lunes, 3 de diciembre de 2018

La Vanguardia, 3 de diciembre de 1918


Retroceder cien años asusta. Asusta ver con qué exactitud repetimos la misma problemática, pero  asusta aún más saber que el auge del nacionalismo catalán no precedió ningún proceso de "autodeterminación de los pueblos", ni ninguna "liberación", no, fue el preámbulo del fascismo, en España y en toda Europa.

La Vanguardia, 3 de diciembre de 1918, página 8

Se impondrá la templanza

Faltaríamos a nuestro deber si, con motivo de la petición de autonomía para Cataluña no dirigiésemos un llamamiento al patriotismo, a la templanza, a la cordialidad de todos los españoles y de todos los catalanes.  Se trata de evitar, aquí y en el resto de España, en Barcelona y en la capital de la monarquía todo desbordamiento de las malas pasiones, y de dar al asunto la tramitación única que puede temer: la del mutuo respecto y la mutua transigencia. Fuera de eso no puede haber solución, sino estéril y dañosa sacudida que, en último término, no había de aprovechar a España ni a la causa del autonomismo. Los beneficiados serían, a la postre, los naturales enemigos de una y otra: los enemigos de la paz pública y de toda evolución normal y ordenada.

Por lo mismo que este periódico vive fuera de las luchas de los partidos organizados y se limita a una función moderadora y de concordia, cree tener derecho a esa apelación en nombre de los millares de lectores que comparten su actitud, no neutra ni pasiva, sino esencialmente patriótica, esencialmente atenta al bien común y al progreso conjunto de Cataluña y de España cuya suerte considera y ha considerado siempre como inseparable e indestructiblemente solitaria, por razones de utilidad que nadie puede desconocer y, sobre todo, por razones fundamentales de sentimiento, de convivencia histórica, de geografía, de política internacional. En una palabra: porque la inmensa mayoría de los catalanes, sintiendo profundamente su propia personalidad, se sienten a la vez profundamente españoles, a pesar de todas sus querellas y discrepancias con el Estado oficial, esto es, con las oligarquías políticas que tan a menudo se le superponen y lo desfiguran.

 De aquí toda nuestra repulsión para cualquier estridencia de palabra y de concepto que implique la solución del problema de Cataluña- fuera de la confraternidad española ó que signifique agravio para el resto de España. De aquí igualmente nuestra repulsión por el fanatismo contrario de los que injurian a Cataluña, para contestar a los ultrajes de unos pocos. Nosotros esperamos fundadamente que no prosperarán esta vez semejantes manejos. La discusión del asunto en el Parlamento será conducida con elevación,  nobleza y espíritu de armonía.

Nos induce a pensar de este modo, en cuanto afecta a los catalanes, no solo la salvedad contenida en el documento presentado al Gobierno, según la cual se trata de un resumen de aspiraciones y no de un proyecto cerrado, sino también el estado general de la opinión de Cataluña y las reiteradas declaraciones del señor Cambó v sus compañeros que lo aprecian de la misma manera. El señor Cambó ha repetido constantemente que en cuanto a la extensión» de las concesiones autonómicas que el Estado hiciese a Cataluña habría la mayor transigencia posible, mientras que hacía hincapié en cuanto ii la «intensidad», la cual deseaban completa para aquello que so les delegase, de suerte que son preferibles dos puntos del programa con plena intensidad, a ocho con atribuciones mermadas.

Ahora bien: dentro de este sentido, ¿no será posible llegar a la natural transacción, obteniendo las concesiones sustanciales y renunciando a otras de puro integrismo teórico quien sean acaso las más difíciles de conceder dentro de la actual estructura del Estado y dentro de la confusión de grupos de las actuales Cortes? ¿No será posible obtener, pongamos por caso, el régimen de obras públicas regionales, el de la cultura, la plenitud del derecho civil y la potestad de su transformación, una hacienda propia con lo que subvenir a todo ello, dejando aparte la aspiración a unas Cortes propiamente dichas acerca de la cual no existe consistencia de pareceres, al menos tan manifiesta como pana los eternas puntos, y aún hay muchos regionalistas y no regionalistas que la repugnan, bien por razón de oportunidad, bien por discrepancia de principios?

Sea como fuera, nosotros persistimos en mantener que se impondrá a todos el buen sentido, el sentimiento de la responsabilidad por el amor verdadero a Cataluña y España, para confusión de los separatistas y de los separadores: de los que sueñan en la demencia de la secesión y de los que del otro lado, hacen lo posible para provocarla. El tiempo no ha pasado en balde y unos y otros se encontrarán sin ambiente propicio tanto en Madrid como en Barcelona.  

