domingo, 8 de marzo de 2015

El Dr. Gregorio Marañón y la desvergüenza de los editores de libros de texto

Hace unos días llegó a mis manos un libro de texto del año 1933: “Anatomía y fisiología humanas con nociones de microbiología”, adaptado en su tercera edición de 1961 al Curso Preuniversitario del Plan de 1957, el antiguo PREU.

El prólogo a su segunda edición de 1934 es del Dr. Gregorio Marañón


 En el que hace una crítica a la situación educativa de la época:


[...]La segunda Enseñanza, es pues –repitámoslo-, profundamente deficiente en España, y su deficiencia deriva de tres causas fundamentales: 1.º, que no existe un plan de estudios racional, moderno y, sobre todo estable; 2.º, que los padres no se preocupan de que a sus hijos les enseñen bien, sino de que aprueben los cursos; y 3.º, que los maestros, frecuentemente, no son buenos. Si me preguntaran dónde empieza el hilo de esta madeja de desventuras pedagógicas, que enturbia la cabeza de nuestros adolescentes y les hace abominar de la instrucción, contestaría, sin dudar, que en el tercer apartado, en el que los maestros mismos[...]


Resulta realmente perturbadora la rabiosa actualidad de un análisis hecho hace más de ochenta años. Uno no puede dejar de preguntarse si en estos ochenta años, en los que España ha pasado de ser una república a una dictadura y de una dictadura a una democracia, ¿En algún momento ha habido un plan racional, moderno y, sobre todo, estable? ¿En algún momento los padres se han preocupado de que a sus hijos se les enseñe bien? y finalmente, ¿en algún momento los maestros hemos sido buenos?

Aunque queda implícito, el prologuista tampoco nos detalla en qué tiempos pretéritos históricos o mitológicos hubo en España un plan de estudios estable, en el que los padres se preocuparan de que a sus hijos se les enseñara bien, en el que hubiera buenos profesores.

Y es una pena, pues los expertos en educación, didáctica y pedagogía que tanto abundan actualmente, y que uno en su infinita ingenuidad pensaría que están para solucionar esta “desventura pedagógica”, se limitan a enumerar estas mismas causas. Y lo hacen como si fuera la primera vez, como si lo hubieran descubierto ellos. Cuando resulta que están recitando el mismo diagnóstico ahora que cuando Franco hacía la mili (literalmente).

Pero también encontramos algunas diferencias muy interesantes. Una de ellas es el protagonismo que otorga al profesor:

[...]Yo no me canso, por ello, de postular un superdeber heroico a los maestros españoles. Me lo pido a mí mismo y se lo pido a los demás. No esperemos la solución del plan de enseñanza salvador; no achaquemos nuestra ineficacia a la desorganización de los métodos o la pobreza del material y de los emolumentos. La solución de enseñar está, siempre, en nosotros mismos. Si no enseñamos con medios adecuados, podemos suplirlos con el sacrificio, que todo lo compensa y aun lo supera: porque no hay pedagogía que iguale al desinterés y al entusiasmo: y esto es el sacrificio.[...]

La última frase es demoledora: “No hay pedagogía que iguale al desinterés y al entusiasmo: y esto es el sacrificio”. Yo incluso me atrevería a afirmar que la pedagogía es precisamente el vano intento de reemplazar el entusiasmo, la quimera de un aprendizaje sin sacrificio.

Otra diferencia significativa la encontramos en el siguiente párrafo:

[...]Al joven universitario yo creo que no hay que enseñarle nada, sino enseñarle a aprender por su cuenta. Al adolescente del Instituto hay que enseñarle, en cambio, las cosas fundamentales; y en su justa y delicada medida, que, a la vez, le dé el esquema futuro de todo lo que pueda saber y la sensación de sobriedad que azuza el deseo de los conocimientos nuevos. Alimento de calidad plasmática, pues, pero en cantidad tan estrictamente sobria que, lejos de saciar, le deje abierto – y para siempre- el apetito de sabiduría.[...]

Según este prologuista, al estudiante universitario hay que enseñarle a aprender, mientras que al alumno de instituto hay que darle conocimientos. Algo que es diametralmente opuesto al modelo competencial actual,  en el que se le pide al estudiante preuniversitario que razone y al universitario que aprenda (tampoco podemos dejar de tener en cuenta que estamos hablando de un bachillerato totalmente diferente al actual, de siete años de duración y sólo accesible a un reducidísimo porcentaje de jóvenes privilegiados).

Por último encontramos una referencia a la mala calidad en general de los libros de texto (y la exaltación por contraste de la calidad del libro prologado)

[...]Toda la oleada de insustancialidad y de insensatez que representa una buena parte de los libros de texto españoles, hace resaltar más el mérito profundo y singular de los que son buenos, como éste, ya sancionado con los mejores merecimientos por el público de estudiantes y de doctos.[...]

