domingo, 11 de diciembre de 2016

Manuel y las pruebas PISA

No, no voy a hablar de las pruebas PISA 2015. Sólo felicitar a los señoritos economistas de la OCDE por su rotundo éxito en su pretensión de convertir la educación mundial en un evento mediático global.

La educación mundial convertida en una franquicia: Un mismo producto educativo sirve para todos, como el café del StarBucks o con las hamburguesa McDonalds. En China a nadie le importa ya que antes de xin y yuà va siempre miw, excepto en peinxí y xinguà. Lo importante es la flexibilidad, la lectura rápida, la comprensión y la descomprensión. En Japón, los profesores que aún exigen caligrafía son perseguidos y ajusticiados.

La educación mundial convertida en un Festival de Eurovisión a escala mundial. Por lo que parece, Finlandia, hasta ahora la niña bonita, la Marisol educativa del régimen, está en clara decadencia. Menos mal. ¡Qué hartazgo de modelo Finlandés! En Catalunya hemos visto de todo: Profesores con jerséis de lana en pleno verano, profesoras exhibiendo impúdicas sus piernas sin depilar, aquel profe de plástica de Igualada que pretendía ir al trabajo en trineo, el amplio reportaje que TV3 dedicó a aquella pareja de profesores interinos de Torredembarra viviendo en un iglú de hielo seco. Y todo por agradar a los jefes, por ser como los profesores finlandeses.

La educación convertida en una feria mundial de ganado obrero. Por lo que parece, a los señoritos neoliberales de la OCDE les gusta más la carne asiática, se ve que es más tierna, más melosa. Los jóvenes asiáticos aprenden más rápido y mejor, son más flexibles, aprenden (y olvidan) más rápido. La capacidad para olvidar será fundamental en este siglo XXI.

No. No voy a hablar de PISA. ¡Qué decir que no se haya dicho ya! Horas no. Minutos tardó TV3 y demás medios de comunicación independentistas en mostrar la única verdad posible y aceptable: Que Catalunya está mejor que España, que Catalunya está por encima de España. Y sobre todo, que Catalunya estaría mucho mejor si fuera independiente de España.


Lástima que horas después El País mostró el ranking de comunidades autónomas: Mejor que España... está media España. ¡Ah! cosas de la media aritmética. Y que Catalunya ocupa un discreto sexto puesto o séptimo lugar, después de Castilla y León, Madrid, Navarra, Galicia, Aragón y Cantabria.

No. No voy a hablar de PISA. Sólo mencionar las palabras de la consellera de Educación, Meritxell Ruiz, al día siguiente, sobre la supremacía madrileña:

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/12/07/catalunya/1481109691_811466.html

La composición social de Madrid no tiene nada que ver con la de Cataluña. El capital cultural y familiar no lo tienen otras comunidades autónomas. El porcentaje de escuelas privadas en Madrid es más elevado que en otras comunidades y sí, es cierto que Madrid tiene inmigración, pero un alto porcentaje es de países de Sudamérica, por lo tanto misma lengua y misma cultura”.

Hace tres años, en la presentación del anterior estudio, donde Cataluña pinchó en el área científica y en matemáticas, la entonces consellera Rigau dijo que “lo primero que tiene impacto en los resultados es el tipo de alumnado”, aludiendo al alto número de estudiantes no nativos, la cantidad de repetidores y la baja proporción de escuelas de barrios acomodados que participaron en la prueba. En ese momento, Rigau también atribuyó los buenos resultados de Castilla y León a que es una región con poca inmigración y una población “clásica y homogénea”.

Propongo que la futura (e inminente) República Catalana Independiente disponga de una Consellería específica dedicada al prejuicio y la inquina. La explotación del estereotipo cultural es lo más moderno, y merece una partida específica en el presupuesto nacional.

Repitamos todos juntos: la culpa de todo la tienen los inmigrantes. Y la falta de escuelas privadas. Pero sobre todo esos inmigrantes sudamericanos, y su insidiosa costumbre de hablar castellano. Que se vayan a Madrid.

Pero no, no voy a hablar de PISA. Hoy quiero hacer un homenaje a un barcelonés recientemente fallecido, que hablaba en castellano. Un barcelonés universal llamado Manuel. ¿Adivinan? Un barcelonés universal llamado Manuel, que hablaba en castellano y que precisamente por esto se le condenó a la no-existencia. Y no es Manuel Vázquez Montalbán. Me refiero al otro Manuel, a secas, el torpe pero adorable camarero de la mítica serie inglesa “Hotel Fawlty”. Bajito y con bigote, entre Charlot y Jose Luis López Vázquez, uno de los personajes más divertidos y encantadores de la historia de la televisión.


Lástima que no llegaremos a saber nunca el nombre del comisario lingüístico de TV3 que, a principios de los ochenta, consideró inaceptable que un barcelonés, camarero y torpe hablara castellano, y lo convirtió en mexicano. Amb dos collons. En la emisión por TV3 de esta serie, Manuel era mexicano.

La existencia de Manuel también fue inaceptable para Televisión Española, que emitió esta misma serie años antes con un Manuel napolitano. Ni español en España ni catalán en Catalunya, Manuel es el primer charnego universal. Y cuando se escriba la Historia Universal Charnega, Manuel tendrá su propio y merecido capítulo.

Manuel falleció hace diez días. Y ni una plaza, ni una miserable placa hay en Barcelona dedicada a su memoria. Manuel nos mostró, hace treinta años, lo que sería el futuro globalizado y neoliberal, mucho antes de la OCDE y sus pruebas PISA. Ni catalán, ni mexicano, ni napolitano ¡Camarero en Londres! Y sobre todo, a tomarnos la vida con su maravilloso buen humor. Un abrazo, compadre.

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