domingo, 12 de febrero de 2017

Ahora os entiendo, pero prescindid de esa palabra funesta


Además, lo mío es también un intento de salir un poco del simulacro. Sé que quizás detrás de los simulacros no hay nada, pero en ese caso creo que yo  prefiero la nada”. Así acaba Gonzalo Santos su libro “En las Escuelas”, en el que recoge de la forma más irreverente sus vivencias como profesor sustituto en diversos institutos de secundaria del extrarradio de Buenos Aires. Pocos son los libros sobre educación que compro y no me arrepiento de haber malgastado el dinero. Este es uno de ellos.

Lo mío también es un intento de salir del simulacro educativo ¿O intento entrar en él?. Pero no puedo aceptar la posibilidad de que no haya nada detrás. Algo habrá, digo yo. El horror vacui aristotélico: La naturaleza odia el vacío. Si generas un vacío en tu vida, a la naturaleza le entra el pánico y te lo llenará seguro con algo. Tu prueba y verás. Es espectacular.

La pregunta fundamental: Por qué cada vez somos más ignorantes y más incultos, sobretodo teniendo en cuenta el increíble desarrollo tecnológico que nos permite aprender tantísimo sin coste alguno. Yo el primero, que quede claro. Mi madre, que creció en plena posguerra en un minúsculo pueblo del norte de Guadalajara es proporcionalmente más culta que yo con mi licenciatura universitaria.

 La escuela de Bustares es una pequeña sala en un lateral de la iglesia, bajo el campanario.

Como en las series de televisión americanas, empieza todo con un crimen. En este caso un doble crimen. Los culpables todavía siguen libres.

El primer crimen: El proyecto Educat1x1 de la época de Maragall, la substitución de todos los libros de texto de todos los escolares catalanes por ordenadores portátiles, acabó en un estrepitoso fracaso. Aquel proyecto fue dinamitado por las empresas editoriales, que no estaban dispuestas a renunciar a su nauseabundo negocio de la venta de libros de texto. Exigían su parte del pastel del mercado cautivo de la educación. Pura mafia. (Link)

El segundo crimen: El currículum oficial de matemáticas de Catalunya. El documento que fija, enumera y detalla qué matemáticas enseñar, el documento que debería estar en la mesita de noche de todos los profesores y profesoras de matemáticas de Catalunya, que debería ser un ejemplo de claridad, orden y simplicidad, es el trozo de texto más horrible, indigesto e ilegible jamás imaginado por mente humana. El currículum de matemáticas de Catalunya es un crimen de lesa educación. (Link)

Dos crímenes que están relacionados: Cuanto más oscuro e incomprensible sea el currículum, mayor será la dependencia del profesorado hacia el libro de texto. Las editoriales del libro de texto sobreviven porque asumen la responsabilidad de las programaciones que supuestamente se ajustan a un currículum oficial delirante basado en competencias básicas.

Aquí no vale apelar al libro como objeto totémico sagrado de la cultura. La ignorancia y la incultura fomentan el consumismo y el consumismo genera dinero. No hay nada que genere menos PIB que un joven leyendo un libro. Afortunadamente para las empresas y desgraciadamente para nosotros cada día se ven menos jóvenes leyendo. Que sí, que vale, pero las empresas editoras de libros de texto no fomentan para nada este tipo de lector. No es de esto de lo que hablamos.

Cuando la Administración se debilita los intereses económicos empiezan a pudrir el sistema educativo. El caso más obsceno que he comentado en este blog tal vez sea el de la escuela pública La Llacuna de Barcelona, y los miles de euros que fueron a parar a la empresa de la madre de uno de los niños a cambio de parar las clases, apartar a los profesores y hacer “La semana del silencio”, y todo en los mismísimos morros de la Administración, que se congratulaba de lo “innovador” del caso. (Link) (Link)

Pero no es el único, ni mucho menos. Editoriales amenazando a las Administraciones (sí, repito, esto pasa, editoriales amenazando a las Administraciones, mafia pura, Link). Editoriales exigiendo la substitución de todos los libros de texto con el pretexto de una nueva ley educativa estatal por unos libros nuevos pero que en realidad contienen exactamente los mismos temas, los mismos párrafos, frase a frase que los libros anteriores. Todo a cargo de las familias. Todo por hacer caja. Esto lo denuncié yo en este blog (Link) , y parece que a nadie más le importa.

Pero ni aún así se entiende...

Somos más incultos porque nos quieren más incultos. Las clases populares son las más perjudicadas por la destrucción del sistema educativo público. Los ricos siempre podrán pagar todo tipo de actividades extraescolares educativas para sus hijos.