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Departament d'Ensonyació

Me dicen que la Generalitat quiere volver a cambiar el nombre del "Departament d'Ensenyament" por "Departament d'Educació". Una vez más. Es ya una tradición que el gobierno entrante cambie el nombre del departament, en un bucle eterno: de Ensenyament a Educació, de Educació a Ensenyament, de Ensenyament a Educació, de Educació a Ensenyament...

¿Enseñamos o educamos?
¿Ensenyament o educació?

Yo propongo la superación del dilema mediante la fusión poética de los dos nombres, la comunión mística de los dos conceptos:

Ensenyament + Educació = Ensonyació



Oh, sí, un nombre poético, musical, con un toque mágico a lo "Harry Potter", es el mejor nombre para la nueva política educativa. ¡Ojo! que lo dice muy clarito el diccionario médico:

Ensoñación
f. Estado de conciencia, más o menos desconectado de la realidad, en el que el sujeto se deja llevar por una sucesión casi siempre incoherente de imágenes y pensamientos dependientes de motivaciones afectivas (deseos, temores, emociones, etc.), más que del pensamiento lógico. Es un fenómeno habitual en la pubertad, donde tiene el sentido de anticipación de la realidad futura, pero puede convertirse en un síntoma de huida de la realidad.


Pues eso, la política educativa actual y futura. Ya lo decía el poeta, que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son...

domingo, 11 de noviembre de 2018

Modelo Montessori: Una educación teta para una Cataluña teta

La verdad a veces es dolorosa, a veces es dura, a veces escuece. Pero hay que ir siempre con la verdad por delante. Con la mentira no se va a ningún lado, tiene las piernas muy cortas, es la mala hierba que hay que arrancar, y que nunca muere.

Arranquemos la mentira de la "innovación pedagógica" del paisaje de símbolos catalán y aparecerán ante nosotros las verdades. Este es el principio fundamental de la "antididáctica".

Una de las verdades es cultural: la lengua catalana, y merece todo mi aprecio y respeto. Y por qué no decirlo, una cierta envidia. Los castellano parlantes catalanes jamás tuvimos el más mínimo respaldo institucional por parte del Estado español, esa es la cruda realidad. Es más, los sucesivos gobiernos españoles no dudaron nunca en vender barata, en regalar  la carne charnega castellanoparlante al nacionalismo catalán a cambio de cuatro escaños miserables para completar mayorías absolutas en Madrid. Recordaremos siempre aquella noche electoral en Génova, cuando la muchedumbre pasaba de cantar "Pujol, enano, habla castellano" a "Pujol, guaperas, habla como quieras". El catalanismo político jamás "negociaría" a costa de la lengua catalana. Eso le honra.

La otra gran verdad es política: el nacionalismo, y merece todo mi desprecio. El nacionalismo es la antesala del fascismo. En 1918, con el final de la Gran Guerra, empiezan a surgir el movimiento fascista en Europa, siempre de la mano del nacionalismo, y cien años después, el fantasma del fascismo está más presente que nunca. En Catalunya, en Europa y en todo el mundo. Ayer mismo, en Barcelona, los CDR decidieron que la policía y la Guardia Civil no tiene derecho a manifestarse en Barcelona. Por las buenas o por las malas. Eso es fascismo.

Todo esto se resume en la sencilla plantilla de la Antididáctica:
Mentiras:
     - Pedagogía, innovación pegagógica.
Verdades:
     - Lengua catalana (cultural, admirable, respetable)
     - Nacionalismo (político, despreciable).

Hasta aquí la teoría. Pero apliquemos el principio "antididáctico" a un ejemplo concreto: Las escuelas Montessori.

Leemos en un libro de texto de segundo de bachillerato (Editorial Vicens Vives):


"...Paralelamente, se impulsó [a principios del siglo XX, por parte de la Mancomunitat de Catalunya] una renovación pedagógica, que introdujo en Catalunya los métodos de Maria Montessori..."

Y sabe a poco, a nada. A mentirusco gordo mal atado.

