lunes, 23 de marzo de 2020

Austeridad

Y todavía me preguntas qué es la antididáctica. Yo te lo digo.

Falleció mi madre el pasado día 5. El sábado 7, en una sencilla ceremonia, improvisé un pequeño homenaje a su persona.

¡Hubiera merecido tantos!

En clave feminista, aunque, condenada a perpetua condición de "ama de casa", quede fuera del canon feminista actual.

O como ejemplo para todos en su lucha contra el cáncer, protagonista serena, digna y valiente, desde el primero hasta el último día.

Y sin embargo, en aquel momento me dio por agradecerle la herencia que me ha dejado: Su sentido de la austeridad. Una austeridad castellana, saber vivir con poco dinero. El valorar las cosas. El usar los folios por las dos caras. El gastar el lapicero hasta el final. El acabar el plato. Las rodilleras...

Mi madre nació y pasó su niñez en un pueblecito aislado del norte de Guadalajara, en plena posguerra. Estudiado a la luz de un quinqué de aceite, con catorce años ya estaba de "interina" en una casa bien de Madrid.

La austeridad como principio moral. ¡Qué difícil es transmitirlo! Mi sobrina Alba, con cinco años, tiene más juguetes y cachivaches electrónicos que yo tuve en toda mi vida.

Austeridad. ¡Cómo explicártelo! Mi madre pasó sus últimos días en la butaca, distraída viendo vídeos de youtube. En el entierro de mi madre recordé uno que la emocionó especialmente: La vida y milagros de Cuerpo Azucar, el hojalatero de los pueblos de la zona del Alto Rey, los alrededores de Bustares.


De una lata de aceitunas del suelo te hacía un jarrillo, y con la tira que sobraba del asa te hacía un silbato "chiflo" para el niño ¡Y el que ganaba dinero tenía que invitar a vino! ¡y escapar de misa para quitar tordos del tejado de la ermita!

Yo, como matemático, hago como el hojalatero Cuerpo Azucar: Yo busco problemas matemáticos, y con mis manos los limpio, los ordeno, y los comparto. Hago lo que puedo.
Te hago un cono. Con un trozo de chapa  16:29 o con Mathematica 12.0 ¡Qué importa eso!
Así de sencillo. ¡Se puede hacer, aprender y enseñar tanto! ¡Se necesita tan poco! Solo se necesita silencio y tiempo. Yo no necesito gurús pedagógicos que me lleven al conocimiento, que me vendan el acceso al conocimiento. Yo, el conocimiento, lo cojo del suelo, lo encuentro entre las piedras, y en el tejado de la ermita. El conocimiento está en los libros. No necesito intermediarios, gracias.

La matemática es la austeridad del conocimiento. Hacer matemáticas es como hacer un silbato con un trozo de lata. ¿Pero quién valora hoy eso?

Enterré a mi madre y días después llegó la pandemia del coronavirus. Y se cerraron las escuelas. Y todo el profesorado va loco intentando dar clase por videoconferencia y no sé cuantas más chorradas tecnológicas. Porque nuestros jóvenes ¡ni siquiera los universitarios! saben lo que es coger un libro, sentarse y leerlo. Mira que es fácil, pues no saben qué es leer algo y pensar luego sobre ello. Creen, en serio, que los libros son cosa de antaño, como el Cuerpo Azucar, hojalatero.

Que qué es la antididáctica. Es ser consciente de que, cuanta más pedagogía, más lejos queda el conocimiento.

viernes, 6 de marzo de 2020

Frustración: Principios y funcionamiento. Gestores de la frustración

Esto va de frustración. De la gestión de la frustración y de los gestores de la frustración.

En política, la gestión de la frustración se llama nacionalismo.

Hace unos ocho años los catalanes vimos que Europa iba saliendo de la crisis mientras que nosotros seguíamos en ella: Frustración. Y los políticos (ciertos políticos) cogieron toda esa frustración colectiva, y con la levadura metafísica del “derecho a la autodeterminación”  amasaron el pan nuestro de cada día llamado “procés”. Que a su vez genera más y más frustración en todas sus facetas: Odio, rencor, reproche…

En educación, la gestión de la frustración se llama pedagogía. (o didáctica).

La vida de todo individuo se divide en dos partes claramente diferenciadas: Mientras crees que la vida te va a dar todo lo que te mereces, y a partir del momento en que adquieres conciencia que no va a ser así. Que no vas a tener el sueldo que mereces, ni vas a viajar tanto como quisieras. Frustración.
¡Y mira que, aun así, la vida es hermosa! Se pueden hacer tantas cosas, aprender tanto, tener tantas experiencias maravillosas…
Pero ahí están: Los “expertos en educación”, que gestionan y alimentan la frustración. ¿Qué te ves obligado a trabajar en un Aldi? ¡Pero tu hijo será un maravilloso violinista con cinco años gracias a la neurociencia!
¿Qué encadenas trabajo precario, uno tras otro? ¡Pero tu hijo tiene un talento especial! ¡Que sí, ya verás! Y si no la culpa es tuya, por no haberlo educado en Mindfullmindness, coaching o “educación emocional”.

