domingo, 16 de abril de 2017

Los Diez Mandamientos Educativos de Eduard Vallory

La indiscreción fue antológica. Gracias a David Bonvehi (y gracias a quien le grabó traicioneramente)  disponemos para siempre de esta pequeña pero impagable lección de cómo funciona el poder. De cómo hace un partido como el PDECat para mantenerse en el poder en Catalunya casi ininterrumpidamente desde la recuperación de la Democracia, hace ya casi 40 años.

“Si el procés acaba bien y somos independientes habrá que buscar un personaje que represente ideológicamente lo que queremos disputar nosotros. Si el procés no está acabado y estamos en medio de la vorágine, tendremos que buscar a alguien muy independentista, y si el procés ha sido un desastre, tendremos que poner a alguien autonomista” (Link)

Todo va de buscar personajes. De poner personajes. Si Catalunya se independiza de España... pondremos un personaje adecuado. Si Catalunya se mantiene en la vorágine del proceso de independencia (“el procés”)... pondremos un personaje adecuado. Y si el proceso independentista resulta ser un desastre... pondremos un personaje adecuado.

En política hay que tener personajes para todo. Rostros amables, líderes de las masas, productos del marketing, mediáticos, substituibles, reemplazables, de lo que se trata es de mantenerse en el poder, al precio que sea. La versión moderna del mítico chiste de "Hermano Lobo":



El personaje puesto por el bipartido PDECat-ERC para dominar el espacio educativo catalán es Eduard Vallory.


Un personaje que viene de liderar una organización privada llamada “UNESCAT”, (que usurpa descaradamente el nombre de UNESCO pero que no tiene ninguna relación con dicha institución).

Un personaje que fue director general de la Barcelona Graduate School of Economics (GSE), una escuela de negocios privada de Barcelona, pero que recibió generosas aportaciones públicas.

Un personaje que, con semejante currículum, se convierte por arte de magia, de la noche al día, en líder indiscutible de la innovación educativa, en el guía espiritual de todos los profesores y profesoras catalanes.

A mí este personaje me fascina. Soy su fan namberguan. Tú te levantas una mañana, te miras al espejo y dices “quiero ser el líder educativo de mi país”. Y no pasa nada: el mismo café con leche, el mismo autobús, el mismo curro de cada día si es que lo tienes. Pero este personaje se levanta una mañana, se mira al espejo del lavabo, se dice lo mismo, y ¡zas! Se convierte en el líder indiscutible de la educación catalana. Sin esfuerzo aparente. A mí esto me tiene alucinado. Le admiro profundamente, le envidio profundamente y me repugna profundamente, todo junto.

Recientemente participó en la “Comisión para la elaboración de un gran pacto de Estado social y político por la educación”. Nos dejó, pobres mortales, sus Diez Mandamientos de la educación catalana, recogidos por su principal apóstol mediático, el diario Ara (Link):

1.- Fi de la competició entre escoles. El sistema ha de ser inclusiu i reequilibrar els llasts de la desigualtat econòmica.
2.- Currículums més genèrics. Editar la linealitat academicista i fer temaris menys prescriptius.
3.- Personalització de l'aprenentatge. Acabar amb la separació entre assignatures i endinsar-se cap a assignatures més globalitzades que donin a l'alumne autonomia en l'aprenentatge.
4.- Acabar amb els exàmens tradicionals. S'han d'abandonar les avaluacions per assignatures, les mitjanes aritmètiques, les repeticions de curs i l'ús sancionador de les notes, així com amb els exàmens competencials en pupitres.
5.- El professor ha de ser un guia. Cal que els docents tinguin un coneixement actualitzat de la forma per generar aprenentatge.
6.- Formació de qualitat del professorat. Proposa que el professorat universitari, com el de medicina, tingui una experiència real en el camp que imparteix.
7.- Acabar amb la discontinuïtat entre l'educació primària i secundària i prioritzar l'educació de 0 a 6 anys.
8.- Autonomia i flexibilitat del centre educatiu. Prenent l'exemple de Finlàndia, donar molta autonomia a cada centre en el lideratge pedagògic a través de currículums, també, més oberts.
9.- Fi del model funcionarial. Permetre que cada centre esculli els docents en funció del seu projecte educatiu i de les seves competències, sensibilitat humana i empatia.
10.- Una administració no burocratitzada. Aconseguir que sigui descentralitzada i que es doni suport, també per via pressupostària, als professors que innoven.