La guerra contra el aprendizaje (entendido en su única manera posible, es decir, como transmisión de conocimientos concretos y evaluables de un docente a un alumno) como manifestación de la lucha de clases. Llegamos inexorablemente a Gramsci. Hacer del neoliberalismo un pensamiento hegemónico también en las escuelas e institutos. Libertad para escoger la educación que queremos para nuestros hijos como elegimos en el supermercado entre doscientos tipos de yogures diferentes.  Hagamos competir las escuelas entre ellas. Hagamos que las escuelas compitan entre ellas en satisfacer las demandas caprichosas de unos padres y sus ridículos caprichos pequeñoburgueses (bilingüismo, coaching, educación emocional...)  (Link)

Pensamiento hegemónico: Hay que pagar por la educación. Las buenas escuelas, aunque sean públicas, son caras. Pagarás la educación de tu hijo igual que tendrás que pagarte tu pensión o tu sanidad. Como en la canción de Sabina, "...y cada vez más tú, y cada vez más yo, sin rastro de nosotros".

La entrada más visitada de este blog, con más de 37000 visitas, es "Corrupción política y Campana de Gauss. Ejemplo práctico en Badalona" (Link), en la que comento la utilización de la teoría de la probabilidad matemática para descubrir cinco opositores a la policía municipal de Badalona que claramente habían obtenido fraudulentamente las preguntas del examen gracias a sus contactos políticos. Toda la teoría de la estadística y la probabilidad está desterrada del bachillerato catalán desde hace muchísimos años. El conocimiento es poder, eliminemos pues el conocimiento.

Pero ni aún así se entiende...

En la última entrada expresaba mi repulsión hacia la oferta formativa para el profesorado en Catalunya. La oferta formativa para nosotros los profesores es tan penosa como la de nuestros alumnos: Coaching, educación emocional, mindfulmindness...

Un lector de este blog me expresó su malestar porque sólo hablo (y mal) de la educación catalana. En Madrid la educación es tan mala como en Catalunya, objetaba, y no lo digo.

Si no hablo de la educación española es porque la educación española no existe. No existe un sistema educativo español. Y la educación, en última instancia, es patriotismo. Los maestros catalanes jamás han inculcado en los alumnos el odio a España, como se dice. Basta con inculcar en los jóvenes un sano sentido patriótico hacia su tierra, hacia Catalunya. El patriotismo es amar tu tierra, y no puede haber nada malo en ello (si no eres español). La palabra patriotismo en Catalunya jamás se utiliza, porque a diferencia del nacionalismo no se escribe, sino que se vive, se siente, se comparte, no hace falta decir nada.

En España es una palabra maldita. El patriotismo, repito, es amar tu tierra, tu nación, y los españoles, al menos algunos españoles, fuimos despojados de este derecho. En España el patriotismo está prohibido, y sin él no se puede construir un sistema educativo nacional. España, en lo educativo, es decir en lo fundamental,  es una federación de naciones independientes desde hace muchísimos años. Catalunya es educativamente independiente desde hace mucho tiempo. Y esto no va a cambiar.

Insisto: No hay nada más noble que amar tu tierra, excepto para ciertos españoles.

Ahora sí se entiende...

Hace cien años Einstein pasó por Barcelona para dar unas conferencias sobre su teoría de la Relatividad. Nadie entendió ni una sola palabra. Apenas cuatro matemáticos del momento pudieron seguir con dignidad sus profundos pensamientos. Al acabar, un grupo de políticos de la Mancomunitat se dirigieron al ilustre físico para explicarle la situación política catalana, el conflicto con el estado español, el nacionalismo catalán. El físico, judío y alemán, se quedó horrorizado al escuchar las palabras socialismo y nacionalismo juntas. Tardaron un buen rato, pero al final los políticos catalanes (Einstein aprendiendo, esta anécdota es buenísima) consiguieron que Einstein entendiera la bondad del nacionalismo catalán:“Ahora comprendo y justifico vuestro paradójico socialismo nacionalista. ¡Pero esto no es nacionalismo de verdad! Si queréis mi consejo, prescindid de esta palabra funesta”.  (Link) (si conseguieron que lo entendiera Einstein, también conseguirán que lo entienda Merkel, digo yo)

A mí me pasa lo mismo. Ahora lo comprendo, pero para ello debemos hablar de patriotismo, la palabra prohibida, al menos para algunos españoles como yo. Romper el tabú, como en una novela negra.

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