Sin embargo, en la prensa catalana de 1918 esa mentira no aparece. La realidad es otra, mucho más brillante:


"...En catalán se imparte la enseñanza en las dos escuelas municipales 'Montessori', debido a las orientaciones nacionalistas..."
(La Veu de Catalunya, 18-10-1918, página 10)


"La acción directa del Ayuntamiento solo está en las escuelas d'Orbs y especiales, en las Montessori y en las de Artes y Oficios.[...]. En catalán ya se imparte la enseñanza en las escuelas de Artes y Oficios, en las Montessori y en las de Bosc".
(La Veu de Catalunya, 19-10-1918, página 10)

Una vez que hemos arrancado la mentira de la "innovación pedagógica", aparece ante nosotros la verdad: A principios del siglo XX, en Barcelona, las dos escuelas Montessori eran prácticamente las únicas en las que se usaba el catalán. Y esto era posible porque no dependían del Ministerio de Instrucción Pública español, sino directamente del Ayuntamiento de Barcelona.

Y el Ayuntamiento de Barcelona, en aquel momento, estaba ya dominado por el nacionalismo catalán. El nacionalismo catalán, a través del Ayuntamiento de Barcelona, tenía, por fin, capacidad económica.

Celestina Vigneaux i Cibils fue la pedagoga que introdujo el método Montessori en Catalunya. En 1915 convirtió su escuela de párvulos de la calle Llúria 112 en la primera Escuela de Párvulos Montessori de Barcelona.

Celestina Vigneaux estaba casada con Pere Coromines i Montanya, el insigne político catalanista, uno de los padres fundadores de Esquerra Republicana de Catalunya y del Institut d'Estudis Catalans.


Encontramos en 1908 a Pere Coromines como funcionario del Ayuntamiento de Barcelona, participando activamente en la redacción de un presupuesto extraordinario para la creación de escuelas donde se impartiera la enseñanza en catalán.

Celestina Vigneaux y Pere Coromines tuvieron ocho hijos, entre los cuales destacan Joan Coromines, el insigne filólogo, uno de los padres de la modernización de la lengua catalana después de Pompeu Fabra, el matemático Ernest Coromines, y Júlia Coromines, psicoanalista, una de las primeras en aplicar las teorías de Freud en Catalunya.

¿Impresionante, verdad? Admirable. Alrededor de la mesa comedor de la familia Coromines se sienta lo mejor de la intelectualidad catalana. A veces la verdad es hermosa.

Me pregunto si Júlia Coromines, la hija psicoanalítica, se dedicó en algún momento a interpretar el nacionalismo catalán con la teoría freudiana.

No es descabellado. Por un lado, Catalunya, la mujer, la madre, la gran teta, fuente de todos los placeres imaginables, y por otro, España, el padre, el represor, la norma, aquello que te quita la teta... Y el ciudadano catalán ante el complejo de Edipo: El deseo de matar al padre para así poseer la madre, para quedarse con la teta Catalunya.

Pero... ¿Acaso el método Montessori no es una educación teta? Educación infantil e infantilizadora, esa educación de niños retozando sobre mullidos cojines, como el bebé reposa en la teta materna, sin obligaciones, sin normas, sin esfuerzo, sin la figura del padre represor.


La negación directa del modelo educativo español, memorizador, dictatorial, la lista de los Reyes Godos...

domingo, 28 de octubre de 2018

Fascismo: Una advertencia


Impresionante la fotografía que publicó ayer La Vanguardia por el aniversario del 3-O. En el centro de la fotografía hay un hueco, entre Junqueras y Puigdemon, parece que ninguno de los dos quisiera ocupar el lugar protagonista de semejante acto, y precisamente gracias al hueco que dejan aparece una Ana Gabriel convertida en protagonista involuntaria para la Historia, como en aquellas fotos de boda en que aparece la niña jugando entre las faldas de la mesa, con la cara llega de pastel.



Ahora nos reímos (es un decir), pero aquel día pasé miedo. Aquel día pasamos miedo. Si con dos millones de votos se atrevieron a declarar la independencia de Catalunya, de qué serían capaces con medio millón más. De qué serán capaces cuando tengan legitimidad democrática...

Estoy dedicando este finde a la lectura del libro "Fascismo, una advertencia", de Madeleine Albright, la que fue secretario de Estado americana entre 1997 y 2001. Un repaso a la historia de Occidente a lo largo de todo el siglo XX, desde la Italia de Mussolini, pasando por la Alemania de Hitler, la España de Franco, hasta nuestros días, en los que la amenaza del fascismo sigue tan viva como el primer día.

Porque, argumenta la autora, el fascismo no es un momento de la historia, sino una peligrosa tendencia en la que podemos quedar atrapados en cualquier momento, cuando el poder deja de ser un medio para convertirse en un fin en sí mismo.