Estos diez mandamientos se resumen en uno: Desmontar pieza a pieza y hasta sus mismísimos cimientos el sistema educativo. Y levantar uno nuevo, desde cero, sin asignaturas, sin exámenes, sin evaluaciones, y sobre todo sin funcionarios. Leamos, hermanos, versículo 9,  “Fin del modelo funcionarial. Permitir que cada centro escoja los docentes en función de su proyecto educativo y de sus competencias, sensibilidad humana y empatía”. Amén. (Me contaron el otro día que en la próxima República Catalana independiente no existirán los funcionarios públicos, que se consideran una  “cosa española” rancia. Yo me lo creo).

En el discurso de nuestro amado líder Vallory encontramos las profundas bases intelectuales que sostienen semejante imposición neoliberal: La innovación pedagógica. Aquí dejo algunas perlas dichas por este "salvador de la Patria" (el discurso completo lo podéis encontrar aquí).

"...el modelo transmisor, un maestro que explica, niños que escuchan, ni permite desarrollar competencias ni tampoco adquirir de manera significativa y funcional gran parte de los conocimientos..."

"... durante muchas décadas, la escuela y la universidad han imaginado que los conocimientos se transmiten a través de las explicaciones de los docentes y a través del libro de texto: los alumnos que escuchan ejercitan y reproducen. Esta visión obsoleta se debe superar..."

"... nuestro sistema educativo fue diseñado hace más de un siglo para un modelo de instrucción de otra época y con otras finalidades. Lo fue para una instrucción transmisora, antitética a la educación integral que debe desarrollar competencias para la vida..."

"... pero como saben, para hacer tortillas hay que romper huevos, y mientras se mantengan los cimientos del sistema diseñados para un modelo de instrucción propedéutica y selectiva se mantendrá la brecha entre finalidades y acciones, entre discurso y realidad, en particular, porque la tendencia de la gobernanza de este sistema educativo ha sido dedicar más tiempo a controlar que a capacitar..."


"... El conocimiento que se necesita no viene dictado por una autoridad central, sino que lo determinan las escuelas, los docentes y las comunidades..."  (los docentes que piensen como él, se entiende)

"... Pero si tenemos en la cabeza la idea de que la escuela es fundamentalmente transmisora, entonces este aprendizaje no se necesita porque la idea es tú ya tienes un conocimiento y lo transmites. El conocimiento siempre lo tienes y si no lo tienes, lo buscas en un libro y lo transmites. Por tanto, todo el sistema está pensado con esta lógica y nos lleva a ver que o cambiamos la lógica de fondo o el sistema siempre nos llevará al inicio..."


"...empiezan a venir nuevos profesores con los concursos de traslado. ¿En base a qué? Pues en base a que este señor es mayor que yo, tiene más puntos por antigüedad y puede decidir venir a mi escuela porque está más próxima a su población de residencia, por transporte público..."

"... es impensable que alguien pueda aprender a operar si no está al lado de un cirujano que opere, pero en cambio encontramos totalmente normal que una persona aprenda a generar aprendizaje al lado de alguien que hace veinte años que no ha puesto los pies en la escuela..."

y mi favorita (hay que reconocer el arrojo del señor Vatllory):

"...la exponencialidad del cambio tecnológico transforma la lógica lineal en la que vivíamos y que, por tanto, este siglo XXI no viviremos cien años de progreso tecnológico, sino el equivalente a 20.000 años de progreso, comparativamente..." (y por qué 20000 años, por qué no 40000, o 200000...)

Lo más indignante de todo no es que diga todo esto, ni que lo pueda decir en el Congreso. Lo más indignante es que ni un solo portavoz parlamentario de ningún partido político se atreve a criticar en lo más mínimo semejante grotesco castillo de naipes retórico y pedante.

Mención especial merece el traje de saliva del portavoz de Unidos-Podemos, el señor Mena Arca, alabando un proyecto que sería digno del mismísimo  Ronald Reagan. La política educativa de Podemos es de una vulgaridad acongojante.