Ya tenemos pues enumerados y identificados los cuatro elementos fundamentales de la educación: El sistema escolar, los padres, los profesores y los libros de texto.

Pero en este último elemento, el libro de texto, el autor nos transmite una emoción excepcional:

[...]Su libro de FISIOLOGIA E HIGIENE, por la energía adquirida, sigue prologando su eficacia en los medios preuniversitarios[...]No me canso de decir que a medida que nuestros estudios avanzan debemos volvernos reiteradamente a las fuentes originales, y que después de un día de labor diferenciada, en una rama cualquiera del saber, hemos de tener, sobre la mesa de noche, el texto breve y elemental en que aprendimos las primeras nociones de aquella disciplina.[...]

El libro de texto es para este prologuista un tesoro, es una fuente perpetua de conocimientos. Por mucho que el sistema sea irracional, anticuado e inestable, por mucho que a los padres  no les preocupe el buen aprendizaje de sus hijos, y por malos que sean los profesores, el estudiante siempre podrá construir sólidamente su edificio de conocimientos si tiene a su disposición un buen libro. En esta época un libro de texto era una cosa muy importante.

Todo esto viene a colación por el artículo del diario El País del 27/2/2015:


Un artículo que empieza así de heavy: “[...]Encended los teléfonos móviles”. Cuando esta sea la primera frase que el profesor diga a sus alumnos al entrar en la clase, en lugar de que los apaguen, el cambio será real.[...]"

El artículo viene a decir que los teléfonos móviles son unas herramientas de aprendizaje fantásticas para nuestros jóvenes, y que nosotros, los profesores españoles, vamos y los prohibimos. ¡Pero qué malos que somos los profesores españoles!.

Un artículo para mayor gloria de la editorial Santillana, la principal editora de libros de texto escolares españoles. No olvidemos que Santillana y el propio diario El País forman parte de la misma matriz empresarial, el grupo Prisa.

Los siete motivos expuestos son, a saber:

1. El alumno lleva toda la información encima.
2. La clase ya no es el único lugar donde se aprende.
3. El profesor sabe usar la tecnología como el alumno.
4. La transformación de la educación con la tecnología tiene tres patas.
5. Los profesores ya no van a cursillos para que les enseñen a usar la tecnología.
6. El gasto público en tecnología crece en los países más avanzados, a pesar de que baja el gasto en educación.
7. En los últimos años, se ha creado la figura del “Coordinador Tec” en los centros.

He de reconocer que a mí estos “siete motivos” me confunden, que no acabo de ver el concepto “motivación” por ningún lado. Bien, la verdad es que no pienso dedicar ni un minuto más de mi mañana de domingo en semejante mierda de artículo, otro ejemplo de logorrea pedagógico-didáctica altisonante para mayor gloria empresarial a costa de pisotear la figura del profesor.

Lo único importante de este artículo es precisamente lo que no se ve, lo que no aparece. Ni una sola mención a los contenidos. La principal editora de libros de textos española no hace la más mínima mención a los contenidos, a producir libros de texto de calidad, a generar buenos contenidos didácticos.

La triste realidad es que los libros de texto actuales son pésimos y carísimos. Y que a nadie parece importarle lo más mínimo, ni siquiera a las propias editoriales, porque las editoriales de libros de texto están totalmente condicionadas por un modelo de negocio bizarro basado en la venta masiva de libros a través de las AMPA de las escuelas e institutos, unos libros de texto de “compra obligatoria” absurdamente carísimos que no admiten la más mínima auditoria de calidad/precio, distribuidos mediante una red de comerciales.

¿porqué los libros de texto no se venden en las librerías de barrio, como cualquier otro libro?

Así como el chimpancé no suelta la rama hasta que ha agarrado la siguiente, las editoras de libros de texto españolas se niegan a hacer el salto al digital mientas no vean un modelo de negocio sólido que les permita mantener este absurdamente elevado volumen de negocio que tienen actualmente, hasta que no se imponga una estructura de licencias digitales a 30 o 40 euros por alumno y año.  Y como esto no sucede, la edición de libros de texto es el único sector audiovisual que no ha realizado aún el salto al digital, que se mantiene en un anquilosado y caduco y obsoleto modelo en papel ("analógico" que dicen los pedantes, yo nunca he visto agujas en un libro), a costa de las pobres espaldas de nuestros alumnos, que tienen que cargar cada día con mochilas absudamente pesadas, y lo que es peor, absurdamente caras. Así pues, la propia industria editorial es la principal causante de que nuestros estudiantes no dispongan de modernos materiales didácticos, no nosotros los profesores.