"El fascismo se propagó porque muchas personas, en Europa y en cualquier lugar del mundo, lo vieron como una tendencia poderosa que estaba cambiando la historia, que era exclusivamente obra suya y que no podría ser detenida" (página 85)

Un libro muy recomendable. Sale todo el mundo. No hay nación que en algún momento de su historia no haya caído en la tentación fascista. De la Italia en los años veinte del siglo pasado, luego Alemania, luego España por supuesto, pero también Francia, Portugal, Grecia, la Rusia de Putin, la Turquía de Erdogan, la Argentina de Perón o los propios Estados Unidos con McCarthy. No se salva nadie... Bueno, nadie no, no aparece Catalunya. Ni una sola referencia al catalanismo, o al nacionalismo catalán. Aparece Barcelona sometida a los bombardeos italianos en la Guerra Civil, pero de Cataluña ni una palabra.

Y es uno puede pensar que Cataluña es el único lugar del mundo que jamás ha tenido tentación fascista. Será otro fet diferencial català. Será. O tal vez el catalanismo tenga una deuda pendiente con la Historia... Pero ¡ay! ciertas enfermedades hay que pasarlas de joven, como las venéreas, que en pleno siglo XXI ya no se entiende ir a hacerse un lavado de bajos en una clínica urinaria del barrio chino...

Esta semana leí un artículo de opinión en La Veu de Catalunya, el periódico oficial del nacionalismo catalán, 19 de octubre de 1918, hace ahora justo cien años. La traducción es mía, sin pretensiones, y pongo entre comillas algunas palabras que dejo sin traducir.

Al Día

¿Hacia el abismo?

La espectación que hay alrededor del mundo para conocer lo que Alemania responderá al presidente Wilson, de lo que depende la vida de algunos centenares de miles de hombres, la ruina de muchos pueblos, la existencia de docenas de barcos –que tanta falta hacen- y la tranquilidad de los Estados neutrales; la preocupación que todo el mundo siente por esta epidemia sutil que ha conquistado el mundo, haciendo de cada casa un hospital y de los caminos de los cementerios vías pobladas; la crisis industrial que la epidemia trae a las grandes ciudades como Barcelona, reduciendo las compras en la época, precisamente, en que se tienen que llenar las cajas de las tiendas, tiene alejada de la política española, en crisis profunda en el preciso mommento que la política exterior, la política mundial, va derecha a definitivas organizaciones de las relaciones internacionales, de los Estados, de la economía mundial.
Afortunadamente, la epidemia parece que va a la baja: Como el mar, las epidemias se arrastran en cuento han hecho el mal; la crisis industrial pasará; y el gran problema de la paz , no tiene que hacernos perder de vista nuestro problema: Tiene que interesarnos, como hombres, en sentido humanitario; en el que pueda afectar el pensamiento de cada uno en la gran división del mundo entre los intereses y los criterios de los beligerantes – pero no haciéndonos más germanófilos que los alemanes, no más aliadófilos que los franceses e ingleses- pero sobretodo, con lo que respecta al problema nacionalista de Catalunya y con el problema general económico del Estado español, dentro del que vivimos en en el que somos el primer factor de producción y consumo.
El martes que viene se abrirán las Cortes: Las izquierdas promoverán, al volver, algunos  de aquellos debates ridículos a los que nos tienen acostumbrados; la derrota de Alemania los hará más feroces en el juicio de los conflictos de los 'torpedinaments': alguno añorará de no estar en los vencedores, rehaciéndose del susto de cuando los alemanes, hace tres meses, alargaban la mano para tomar París; alguno maldecirá la salvadora neutralidad de España; se aprobarán dos o tres proyectos de ley; el señor Alba, cegado por el rencor y la impotencia, abrirá la puerta al escándalo; los agricultores –los que dicen representarlos y representan solo, muchas veces, a los acaparadores y a los judíos que los explotan política y económicamente- alzarán campaña contra Ventosa; se aprobarán los presupuestos y el gobierno dimitirá. Pero es posible que los cabeza de partido que lo forman vayan al Rey y le digan: Señor, hemos cumplido el deber sagrado que contrajimos con V.M. y con el país, la noche del 21 de marzo; aquí teneis las carteras; ahora, V.M. arréglese como pueda.

No, no es posible: Esto sería una traición al Rey y al país. No podemos decir como en las películas de los cines: Unos minutos de descanso para preparar la continuación. Sino que el Rey, el país, tiene derecho a saber el que pensamos hacer los hombres directores de las agrupaciones políticas, porque en la opinión pública pueda inspirarse el Rey.