Aunque también encuentra ¡oh! alguna contradicción interna:

“...Usted hablaba del modelo de Finlandia, se nos ha hablado mucho en esta Comisión educativa sobre el modelo finlandés, pero lo que pocas veces se habla es del modelo de formación del profesorado que hay en Finlandia. Se habla poco de los recursos educativos que se destinan en Finlandia, es decir, cómo casi el 7 % del producto interior bruto cuando en España estamos por debajo del 4%. Tampoco se habla que el peso de la escuela pública en Finlandia sobrepasa el 98 %. Me parece que en estos momentos está en el 98,2 %, con lo cual también le queríamos preguntar desde nuestro grupo de qué manera la red educativa pública sirve para cohesionar socialmente un país y para evitar las desigualdades de origen que se dan en estos momentos y son muy profundas en el Estado español...”

Y la réplica del Sr. Vallory:

“...Es verdad que en Finlandia la inmensa mayoría de escuelas son públicas, pero no porque hayan prohibido las concertadas, sino porque todo el mundo sabe que hay equivalencia en calidad...”


No. Por una puñetera vez en la vida, digamos la verdad. Si en un país domina un modelo de escuela pública, no es gracias al liberalismo y la libre competencia, sino a una opción estatal. Porque así se ha querido ideológicamente. Si en Catalunya se mantiene un equilibrio 50%-50% entre pública y privada-concertada es porque así lo decidió el padre de la patria Jordi Pujol. Lo deja muy claro David Bonvehi, en otra de sus maravillosas indiscreciones:

“Hoy tenemos un incendio de hace días. El Puigdemont hace un vídeo, no sé si lo habéis visto, él solo al lado de Ada Colau defendiendo la escuela pública. Yo soy de pública y la defendemos. Aquí hay gente de todo. Pero es verdad que eso nos ha costado unas tensiones internas para muchos votantes nuestros, que dicen: ¿Ahora esta gente qué harán? (Risas de fondo) Hemos de ser conscientes de estas cosas."


En este mundo de marketing mediático, vale más una indiscreción grabada con el móvil que 1000 frases grandilocuentes.

domingo, 2 de abril de 2017

La Sociedad Gaseosa, el nuevo libro de Alberto Royo

En la experiencia sagrada del aprendizaje tenemos el Milagro (con mayúscula) y el “milagrito” (entrecomillado, en minúsculas y en diminutivo). Actualmente estas dos experiencias se mezclan constantemente, esto también pasa en el último libro de Alberto Royo, "La Sociedad Gaseosa": 



Antes de hablar de este estupendo libro conviene diferenciar estos dos conceptos. Vayamos por partes. (Insisto: Lo que sigue es mío, no del libro)

El Milagro.
La persona que se sienta ante una mesa con un libro, unas hojas en blanco y un bolígrafo. Lee, estudia, piensa. Aprende. Con paciencia, con humildad, con esfuerzo, decodifica símbolos (matemáticos, alfabéticos, musicales...). Traduce, repasa, se salta fragmentos (no existe religión sin pecadillos). Da igual si hablados de placas de celulosa cosidas con hilo (los tradicionales "libros") o documentos en pdf. Están los que no pueden dejar de subrayar y aquellos que lo consideran una herejía. Da igual. Al final del proceso aquello que estaba en el libro pasará al interior de la persona. ¡Milagro!. El único milagro ateo, el único proceso místico reconocido por el materialismo dialéctico. Y este milagro se repite, una y otra vez, a lo largo de toda la historia del ser humano. Somos simios que metemos palitos en agujeros para sacar ricos gusanos y además enseñamos a otros simios cómo hacerlo (lo (d)escribimos grabando símbolos en cosas, en placas de arcilla o en la "nube" virtual)

La comprensión de este milagro siempre estará fuera del alcance del ser humano. Nosotros somos el milagro. Sería como si el simio pretendiera meterse el palito por la oreja para extraer “el gusano interior”.