Sería curioso saber qué pensaría un intelectual como el Dr. Gregorio Marañón si viera la situación educativa actual...


domingo, 22 de febrero de 2015

Más bofetadas, sí, pero bien dadas

La enseñanza-aprendizaje de las matemáticas está en guerra desde hace mucho tiempo. Una guerra entre contenidos y didáctica. Esto puede parecer absurdo, pues es inverosímil pensar que exista conflicto entre contenidos (lo que se enseña) y la didáctica (cómo se enseñan estos mismos contenidos), las dos caras de una misma moneda.


Además es una guerra de trincheras, en la que cada uno de los bandos ignora al contrario. Unos reivindican que las matemáticas tienen contenidos, que hay que saber, despreciando a los didácticos. Los otros reivindican unas matemáticas sin contenidos, reduciéndolas a meras competencias y "sentido común".

Internet es un espacio en el que los contenidos triunfan. Es realmente fabulosa la cantidad de iniciativas que aparecen cada día para ayudar a la enseñanza y aprendizaje de contenidos matemáticos

Khan Academy en USA,

Math2Me en México,

Unicoos en España

SesaMath en Francia...

sólo son algunos ejemplos de plataformas para aprender más y mejor los contenidos matemáticos, experimentando con las fantásticas posibilidades de los vídeos, ejercicios interactivos, redes sociales de ayuda entre estudiantes... Y tantos y tantos blogs y webs de matemáticas.

Estas plataformas normalmente no aparecen en los medios de comunicación tradicionales (televisión, prensa, radio) a menos que detrás exista una iniciativa comercial-empresarial (las aborrecibles  iniciativas que pretenden condicionar el acceso a los materiales didácticos sólo a los que puedan pagar unas carísimas licencias de uso).

Mientras tanto el sector de la didáctica tiene un acceso privilegiado a los medios de comunicación tradicionales, como por ejemplo la prensa.

Explico todo esto porque sólo dentro de este contexto se entiende un artículo tan bochornoso como el aparecido en La Vanguardia el 5/2/2015


Más matemáticas sí, pero bien dadas

El artículo viene a decir que:

1. Los alumnos catalanes obtienen unos resultados muy bajos en geometría.
2. La Generalitat de Catalunya añadirá más horas de matemáticas el curso que viene.
3. Pero todo esto será inutil porque nosotros los profesores “no damos bien” las clases.

Todo esto, obviamente, siempre bajo el punto de vista didáctico-pedagógico, en particular el de Anton Aubanell, el máximo gurú de la didáctica de las matemáticas en Catalunya.

Sólo en un contexto de guerra, en el que todo vale, se pueden decir las cosas que se dicen en este artículo, en el que cualquier persona que lo lea pensará que los profesores de matemáticas catalanes somos poco menos que torturadores de alumnos.

Y, cómo no, sigue letra a letra el discurso teológico-didáctico:

Su primer mandamiento: “Culparás al profesor por encima de todas las cosas”

[...]Pero si el profesor sigue explicando de forma mecánica durante un número mayor de horas, si no capta el interés de los alumnos o no se hace entender, más horas de matemáticas pueden convertirse en más horas de “suplicio”[...]

Su santo dogma grial de la aplicabilidad “Las matemáticas se aprenden más y mejor cuanto más se estudian... otras cosas”

[...]Poner ejemplos prácticos conectados con la realidad; “geometrizar” otras partes de las matemáticas y cambiar el contexto de los ejercicios. “Utilicemos las matemáticas en ciencias sociales o música”, anima[...]

Incluso parece que los profesores catalanes no conozcamos ni la existencia de Geogebra

[...] El programa Geogebra, que mezcla geometría y álgebra, permitiría esta intersección de disciplinas que reivindica este profesor para impulsar el nivel de matemáticas[...]

Una situación tan deplorable como la que se expone en este artículo y tantos otros implicaría una rotunda auditoria de calidad de todo el sistema educativo y la fulminante destitución de sus máximos responsables por incompetentes, que (ops!) son los mismos que los escriben. Sin embargo, como ya dije al principio, estamos en una guerra de trincheras en la que un bando ignora por completo al otro.

Está claro que la guerra de las matemáticas ha permitido vivir muy cómodamente a algunos gurús de la didáctica, que los contenidos se aprenden cada día más y mejor por internet sin las ataduras y presiones de los currículums... y que a los profesores nos queda (ay!) ... sobrevivir de mala manera entre trincheras, en la tierra de nadie, recibiendo bofetadas.



lunes, 16 de febrero de 2015

Generador automático de jerga educativa


We will integrate bottom-up units for high-performing seats.