Las circunstancias de ahora no son las de 1914, ni las de los años siguientes, ni las del verano pasado: el mundo ha hecho un 'capgirell', y como una nueva fuerza geológica podría transformar la tierra, una nueva fuerza transformará la humanidad. En este momento, no es suficiente con recordar lo que se dijo en años pasados: Los partidos españoles viven todavía enquilosados: tienen que reformarse, tienen que tomar movimiento y vida. Nosotros, los nacionalistas, acabamos de hablar, ratificamos cada día el criterio expuesto por Cambó, 'en apenes vint', en el teatro del Bosc. ¿Qué hacen los demás? Los demás, o no hacen nada o están en la oscuridad, en el secreto, por donde se mueven: Quién sabe si en lugar de hacer un estudio de los problemas vitales para España y de sus remedios, pasan el tiempo ligando o desligando voluntades de hombres ascendidos por el escalafón y la amistad. Y ha llegado el momento de poner paredes de cristal a la actuación política; es la hora de buscar la fuerza en la opinión y no en las cábalas; de ver los hechos y no las combinaciones.

No sé si voy a escribir una tontería política; que se me perdone si lo es: De no poderse hacer unas elecciones generales, rápidas, legales, honradas, para que de ellas saliera el Gobierno de la paz, la salvación de España, si se encontrara el dictador, sería una dictadura... sabia, paternal, honrada, patriótica, democrática, juzgada después de un año, por un plebiscito que llevara al dictador a la horca o a la presidencia del Gobierno que completara la salvación de España. Porque, ¿Verdad que produce horror pensar que el gobierno que sustituyera el de ahora esté hecho en 'conciliabuls' como se han ido resolviendo casi siempre las crisis?

POL


No decía ninguna tontería el POL ese, no, cinco años después llegó la dictadura de Primo de Rivera...

domingo, 21 de octubre de 2018

La pedagogía es adoctrinamiento

Es muy recomendable la lectura del documento del Síndic de Greuges de Catalunya

EL PLURALISMO  EN LAS ESCUELAS DE CATALUÑA COMO GARANTÍA DEL NO ADOCTRINAMIENTO


para comprender la situación del sistema educativo catalán y como ejemplo perfecto del cáncer de la "nueva educación".

Por mucho que se empeñe el Síndic de Greuges, la garantía del no adoctrinamiento en las escuelas catalanas no está en la "pluralidad", sino en la reivindicación de la escuela como transmisora de conocimientos y que el espacio de las informaciones y las opiniones corresponde a la familia.

Por mucho que se empeñe el Síndic de Greuges, para activar el pensamiento crítico del alumnado, para desarrollar su personalidad y formarlo en los principios democráticos de convivencia y libertad... lo que se necesita es aprender, y mucho, en el sentido de acumular conocimientos, objetivos y evaluables.

Y sin embargo, hasta el Síndic de Greuges tiene que someterse a la dictadura de la pegagogía:

"las finalidades del sistema educativo van más allá de la trasmisión de conocimientos" (página 8)

¡Cuando es precisamente la transmisión de conocimientos el único camino para formar a nuestos jóvenes en "la formación en la esfera de los derechos humanos!

"la educación no puede estar aislada del entorno del alumnado" (página 8)

¿Y cuando "el entorno" es puro ruido? (ruido mediático) ¡Para aprender es necesario aislarse del entorno!

Pero no hay nada que hacer. El Síndic no puede dejar de utilizar la misma horrorosa perversión del lenguaje de la pedagogía:

"La escuela no puede quedar al margen de los conflictos sociales de su tiempo, no puede ser una burbuja aislada de la realidad que la rodea" (Página 17)

¡A ver quién es el guapo o guapa que se atreve a negar esto! Pero resulta que para poder entender los conflictos sociales de nuestro tiempo, primero tenemos que aprender (¡y mucho!) y para aprender (es decir, acumular conocimientos) debemos aislarnos de la realidad que nos rodea.

"Los infantes son sujetos políticos y tienen derecho a una educación desde una perspectiva crítica, más allá de una esclusiva trasmisión de conocimientos" (página 18)

¿Ves la perversión del lenguaje? "más allá de" Implícitamente se da por sentado que la esclusiva transmisión de conocimientos no forma una perspectiva crítica, y se consigue que el lector lo asuma o quede como un imbécil ¡Esto es precisamente adoctrinamiento! "esto es así y si dudas o criticas, eres un imbécil fascista"

¡La transmisión de conocimientos es la única forma de llegar a tener una perspectiva crítica!

