domingo, 13 de marzo de 2016

Antipedagogía vs Antididáctica

Después de la lectura navideña del impresentable filósofo-empresario (o empresario-filósofo) Jose Antonio Marina y su igualmente impresentable Despertad al diplodocus, educación en una sola palabra: “LaeducaciónlaarregloyoendospatásechandoalaputacallealamitaddelprofesoradoycontratandodocentesporManpowervivaManpowervivaManpowervivaManpoweryvivalafortunaquetengoenunasicav”,

Tocaba ahora disfrutar del libro Contra la nueva educación de Alberto Royo, con prólogo de Antonio Muñoz Molina. Pero voy por la mitad y el libro me aburre. No creo que lo acabe. Dice cosas sensatas, reivindica la sensatez y el sentido común en la educación, y estoy de acuerdo con él al 101% en todo lo que dice, pero me aburre. Y es que la sensatez, la racionalidad, el sentido común no es excitante, ni emocionante, ni cautivador, no es una lectura que te ate a la butaca, te atrape...

¿No os ha pasado nunca el estar leyendo un libro y tener que cerrarlo porque lo que estabais leyendo estaba demasiado cerca de vuestras propias ideas?  Eso no pasa con el libro de Alberto Royo.

El terrible poder cautivador de la pedagogía hace que cualquier mamarrachada pedagógica aparezca en los medios de comunicación, mientras que las ideas de sensatez de la antipedagogía jamás tendrán semejante poder cautivador. Esto pasará siempre, la lucha de la antipedagogía es una guerra perdida. Jamás el político de turno, cada día más necesitado de titulares grandilocuentes y “revolucionarios”, dará el más mínimo protagonismo a la antipedagogía.

Esta terrible asimetría la intuí yo hace años cuando escribí en este mismo blog los principios de la Antididáctica.

En plena rabieta por la lectura de los criterios oficiales de evaluación de matemáticas de primero de ESO:

http://www.toomates.net/experimenta/a2013/nov/criteris_1r.pdf

(Un magnífico mojón del sendero de la pedagogía. Me pregunto qué porcentaje de profesores de Catalunya llegaron no ya a aplicar, simplemente a leer este mamotreto. Es más, me pregunto qué porcentaje de profesores le importará lo más mínimo qué porcentaje de profesores hayan podido leer este documento...)

Escribía yo el 14 de noviembre del 2013 en la entrada

http://toomatesbloc.blogspot.com.es/2013/11/guru-wars.html

Principios de la antididáctica de las matemáticas.

Cuando me decidí a comenzar este blog realmente no tenía claro ni el porqué ni el para qué. Sólo tenía en la cabeza un concepto de mi invención: Antididáctica.
De hecho la antididáctica no sería realmente un concepto sino un anticoncepto, porque se define no por aquello que es, sino por aquello que no es: "no es didáctica". Y sobre todo no es didáctica de las matemáticas.

Después de muchos años como profesor de matemáticas lo único que puedo decir, lo único que tengo claro es que estoy hasta el moño de la didáctica, de las teorías educativas, de las ordenaciones curriculares, y sobre todo, de la casta de iluminados de la didáctica, salvapatrias de canapé de tortilla de patatas.
Así pues, los principios de la antididáctica de las matemáticas serían estos dos:

Punto 1: Lo único que vale es la experiencia, irreemplazable e irrepetible, entre una persona que quiere enseñar y una persona que quiere aprender, y el desarrollar y compartir recursos didácticos concretos que potencien esta experiencia.

Punto 2: Todo lo que no sea el punto 1 son puñetas y querer vivir del cuento.

De estos dos puntos se deducen dos corolarios fundamentales:

Corolario 1: La didáctica, y en particular y especialmente la didáctica de las matemáticas, en todo lo que no sea desarrollar ni compartir recursos didácticos concretos, son puñetas.

Corolario 2: La antididáctica, que no es ni desarrollar ni compartir recursos didácticos, son también puñetas.


En resumidas cuentas: La didáctica, la pedagogía, no es nada más que el cultivo de la mediocridad. Y alrededor de la mediocridad lo único que puede salir es más mediocridad. Naturalmente este blog mío sería el ejemplo más notorio de mediocridad.

No sé si me explico. Cuando un amigo te aconseja "aléjate de las drogas", eso es antipedagogía. Cuando tu madre te recomienda "no ir con ciertas companías", eso es antididáctica.

Al final, la antipedagogía, en su noble afán de denunciar los excesos de la pedagogía acaba siendo una opción pedagógica más. Luchando contra la casta, lo más fácil es que acabes tú también convertido en casta.

Sin embargo si nos salimos, si nos evadimos del mundo de la educación y si nos sumergimos en el infinito océano de la cultura podemos encontrar las mismas ideas pero liberadas del tufo a goma de borrar y viruta de lapicero:

El suplemento “Cultura” de La Vanguardia del 5 de marzo del 2016 nos ofrece el artículo “La cultura necesaria” del pintor Joan-Pere Viladecans.

En poco más de cien líneas el autor nos regala mil maravillosas ideas.

[...]Un hombre o una mujer sin preparación se convertirán en unas personas indefensas[...]

[...]El asunto no es fácil y la solución quién sabe dónde está, pero se trata de sentar unas bases elementales a la vez que sólidas. Algo parecido a habitar en un ambiente propicio a la creación, al uso y al disfrute de los bienes culturales. Pedagogía, educación de la sensibilidad[...]

Verdades como puños que te sacuden cargadas de energía, como las olas del mar en primavera, apenas te alejas del mundo mediocre y mediocretizador de la pedagogía y la didáctica.


Cincuenta años después, debajo de los adoquines sigue estando la playa.

Y hoy como ayer, como siempre, el diario no hablaba de ti, el diario no hablaba de mí, el diario no hablaba de ti ni de mi...




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