Wow!

We will leverage standards-based interfaces for high-performing seats.

Fun!

We will exploit collegial learning styles for our 21st Century learners.

Cool!

We will maximize mastery-focused debriefs through the use of centers

Yeah!

Eh! ¡Usted! Sí, usted! Sea usted también un experto en educación gracias a este generador automático de jerga didáctico-educativa, (de momento sólo disponible en inglés)


Con este sencillo programa, que mezcla de la forma más desvengonzada los palabros más típicos de esta pseudoreligión, usted también podrá ser un nuevo apóstol de esta teología.


Tenga muy presentes sus principales dogmas de fe:

1. No olvide repetir hasta la saciedad su principal mandamiento:

"Culparás al profesor por encima de todas las cosas"

2. Predique sin cuestionar jamás el sagrado misterio de las competencias básicas:

"Las matemáticas se aprenden más y mejor cuanto menos se estudian"

3. No se acerque nunca a menos de 5 km de ninguna escuela o instituto (Los maestros y profesores no están a su altura intelectual, y igual le apedrean)

4. Los libros de texto no funcionan pero jamás se cuestionan públicamente (el negociete de las editoriales mejor no tocarlo)


Más información en el Instituto de Ciencias de la Educación más cercano.


domingo, 1 de febrero de 2015

¡Indignaos!

Las matemáticas son fundamentalmente aritmética y geometría: Números, puntos y rectas. Luego viene todo lo demás: Con las rectas se hacen planos y con los números funciones y ecuaciones, pero con números y rectas ya podemos hacer muchas cosas, entre ellas exhibir ignorancia.

La fotografía que acompaña el artículo de La Vanguardia del 23/1/2015 “Las mil piernas de Messi”:


Es un claro ejemplo en el que podemos encontrar números, rectas y una gran incultura.

Dos números , una recta y el inculto responsable de esta imagen que no sabe que los ángulos suplementarios suman 180º.

Que quede bien claro: Lo indignante no es no saberlo: La ignorancia no es indignante. Todos somos ignorantes de lo que no sabemos, que es casi todo. Lo indignante es no saberlo y publicarlo, es la exhibición de la ignorancia, es la cultura de la incultura.

Nos excusamos diciendo que se trata de un mero aporte estético sin importancia, unos elementos matemáticos superpuestos en la fotografía sin mayor trascendencia. Decimos que no caerá ningún edificio ni explotará ningún avión en pleno vuelo por este pequeño error, que se trata de un mero “elemento decorativo”.

Y deberíamos indignarnos. Porque la geometría es algo importante y muy serio. Por ejemplo para la manipulación informativa:

A lo largo de la historia el poder político ha manipulado la información pública en menor o mayor medida para adecuarla a sus intereses. Un ejemplo famoso es la desaparición de Troski en la fotografía de 1920 del mitin de Lenin en el Teatro Bolshoi de Moscú:

Ahora está:



Ahora no está:


Observen la magnífica calidad del trabajo del manipulador, sin las modernas técnicas informáticas. Es sin duda una obra maestra de la manipulación, en la que el autor (¡qué pena que no firmara su obra!) demuestra amplios conocimientos técnicos y también artísticos.

Otro ejemplo más recientemente lo tenemos en la misteriosa aparición del soldado gigante en el entierro del dictador Kim Jong-Li en Corea del Norte:


Parece ser que esta vez al manipulador se le fue la mano con el “recorta y pega". Sin embargo yo creo que no hemos de ser duros con su autor pues al no disponer de ninguna fotografía no trucada de referencia, tampoco sabemos el número de soldados que tuvo que añadir el pobre, si fueron algunos pocos para tapar los escasos huecos o por el contrario fueron miles y miles (igual la plaza estaba vacía, vete tu a saber). Sí, nos reímos, pero si no fuera porque mide casi tres metros es un trabajo muy bien realizado.

Pues bien, un ejemplo de la contribución de nuestra televisión pública española a la manipulación informativa lo encontramos hace escasamente unos días al presentar el siguiente gráfico sobre el descenso del paro:



La gráfica está ligeramente manipulada para que el descenso reciente del desempleo se vea más acentuado de lo que es. Vale. Pero el responsable de esta obra mantiene los números y por tanto con solo apoyar una pequeña regla en el gráfico se observa que 4.447.711 parados son menos que 4.100.073



Una vez más: Dos números, una recta y incultura, mucha incultura. Porque semejante chapuza, porque tal incompetencia sólo puede proceder de alguien rematadamente ignorante. Y ahora no se trata de ningún elemento ornamental en las piernas de Messi, no, estamos hablando de la presentación de las cifras del paro en la televisión pública nacional.