En esta misma página se llega al delirio: "El profesorado tiene derecho a expresar una opinión respecto de temas ideológicos o políticamente controvertidos, incluso puede ser preguntado por el alumnado" y cuatro líneas más abajo "También tiene derecho a no expresar su opinión".

En fin... Educación happy-flower. En la pàgina 30 se hace menciona positivamente una escuela ¡de primaria! en la que se trabajó en clase la siguiente "duda" formulada por un niño:

"¿Por qué Andorra puede ser independiente y Catalunya no?"

¡También a mí me gustaría saberlo! ¿Qué diría el maestro? ¡Quién lo sabe! Sí sé lo que yo diría: Queridos niños, porque ciertos políticos sinvergüenzas promueven los valores napoleónicos entre sus ciudadanos mientras que se inventan paraísos fiscales en los que esconder sus ahorros y los de la burguesía a la que deben obediencia...

No. Ahora en serio. Hay ciertos temas que corresponden a la esfera familiar. Las escuelas e institutos están para aprender contenidos y valores universales.


No. No se puede enseñar a pensar. Enseñar es transmitir conocimientos. La pedagogía es adoctrinamiento, es el peor de los adoctrinamientos, es la madre de todos los adoctrinamientos.

lunes, 15 de octubre de 2018

Chapapote informativo

Hace cien años la prensa de Barcelona hacía un llamamiento a la higiene (link). Para evitar la epidemia de gripe, lo mejor es tener limpias las calles "restos digestivos del hombre y de animales", es decir, de mierda.




La sociedad actual vive rodeada de mierda, de mierda mediática. Es una lluvia fina de chapapote informativo, pegagoso, artificial, nauseabundo, que respiramos continuamente casi sin darnos cuenta.


Hace unos días, la Fundación Jaume Bofill publicó los resultados de una encuesta a 9.794 padres y madres y 2.666 docentes sobre el tratamiento del "procés" independentista catalán en las aulas.




Sólo el 12% de los docentes encuestados se posiciona en contra de tratar este tema en las aulas. Sólo el 3.3% de los docentes se identifica con "creo que no tengo que hablar porque son debates que no tocan a la escuela". El 29.3% de los docentes encuestados se identifican con "me gustaría hablar pero últimamente lo evito porque no sé como se interpretará".

Este 29.3% es interpretado por dicho estudio como "esto podría indicar una autocensura o miedo a las acusaciones y la presión judicial y mediática"


En un mismo día, el 10/10/2018,  toda la presa no independentista se hace eco de este estudio con los siguientes titulares:



Y en ese mismo día, toda la prensa independentista ofrece el mismo titular, repitiendo como loritos la palabra "autocensura", dando por verdad indiscutible que el 30% de los profesores se autocensuran:


Esto es chapapote informativo. Esta es la mierda que respiramos, mañana, tarde y noche.

El Sindic de Greuges publicó en julio un informe sobre el adoctrinamiento en las aulas catalanas con el sugestivo título de "El pluralismo en las escuelas de Catalunya como garantía del no-adoctrinamento" (link)


¡Pluralismo! ¡Pluralismo en Catalunya! Qué gracioso el sindic. Qué gracioso su chiste.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Calificados, incalificables y descalificados

Poco a poco se va diluyendo la neblina mediático-institucional de los últimos seis años. Todo se va viendo más claro: La gran baza del movimiento independentista del "procés" era la debilidad del Estado español: España no sería lo suficientemente fuerte para resistir la tensión del proceso de autodeterminación catalán, y esta debilidad por el bando español compensaría en el bando secesionista el "detallito" de no haber alcanzado ni siquiera el 50% de respaldo democrático. España estaría "descalificada" para oponerse a la ruptura nacionalista.

Seis años después, todo el mundo sabe colocar Catalunya en el mapa, pero, ¡ay! todo el mundo la coloca dentro de España. Sin embargo el independentismo continúa y continuará repitiendo su mantra incesantemente: Pretender una España fuerte es de seres poco democráticos, ¡es de fachas!
Lo progre, lo "de izquierdas", dicen ellos, es aceptar el "derecho a la autodeterminación de los pueblos", es decir, dejar que la derechona de Convergència y todos los hijos putativos de Jordi Pujol se adueñen de las instituciones catalanas (y gestionen todos nuestros impuestos).

