domingo, 19 de marzo de 2017

Fallece Pere Mir, el mecenas del Bachillerato Internacional

El pasado día 10 falleció a los 97 años Pere Mir, el gran mecenas de la ciencia catalana. Un químico brillante que hizo una considerable fortuna gracias a sus más de veinte patentes para el tratamiento industrial de la madera.


En el momento de su jubilación como empresario decidió dedicar una parte de los beneficios obtenidos en la venta de su empresa, Derivados Forestales, a la creación de la fundación Cellex para impulsar la  investigación científica entre la juventud catalana.

Una de las iniciativas de la fundación Cellex es el programa CiMS-Cellex, que otorga becas de estudio a jóvenes brillantes que deseen estudiar el Bachillerato Internacional.

El Bachillerato Internacional es un bachillerato organizado y desarrollado por una institución privada con sede en Ginebra que ofrece un programa de estudios sólido y exigente, que prepara  a los jóvenes para afrontar con éxito unos estudios universitarios de calidad.

El Bachillerato Internacional es un producto educativo pensado para ofrecer un aprendizaje sólido a aquellos Estados, naciones o territorios que por el motivo que sea (hablar de tercermundismo tal vez sería peyorativo para muchas naciones de África) son impotentes para consolidar uno propio. España y Catalunya serían dos claros ejemplos de naciones incapaces de desarrollar ni mantener sistemas educativos con la más mínima solidez.

El Bachillerato Internacional se puede cursar actualmente en varios centros privados y también públicos de Catalunya, con y sin beca Cellex. Es un bachillerato basado en la cultura del esfuerzo, en el aprendizaje de contenidos, y en una estricta y rigurosa prueba final, una reválida. Una reválida final que tiene un coste de más de 1200 euros y que los padres deben pagar de su bolsillo (y que para más inri los jóvenes catalanes hacen en castellano).

En el Bachillerato Internacional encontramos como valores exactamente los mismos elementos (conocimientos evaluables en exámenes, esfuerzo, reválida...) que los medios de comunicación y los “expertos” educativos repudian. Siempre discretamente, fuera del foco mediático, pues en el capitalismo lo bueno y lo masificado son incompatibles.

En Catalunya, donde se encuentra el mayor número de expertos educativos por metro cuadrado del mundo, nadie jamás habla del Bachillerato Internacional. Como diría Pujol, això no toca.

Y es que, naturalmente, aunque una nación se desintegre, (y su decadente sistema educativo sea el reflejo de dicha desintegración), siempre será necesario educar y producir una mínima pero selecta cantidad de jóvenes profesionales cultos que ocupen los puestos de responsabilidad. Y siempre habrá capitalistas que con sus generosas aportaciones filantrópicas ayuden a perpetuar este sistema.

Retrocedemos a marchas forzadas al provincialismo del siglo XVIII: Vestimos a nuestros jóvenes de vistosos trajes regionales, y llevamos a nuestros mejores estudiantes a estudiar al extranjero, al bachillerato “Internacional”, gracias a la generosidad de los ricos  mecenas, los impulsores de la ciencia del Ancient Regime.

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