Y si bien hay que decir que en este caso han sido muchas las personas que por Twitter han manifestado su indignación al ver la gráfica, son personas indignadas por la mala voluntad de los periodistas de TVE, porque a todos nos indigna el engaño, la falsedad, la constatación de la manipulación,  cuando lo que nos tendría que indignar de verdad hasta la náusea es la constatación de la incultura, de la brutal ignorancia de estos individuos que están al cargo de los informativos.

Y llevan años así. Cada vez que los pobres juntan números y figuras en la misma imagen la cagan sin remedio. No importa si son rectas, curvas o rectángulos, son unos chapuceros:







Daría risa si no diera tanta verguenza. Y estos individuos son los responsables del aparato del Estado para engañarnos. Semejante bochorno es el resultado de una enseñanza de las matemáticas en la que la geometría se ha reducido a un mero “elemento decorativo”.

Lo más indignante es que no hay la menor consecuencia. Es más, el responsable de los informativos tiene la desfachatez de aparecer en Twitter pidiendo “disculpas”:



En un país civilizado, moderno y serio como los Estados Unidos, el responsable de informativos estaría ahora pudriéndose en el agujero más oscuro de Guantánamo, sin derechos civiles, y su casa reducida a escombros por un bombardeo sistemático de drones. Y esto tampoco pasaba en la antigua Unión Soviética, porque allí había una importante cultura matemática: en Aritmética y en Geometría, y porque por mucho menos te caían diez años en Siberia. ¡Chapuceros!

sábado, 17 de enero de 2015

Bogdanov y el cálculo mental

Circula por las redes sociales un artículo sobre didáctica aparecido recientemente en el diario El Confidencial (9/1/2015)



Ya el título lo dice todo: “Uno de nuestros mejores profesores señala el gran error de la enseñanza de las matemáticas, y ocho ideas para hacerlo mejor”.

El profesor es José Antonio Fernández Bravo, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Educación de la Universidad Camilo José Cela, y según el redactor, "quizás nuestro mejor profesor de matemáticas”.

Y el artículo es un ejemplo más de despropósito bochornoso, una concatenación de chorradas sin la menor sustancia para mayor gloria del ego del susodicho señor.

Uno quiere creer que en sus orígenes la didáctica tuvo un sentido digno, de honesto servicio social, que con el tiempo se ha ido corrompiendo hasta convertirse en el despropósito que es actualmente.

Algo parecido a lo que pasa con la política. Los políticos, que en principio son individuos que se ofrecen al pueblo para servirle en la gestión y conservación de los bienes y riquezas públicas, con el tiempo se van perpetuando en el mismo poder, sus intereses personales y de partido se van confundiendo con los intereses sociales hasta que finalmente se hacen “casta”, dominados por su instinto de autoconservación en el poder.

De la misma forma que la función natural de los políticos es la de preservar la riqueza pública, la razón de la existencia de los didácticos y pedagogos sería la de optimizar y proteger la transmisión de la riqueza cultural de una generación a la siguiente.

Algo grave pasa en una sociedad cuando estos didácticos en vez de ayudar a mejorar el aprendizaje de la cultura, se dedican a cuestionar la propia cultura, a desvaloralizar los elementos culturales.

Es algo terrible. Es como si el responsable de un determinado museo, puesto en su cargo para preservar las obras que contiene, se dedicara a juzgar con su criterio personal el valor que tienen las piezas a su cargo, y decidiera qué obras merecen protección y cuidado y qué obras no. Un individuo así sería inmediatamente destituido por impresentable. ¿Porqué no pasa esto en la didáctica, (ni ay! en la política)?

Los profesores de matemáticas nos encontramos con la realidad de que una parte de los alumnos entran en los institutos con doce años sin saber las tablas de multiplicar. No se acaba el mundo por esto, está claro que a lo largo de toda la vida ha habido personas que no han sabido las tablas de multiplicar. Y aquí los expertos en didáctica y pedagogía podrían hacer un servicio social arrojando luz sobre este problema. ¿Qué porcentaje de escolares con doce años no sabe bien las tablas de multiplicar? ¿Es un porcentaje superior o inferior al de otras épocas pasadas? ¿Cuáles son las causas y consecuencias de la pérdida de capacidad de cálculo mental de nuestros estudiantes, si es que realmente existe tal disminución?

Pero no, lejos de ofrecer datos o de ofrecer respuestas, sobre este tema o sobre cualquier otro, este pedagogo en su infinita soberbia afirma:

“No necesitamos memorizar las tablas”

Y como todo gurú, lo hace de una manera tan grandilocuente y desvergonzada que hace que te sientas ridículo por pensar diferente. Es como si un experto en tenis afirmara que la red que se pone en el centro de la pista es un objeto inútil y molesto.