El espíritu de la izquierda es lo internacional, eso está claro, ¡pero sin abandonar la idea de lo nacional! Lo que importa es lo común, lo público, el barrio y la ciudad, pero no se puede pretender exigir un barrio y una ciudad limpia y agradable mientras se tiene la casa hecha una mierda.

En lo educativo pasa lo mismo: España es una nación débil, y para mayor vergüenza de la izquierda española, sólo la derecha parece dispuesta a reivindicar su fortalecimiento.

Tiene narices que tengamos que comprar el ABC (link) para poder leer a un estupendo profesor como Alberto Royo diciendo que un chaval que entrega un examen en blanco merece un 0, y que poner cualquier otra cosa es un insulto y una falta de respeto, al chaval, a todos sus compañeros y a toda la comunidad educativa. Un insulto, una falta de respecto, un engaño y una flagrante malversación de fondos públicos añadiría yo.

En Catalunya se han erradicado oficialmente los ceros. En contra del sentido común y del criterio de todo el profesorado, a partir de ahora, cuatro notas: "I", "S", "N" y "E" (y porque los gurús educativos se "han cortado", que si fuera por ellos puntuaríamos con emoticones). Esto mismo se quiso imponer hace veinte años con la reforma LOGSE y acabó siendo un fracaso: La escuela concertada y privada continuó, como es natural, poniendo notas numéricas y los profesores de la pública nos cansamos de hacer el ridículo, así de sencillo (bueno, y gracias a que el sistema informático de evaluación jamás se llegó a actualizar. El SAGA, ese insondable e indescifrable galimatías de código COBOL84,  FORTRAN y BASIC del Commodore64, tal vez nos volverá a salvar la vida).

Porque no es lo mismo calificado, incalificado y descalificado.

Calificado queda un examen en blanco cuando se le pone un cero.

Incalificables son las declaraciones de la "experta" en educación que aparece en el artículo del ABC, que ante los argumentos sensatos y cabales de Alberto Royo, se limita a divagar, que es lo único que saben hacer los expertos educativos.

Descalificada
es como queda la izquierda española cuando asume como propio el discurso de que "poner ceros es de fachas". En este punto se impone proclamar, alto y claro, desde el cariño y desde el respeto, que esa izquierda es una mierda.

Hace cien años España era educativamente una nación muy débil. Lo podemos constatar en el siguiente artículo de La Vanguardia de hace exactamente cien años (25/09/1918). Vemos un Estado incapaz de afrontar por sí mismo la escolarización toda la población sin depender de la Iglesia y su ejército de sacerdotes-maestros, sencillamente no habían recursos económicos suficientes (y de aquella debilidad nació la doble red educativa Escuela Pública vs. Privada-Concertada característica del sistema educativo español)

Los ricos medran en un Estado débil: Siempre pueden llevar a sus hijos a estudiar "con los curas", donde recibirán educación seria, con calificaciones serias, con notas de 0 a 10.


DE INSTRUCCIÓN

Orientaciones IV

(La Vanguardia, 25/09/1918, página 6)

Las escuelas nacionales, consideradas como centros productivos, entran de lleno en la nueva orientación económica que tiende á nacionalizar todas las fuentes de riqueza pública, con miras al colectivismo, convirtiendo a los directores ó maestros de enseñanza en funcionarios del Estado.

El número de maestros es insuficiente en nuestro país, considerado, según estadísticas, como el último en gastos de instrucción primaria (26.000 maestros por 20 millones de habitantes).

Si se tiene en cuenta que en la dotación de títulos de maestro se ha introducido el mismo convencionalismo que en los otros títulos académicos, lo cual no es garantía de capacidad; títulos puramente teóricas, especulativos, poco en consonancia con los métodos de enseñanza y sobre todo la educativa, de carácter esencialmente práctico.

Si se considera la escuela popular en sus dos aspectos, el técnico y el económico, siendo el primero medida de capacidad del maestro, que solo puede juzgarse por su eficacia, por sus frutos; y el segundo, el económico, que afecta más directamente; a las escuelas privadas ó particulares (que tienen por base la estimación que consiguen del público á quien sirven, y que puéde traducirse por mayor número de alumnos y mayor holgura de la escuela), hay que aceptarías de buen grado mientras no constituyan exclusivismo de enseñanza para sus directores, funcionarios del Estado; exclusivismo que pudiera convertirse en monopolio de los partidos políticos á merced de sus caprichos y concupiscencias, en perjuicio de aquella sana competencia que incita y estimula; transformándose en elemento restrictivo de la enseñanza que imposibilita el progreso en las artes todas. (Alemania permite, delante de un profesor ordinario, que enseñe, un Privat docent sin sueldo oficial, sin dependencia del catedrático, ni obligación, para los alumnos, de oir á éste ó sométeme a su examen).

