domingo, 27 de marzo de 2016

El matemático y el demonio

Si algo nos enseña las matemáticas es a no caer en las simplificaciones excesivas. La guerra pedagogía vs. antipedagogía nos puede llevar a creer que todo se reduce a la vulgata "educación de derechas" vs. "educación de izquierdas". Los valores del esfuerzo, la disciplina y el conocimiento "a la antigua" como propios de la derecha, y los valores de la educación universal, adaptada y adaptable, antielitista como propios de la izquierda. Yo simplemente me niego a dar a la derecha el patrimonio de los valores del esfuerzo y la disciplina. ¿Acaso la educación en la antigua Unión Soviética, o en la actual China, son relajadas? Hay que tener mucho cuidado, el demonio está en los detalles.

Hablando de Unión Soviética y del demonio... En youtube podemos encontrar la película soviética "Matematik I Chert" (El matemático y el demonio) de 1972


Una muy recomendable película que desgraciadamente sólo se encuentra subtitulada al inglés:


Las matemáticas como vehículo para canalizar  la arrogancia, la soberbia, la inmodestia (el demonio) que todos llevamos dentro. ¿Vas de chulo? ¡ponte a resolver un problema de matemáticas! ¿Lo has resuelto? ¡Busca uno más difícil!

Las matemáticas como canalizador de energías. Todo el tiempo y energía que dedicas a las matemáticas no las dedicarás a fastidiar a tus semejantes, a "arreglarles la vida", a tocar las narices al prójimo, a convertirte en un salvapatrias.

Porque si no... cuando el demonio gana, todos perdemos. En la web


Encontramos un estupendo recopilatorio de cuatro artículos de prensa aparecidos alrededor de la polémica  substitución en el 2008 del antiguo CAP (Certificado de Apdatación Pedagógica), un curso light que hasta ese momento era el único requisito que todo licenciado necesitaba para entrar como profesor en un instituto de secundaria, por el enorme, engreído, arrogante, pretencioso Master de formación del profesorado.

Hasta el 2008 la capacitación para ejercer de profesor preuniversitario estaba justificada por la posesión de una licenciatura universitaria. Pero semejante planteamiento era inaceptable para la casta de expertos en pedagogía y didáctica, ávidos de ocupar puestos de profesorado universitario (Pedagogía: Dícese de cómo ser profesor universitario y no volver a pisar un instituto... dando lecciones de cómo ser profesor de instituto). A partir del año 2008 todo estudiante universitario que quiera ejercer de profesor debe perder todo un año de estudios, ¡el último año, el más importante! en dicho Master, que para colmo lo paga de su bolsillo, todo un puro ejercicio de pleitesía ante la Santa Iglesia Pedagógica.

Ya en su momento la Junta de la Facultad de Filosofía de la Complutense denunció públicamente algo tan obvio y evidente como dramático: que la pedagogía no da para llenar un Master de todo un año. Que semejante Master no era más que el asalto e invasión de la Universidad por la horda de pedagogos, que la pedagogía no es más que una pseudociencia, que semejante Master no es más que un fraude a los estudiantes universitarios, obligados a cursarlo únicamente por ser requisito para ejercer de profesor.

Seis años después, dicho Master, que pretendía ser la clave de la renovación (y la revolución) pedagógica de nuestro país, se ha convertido en otro peso muerto, sin mayor objetivo que perpetuarse a sí mismo, sin la menor influencia, otra "capillita" más, otra estafa social más. Y esto no tiene nada que ver con ser de derechas o de izquierdas, esto es pura y dura corrupción y malversación de bienes públicos. ¿que pretenden ahora los pedagogos universitarios? Que los futuros profesores de instituto pasen una especie de MIR de tantísimos años de duración, todo a cargo de más y más "expertos pedagógicos", que acumularían y vampirizarían más y más recursos humanos y capitales... Todo para mantener una corte de pseudointelectuales que jamás han resuelto problema alguno.

En la web anterior, os recomiendo la lectura de los artículos La estafa del enseñar a enseñar (Andrés De la Oliva) y el último Algunos males del sistema educativo (Ricardo Moreno Castillo).

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