En este momento alguien le debería decir a este pomposo engreído que no está en su puesto para decidir qué o qué no es matemáticas, sino para ayudar en su aprendizaje, que es muy diferente.

Y como suele pasar en el terreno fangoso de la didáctica, cuanto más profundiza más ridículo es todo::

“[...]Te puedes aprender la tabla del dos como doble de la del uno[...]”

Según esto, el alumno que por el motivo que sea no sabe que 8x2=16, lo puede deducir haciendo 8x1=8 y calculando el doble. ¡Gracias insigne decano por tu luminosas enseñanzas!

“[...]La tabla del siete empieza en el 7x7, no empieza en el 7x1, si es que existe esto de la tabla, porque el 7x1 y el 7x2 son por propiedad conmutativa anteriores al 2x7 y 1x7. ¿Para qué se estudia la propiedad conmutativa después si la necesitamos antes?[...]”

¡Basta por Dios! Permítame informarle, señor decano de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Educación, que “esto” de las tablas SÍ existe, y tiene una utilidad real i manifiesta pues permite en primer lugar agilizar los cálculos mentales con pequeñas operaciones y en segundo lugar es la base del algoritmo de las multiplicaciones largas. Y le diré algo más por el mismo precio: La tabla del 7 empieza por 7x1, no por el 7x7.

La siguiente imagen es un cuadro del 1895 del pintor ruso Nikolai Bogdanov-Belsky, y se titula “Cálculo mental”:



En ella podemos ver a un profesor rodeado por sus alumnos a los que les ha planteado en la pizarra una operación de cálculo mental. Se puede apreciar en la obra la actitud activa de todos los estudiantes sin excepción.

La operación propuesta por el profesor tiene miga:

(102+112+122+132+142)/365


Llama poderosamente la atención que semejante monstruo de operación pudiera ser propuesta como ejercicio de cálculo mental a un grupo de alumnos tan jóvenes, de unos doce años de edad. Algo así sería impensable actualmente, y sin embargo la imagen parece mostrar una situación cotidiana.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que aunque existen técnicas para calcular cuadrados mentalmente, era tradicional en las escuelas de los países del Este memorizar la tabla de los primeros cuadrados:

102 = 100
112= 121
122 = 144
132 = 169
142 = 196
152 = 225
162 = 256
...

Aún así sigue sorprendiendo una operación tan larga de cinco sumandos, i además la división final entre 365. ¿Porqué precisamente 365?

Sólo si nos introducimos en el cuadro, y aceptamos nosotros también el reto del profesor podremos resolver el misterio:

Empecemos:

De memoria: 102 =100, 112 = 121,
100 + 121 = 221
122=144
221+144=365!

Los tres primeros sumandos dan como resultado el divisor, por lo tanto el resultado parcial será 365/365=1.

Ahora podemos descargar nuestra mente de todos estos números y abordar la segunda parte.

132=169
142= 196

169+196=365 ¡Otra vez 365!

365/365=1 y por tanto el resultado final es 1+1=2.

Ahora entendemos la actitud tranquila del profesor que se mantiene en un lateral, dando todo el protagonismo a los alumnos que van desarrollando este proceso que él conoce perfectamente.

En este cuadro tenemos una magnífica lección de matemáticas y una magnífica lección de pedagogía. Y es que Bogdanov, el autor de la obra, además de pintor fue un reconocido pedagogo de la época (y escultor, y arquitecto...). En este cuadro suyo hay más didáctica y más cultura que en todas las verborreas juntas de los pedagogos actuales. Es una ventana abierta a un aprendizaje en el que la memorización de la tablas y la comprensión de las operaciones matemáticas son aspectos COMPLEMENTARIOS, que se enriquecen mutuamente.

La pretensión de un aprendizaje sin memorización ninguna es una manifestación más de la pretensión de “aprender sin estudiar”, de la quimera de un aprendizaje sin esfuerzo (El timo del "aprender a aprender"). Es la manifestación de un problema social muy serio al que profesores y padres nos enfrentamos diariamente, y para el que lo que menos necesitamos son estos vendedores de crecepelo por muy decano de facultad que sea, con sus promesas de un aprendizaje sin esfuerzo, sin sacrificio, que en última instancia es una terrible falta de respecto a nuestros jóvenes.

En otros blogs podemos encontrar comentarios a este artículo más suaves que éste mío, por ejemplo en el blog 30 de diferencia


pero yo es que no puedo, de verdad, me hierve la sangre.

lunes, 5 de enero de 2015

Premio Canapé de Tortilla de Patatas 2014

Este humilde blog se viste de gala para otorgar el premio

Canapé de Tortilla de Patatas 2014
Ni una frase que no sea una chorrada

al Sr. Xavier Guix por su artículo “Menos calcular y más pensar” publicado en El País Semanal del 4/1/2015.