Siendo insuficiente él número de maestros, conviene aprovechar elementos sanos, con honradez, capacidad y voluntad reconocidas, vengan del campo laico ó del sacerdocio. Lo que conviene, lo que es indispensable es que llenen las mejores condiciones para poder cumplir debidamente la humanitaria misión que les está confiada. En este sentido la enseñanza debiera permanecer Libre. La estadística dé 1917, publicada por el señor director geneneral del ministerio  de Instrucción pública, nos advierte que faltan crear escuelas nacionales en todas los provincias:

En la provincia de Lugo, 769. En Madrid y su provincia, 139.
En la misma estadística se declara que el número de alumnos escolares, en Barcelona, es de 82.000, y los que asisten á las escuelas públicas de todas clases 16.000. No reciben, pues, instrucción en Barcelona unos 66.000 niños.
ídem en Almería, 27.923. ídem en Coruña, 25.467.
ídem en Murcia, 24.538.
ídem Orense, Castellón y Pontevedra con más día 20.000 cada una.
Sólo en ocho provincias todos los maestros á sueldo del Tesoro son titulados.

Estos datos demuestran indudablemente  la lamentable equivocación que se tuvo al decretar obligatoria, la enseñanza en 1857, y más aún si se tiene en cuenta que desde aquella fecha algo hemos adelantado.

No podemos, pues, por ahora, intentar la obligación de la enseñanza; impidiéndolo además otras causas de orden distinto.

La Historia nos enseña que toda legislación sin la oportuna preparación, realizada á manera de imposición ó revolucionariamente, es de difícil adaptación y semillero de odios y rencores: de ahí que seamos partidarios, en general, del sistema de evolución equivalente al de convicción; y en el caso que nos ocupa debiera principiarse por difundir en el pueblo, por todos los medios posibles, la convicción de que hoy la instrucción es, más que necesaria, indispensable al individuo; y que sin ella no puede aspirar á un cambio de posición social que le eleve y dignifique.

Existe además otra consideración de orden cívico,que afecta directamente á las clases directoras, ó sea, la de imponerse la obligación de sacrificar algo de sus aspiraciones económicas en pro de la instrucción de su joven dependencia.

¿Como se resolvió, en América, ese difícil problema?

El norteamericano tiene fe ciega y completa confianza en la instrucción y educación que se dan en sus escuelas públicas. Lo mismo acontece en Alemania, aun cuando la finalidad de su enseñanza sea distinta.

Son gratuitas las escuelas públicas en Norte América, tanto para los pobres como para los ricos, por ser un axioma entre los norteamericanos que no existe razón alguna para que ningún niño de la libre América pierda la suerte de continuar sus estudios por causa da pobreza; y no quieren que se vea obligado á declarar su indigencia y á solicitar de los funcionarios, sus servidores, favores gratuitos.

Las escuelas secundarias americanas contenían 97.000 alumnos. En 1904 subieron á más de 730.000; es decir, que el número de alumnos que continuaron sus estudios al salir de la escuela primaría cuadriplicó en el espacio de 26 años.

Este fenómeno es debido en gran parte a los altos salarios que se pagan á los obreros, cuyas familias renuncian voluntariamente á la ocupación del muchacho y al dinero que pudiera llevar como remuneración á su trabajo, para poder satisfacer la legítima ambición de una instrucción esmerada y completa.

Los patronos ayudan y favorecen esta tendencia no admitiendo en sus fábricas y talleres á obreros infieriores á 17 años, apoyando su decisión en que los salarios que en sus establecimientos se pagan son, suficientemente, crecidos para que los padres no especulen sobre el trabajo de sus hijos.

Con este noble proceder, destello de virtud cívica; con el método y finalidad de la enseñanza, descritos en nuestros artículos á manera de orientaciones; con el aumento de buenos maestros en relación con la población escolar, y el indispensable número de edificios  higiénicos dedicados á escuelas publicas, creemos solucionado en gran parte, el difícil probiema de la enseñanza obligatoria en cuanto á enseñanza primaria se refiere.

Dejamos para superiores inteligencias promover la legislación que debe imperar en la enseñanza, así como los programas que deben desarrollarse en las escuelas; y que en nuestro humilde entender debiera estar en consonancia con las necesidades y modo de ser de la localidad donde se hallan enclavadas.

JOSÉ FERRER VIDAL