De entre todas las metáforas que intentan representar este Milagro me quedo con la de Arthur C. Clarke en “2001 Odisea del Espacio”. El Monolito. De dimensiones 1:4:9 (los primeros cuadrados, y en esto sólo en las primeras dimensiones visibles), negro y perfecto hasta el octavo decimal exacto. Lo que nos hizo humanos, nos enseñó a usar huesos como herramientas y a resolver ecuaciones diferenciales que mueven naves espaciales por el espacio sideral y la música de Strauss que las acompaña.



El “milagrito”.
Realicemos el siguiente experimento: Tomemos un gran barril, de digamos 5000 litros, prácticamente lleno de vino tinto. Cualquier vino vale. Y tomemos un pequeño vaso, lleno de agua. Realicemos el “milagrito” de convertir el agua en vino:
Echamos el agua en el interior del gran barril de vino, mezclamos y, abriendo su grifo, llenamos el vaso. El resultado será (¡Oh milagro!) un vaso de vino. Y un tonel lleno de vino.
Hemos convertido el agua en vino. Y este “milagrito” se puede realizar tantas veces como queramos. El resultado será siempre el mismo: Mezclar una pequeña porción de agua con una enorme cantidad de vino produce como resultado un líquido a todos los efectos indistinguible del vino más puro.¿O no?

Nuestro “milagrito” cotidiano: Cada día millones y millones de niños y jóvenes, de veinte en veinte o de treinta en treinta (nuestros vasitos de agua), se encierran en un aula junto con un adulto (el tonel de vino), para producir el milagrito del aprendizaje. (Y no se produzca el efecto contrario, ¡ay! que un adulto salga “aguado”).

Pero esto no tiene nada de milagroso. Cualquier persona mínimamente instruida sabe que añadir un vaso de agua en un tonel de vino estás aguando irremediablemente el vino del tonel. De forma mínima, imperceptible, pero lo estás aguando. Que si realizas este experimento una y otra vez, al final en el tonel no tendrás ni vino ni agua, sino un líquiducho aguado sin el más mínimo valor.

La estructura educativa en escuelas, cursos académicos progresivos, grupos, horarios y profesores y alumnos “empaquetados” en aulas a lo largo de cientos de horas lectivas, es un legado de la Revolución Francesa. Es la forma científica más bestia (en todos los sentidos de bestia) de producir  en la masa social el Milagro del aprendizaje (el de verdad).

El tonel de vino se tiene que rellenar, el vino se tiene que renovar constantemente. Lo primero que tiene que tener claro el docente es que él no ha nacido para enseñar. Él ha nacido para aprender. El docente es docente por lo que enseña ¡y por lo que aprende! Lo confiesa Alberto en la página 171: “Yo no quiero engañar a nadie. Mi vocación no es la de profesor, sino la de músico. No hay actividad con la que disfrute más que con la interpretación de una obra musical en un escenario. Seguro que esta confesión para muchos fanáticos de la vocación sería motivo de inmediata excomunión pedagógica. No solo la acepto gustoso, sino que me adelanto y apostato, pues, como la mayoría de personas que conozco, docentes o no, que han accedido a la función pública, decidí opositar a la enseñanza para conseguir una estabilidad económica y laboral, pese a lo cual siempre he intentado desarrollar mi labor de la mejor manera y con el mayor entusiasmo posible”.

Honestidad, sinceridad, profesionalidad. ¡Y valentía para decirlo, para defender la dignidad de su profesión! Esto define a un docente, un buen docente.

Lo terrible de la situación actual es que el profesorado, además de reciclarse, es decir de adquirir nuevos y renovados conocimientos, tiene que luchar a muerte para defenderse de la horda de pedagogos y gurús de la educación que se han convertido en su peor depredador.  Ellos, que supuestamente están a su servicio. Ellos, los “expertos”, los “salvapatrias” educativos que no son más que exiliados del aula que se venden a cualquier precio (y las Administraciones públicas que con nuestro dinero los promocionan y financian. Eso sí es terrorismo de Estado). El resultado de esta depredación docente lo vemos cada dia en nuestras aulas: Mediocridad y la invasión de las pseudociencias en las escuelas, es decir, vino aguado. Por eso son tan necesarios actualmente libros como este. Porque no hay nada peor para un profesor que sentirse "aguado".