El premio Canapé de Tortilla de Patatas es una iniciativa mía para denunciar los abusos cometidos por los engreídos gurús de la pseudociencia llamada “didáctica” o “pedagogía”, sus bochornosos artículos rellenos de una logorrea obscena y en general la lacra que suponen estas pseudociencias, todas ellas basadas en el absurdo tautológico del “aprender a aprender”, piedra sobre la que se construye la Iglesia de las Sagradas Competencias Básicas.

Desgraciadamente, así como las moscas van a cagarse en la bombilla, es en las matemáticas donde estos guías espirituales de medio pelo han encontrado un lugar óptimo para sus artículos.

El artículo empieza haciendo referencia a un problema de matemáticas de la pasada selectividad que la mayoría de estudiantes no supieron resolver de la forma óptima, rápida, y lo abordaron mediante algún método digamos más convencional, más mecánico, y desgraciadamente para ellos más lento, mucho menos efectivo, que quedó reflejado en una puntuación menor.

El tiempo limitado es un factor determinante en el examen de Selectividad, por lo que es fundamental para el estudiante decidir qué tiempo puede permitirse en dedicar a pensar el problema, decidir la estrategia de su resolución y en qué momento ha de empezar a escribir.

Vale. Hasta aquí muy bien. Esto se llama matemáticas. Yo mismo como matemático mediocre que soy, del montón, estoy acostumbrado a ver como muchos de los problemas que consigo resolver son abordados por otras personas de una manera mucho más elegante que la mía, y aún cuando los resuelvo, que no pasa siempre ni mucho menos. Y así es la vida, en la que tenemos que tomar decisiones y abordar los problemas que nos van apareciendo, con nuestros conocimientos y nuestras ignorancias. Siempre he creído que las matemáticas (como el ajedrez, el judo, los robots Arduino... vaya, cualquier cosa que no sea ver la tele) pueden ser una buena manera para experimentar la experiencia de abordar los problemas de la vida, el para qué sirven las matemáticas que tanto nos preguntan nuestros alumnos.

Pero algo pasa en nuestra sociedad, algo grave y triste, cuando la propia experiencia de enfrentarse a los problemas se convierte en carne de psicólogo, cuando la sociedad da protagonismo a estos “expertos en cómo vivir”, que al sentirse protagonistas generan estos discursos a modo de Deux Ex Machina en los que mezclan sin ningún pudor ideas y conceptos dispares: la felicidad, el sentido existencial, la crisis social, el egocentrismo, el desprecio al esfuerzo, las tecnologías, el sentido de la vida... Y aún se inventan palabros del calibre de “resultadismo”, y en los que no puede faltar alguna cita pedante a Confucio (los chinos todavía tiemblan al recordar en qué consistía el aprendizaje al estilo confuciano). Todo bien triturado y salteado dando un resultado en el que no hay ni una sola frase que no sea una monumental chorrada, pero como suele pasar con todo lo relacionado con la pseudociencia llamada “didáctica”, el truco está en que puedes escribir las mayores barbaridades y sinsentidos siempre que lo hagas de una manera tan arrogante y soberbia que dejes al lector de tonto del bote.




sábado, 8 de noviembre de 2014

You promised me Mars colonies. Instead, I got CEDRO

Hace tiempo que quiero escribir un post que refleje la sensación de decepción que siento al ver en qué se está convertiendo Internet, y la nostalgia por el espíritu de los años ochenta.

Recuerdo como en los años ochenta mi amigo Miguel y yo saboteábamos la caja de conexiones de Telefónica del edificio para obtener alguna línea de teléfono libre (sí, aquí libre significaba gratis) a la que conectar un módem y explorar las posibilidades de las BBS, las primeras páginas web (a base de carácteres ASCII) antes de que existieran las páginas web, antes de que existiera Internet.

Después todo fue muy rápido, las primeras tarifas planas, los primeros navegadores, el correo electrónico, Terra, Altavista, Google, las ADSL. Facebook, los smartphone...

¿Pero qué queda del espíritu innovador y revolucionario de los años ochenta? Es realmente decepcionante ver en qué se ha convertido Internet y la informática en general. Lo que tendría que haber sido una herramienta de revolución cultural (por primera vez en la historia de la humanidad tenemos la posibilidad de acceder a toda la cultura a un coste cero) se convierte, se pervierte, día a día en un espacio de banalidad consumista, controlado por enormes corporaciones que sólo piensan en hacer dinero.

Qué sentir si no cuando aparecen novedades como por ejemplo PhotoMath, una aplicación para móviles que resuelve ecuaciones con sólo fotografiarlas:



Es impresionante la enorme inversión tecnológica requerida para desarrollar esta aplicación: Analizar la imagen, convertirla en carácteres, convertir estos carácteres en una ecuación matemática, resolver la ecuación... Y todo para nada. Un ejemplo más de ciber-banalización cultural: “¡Hey! ¡Mira! ¡Una nueva cosa más que no tienes que aprender! ¡Waw! ¡A este paso pronto no hará falta saber nada! ¡Gracias Internet!”

Pero el ejemplo anterior es solo un ejemplo frívolo de algo más grande, más profundo.Os recomiendo la lectura del artículo “Why We Can’t Solve Big Problems” de Jason Pontin en la revista MIT Technology Review (Noviembre/Diciembre 2012). 

http://www.technologyreview.com/featuredstory/429690/why-we-cant-solve-big-problems/
La portada de la revista es ya demoledora y anticipa un artículo sensacional: Un primer plano del rostro envejecido y melancólico de Buzz Aldrin, el astronauta del Apolo11 que puso los pies en la luna en 1969, y una frase: “You Promised Me Mars Colonies. Instead, I Got Facebook”. Es la imagen de la decepción de ver en qué ha quedado el espíritu de la generación que puso un hombre en la luna. 




La revolución tecnológica de la segunda mitad del siglo XX se ha olvidado de resolver los grandes problemas de la humanidad pues la tecnología ha quedado en manos de grandes corporaciones económicas que sólo piensan en su interés económico.

Por ejemplo, no se trata de producir una vacuna contra el SIDA, sino de producir un producto para que los enfermos de SIDA (ahora “clientes”) tengan que comprar el resto de sus vidas siempre que tengan suficiente dinero para ello. No se trata ya de producir una mejor semilla de cereal, se trata de forzar a los campesinos (ahora “nicho de mercado”) a comprar un tipo de semilla patentada que resista mejor los fertilizantes y pesticidas químicos que la propia industra fabrica... Y así hasta la náusea.

En el mundo educativo y del aprendizaje en el que yo me muevo la decepción se manifiesta en ver que treinta años después el acceso a los contenidos culturales continua siendo un “Big Problem” sin resolver, por culpa de los intereses bastardos de instituciones empeñadas en impedir el acceso libre a la cultura.

En La Vanguardia del día 5/11/2014 aparece la siguiente noticia: “Condena a la UAB por las fotocopias para los alumnos”


Como suele pasar, el demonio está en los detalles, y la noticia en La Vanguardia, así en pequeño no muestra los detalles de lo que aparentemente es una honesta reivindicación de los autores de texto sobre sus legítimos derechos de autor.

En  www.diario.es encontramos un artículo “El tira y afloja entre los derechos de autor y el derecho a la educación” en el que se profundiza en este caso:


Y nos encontramos con una entidad llamada “CEDRO” que en la mejor tradición siciliana clásica,

a) Se autoproclama poseedora de todos los derechos de todos los autores existentes o imaginables, sin importar que muchos autores de los materiales que esta universidad cuelga en su campus virtual sean los propios profesores que deciden ofrecer estos materiales gratuitamente.(Ellos deciden que en realidad los profesores lo hacen bajo la coacción de los rectores, pues es de suponer que no les entre en la cabeza que nadie quiera compartir algo gratis si puede pedir algo a cambio).

b) Determina por su cuenta que el precio de estos materiales del campus virtual de la universidad son 5 euros al año por estudiante. ¿Y porqué 5 y no 10? ¿o 428? No se sabe. El principio del atracador es “esigí sin especificá” como diría Maki Navaja, “El último choriso”.

c) Que ellos mismos son los legítimos recaudadores de esta cantidad, sin que se sepa, claro está, cómo se va a repartir tanto dinero entre sus socios, si es que se reparte de alguna manera.

d) Y que si no se paga los cinco eurillos de ná, pues se “[...]obliga a la universidad a retirar de su campus virtual los textos que ofrece a los alumnos para su descarga directa[...]”. ¡De TODOS los textos!. Y sólo falta añadir “y que los universitarios tomen los apuntes con un puto boli BIC como se ha hecho toda la vida”.

Lo terrible del caso es que semejante institucion esté respaldada por los jueces y por el sistema político, cuando aún es reciente el nivel de corrupción y desverguenza torera que alcanzó la SGAE, otra institución recaudatoria de derechos de autor de infausto recuerdo.

 Lo terrible del caso es ver la cantidad de peajes se van poniendo en la autopista al futuro que era Internet.