Frustración que genera más y más frustración. Que alimenta la maquinaria pedagógica, hasta hacerse institucional. Y llega un día en el que aparece la ministra de Educación del país, presenta la nueva ley educativa, y leemos en “El País” cosas del calibre de:

[…]La ministra ha señalado que el alumnado, “sea cual sea el talento con el que entra en el aula”, tendrá que salir con “el mismo valor diferencial” del centro educativo. “No puede haber segregación en el acceso [a los centros] ni en la salida, no se puede discriminar a los alumnos en diferentes itinerarios segregadores, ni socioeconómicos ni de otra naturaleza”, ha manifestado.[...]

Esto no significa nada. Absolutamente nada. Es como hablar de las propiedades nutritivas del agujero del donut. Es el resultado de la frustración institucional de un Estado que es incapaz de gestionar un mercado laboral sujeto a las leyes capitalistas más salvajes, que obliga a nuestros jóvenes a sobrevivir en una precariedad  terrible. Una frustración que se pretende drenar haciendo del sistema educativo lo que no es ni puede ser, generando más y más frustración en la sociedad. ¿Que con tres másteres estás limpiando aluminio en un restaurante? ¡Claro, tu educación no fue competencial!

No existe nada parecido a “salir con el mismo valor diferencial [en talento] del centro educativo”.  Y esto lo sabe ella, lo sabe el “experto” que le escribió el texto, y lo sabe todo el mundo.

La antididáctica es liberación. Es liberación de toda esta mierda, siguiendo el principio andaluz de "en mi miseria mando yo". Que no te utilicen. No dejes que alimenten tu frustración. No dejes que se alimenten de tu frustración.

P.D. Otra válvula de escape es la ironía, el "echar unas risas" de toda la vida, como el vídeo que comparten algunos alumnos del máster de educación (!), al más puro estilo "Pantomima Full":




domingo, 9 de febrero de 2020

Matemáticas en Pornhub (Extreme Flipped Classroom)

Entramos en la segunda (¿o tercera?) década de este siglo XXI y me siento incómodo, como desubicado, como si estuviera viviendo un siglo que no me corresponde, es una sensación extraña, como cuando ves a Antonio Resines en la televisión. No sé si a ti también te pasa.

Después de años navegando por Internet, he ido recopilando una cantidad ingente de libros de matemáticas en pdf. Una biblioteca que alcanza ya los 2000 documentos, la biblioteca TooMuch. Los he ido empaquetando en archivos comprimidos: toomuchbox1.rar, toomuchbox2.rar, toomuchbox3.rar... Y, cómo no, los he compartido con la comunidad.

http://www.toomates.net/biblioteca/IndexTooMuch.htm

Son libros técnicos, libros de consulta, los típicos libros que uno encuentra, en papel, en las bibliotecas de las facultades de matemáticas de cualquier universidad.

Gracias a Internet, cualquier persona, en su hogar, tiene a su disposición una biblioteca propia de una facultad de matemáticas.

Lo mismo pasa en cualquier rama del conocimiento. Gracias a Internet, cualquier ciudadano puede disponer de una biblioteca técnica que en el siglo pasado solo estaba disponible para los investigadores universitarios.

¿Es esto el siglo XXI? Ojalá, pero no.

Tengo un amiguete que es profesor universitario. Le pasé el link para que hiciera difusión de esta biblioteca entre el alumnado universitario, con la buena intención de que pudiera ser útil.

¡Uf! Mejor que no, me dijo. Que con ella estaba infringiendo tantísimos copyrights, derechos de autor, que en la universidad se mira mucho eso. Que podría tener yo problemas legales. ¡Con lo poco que me gusta tener a mí problemas con nadie!

Pero... ¡Él tampoco compra ninguno de esos libros! Él solo tiene que pedirlos y se los compra la universidad, es decir, se los compramos tú y yo con nuestro dinero público (¡qué gracia! ¿verdad?). Libros que, en papel, solo pueden consultar los investigadores universitarios, no el común de los mortales, porque, claro, se estropean, se gastan. Libros que, en formato pdf, fluyen libres por Internet.

¿Qué es el siglo XXI? Las estadísticas sobre el mayor portal de videos pornográficos, pornhub, son apabullantes. Está entre las 10 páginas web más visitadas del mundo. Transmite más de 7700 Gb de información ¡por minuto!

Para que te hagas una idea: Mi humilde biblioteca TooMuch, la de los 2000 libros de matemáticas, ocupa 15 Gb. Solo el portal pornhub emite, cada segundo, el equivalente de 9 bibliotecas como la mía, pero en pornografía. ¿Sigo? 93 millones de visitantes diarios solo en USA...

Y todo gratuito y perfectamente legal. Desde un punto de vista puramente técnico, la infraestructura en servidores para mantener semejante portal es apabullante. ¿Y quién está detrás? Vete tú a saber. Insisto: Todo gratuito y perfectamente legal.

Y tú dirás ¡Ah! Esto sí es el siglo XXI, el siglo de Pornhub. Pues no, como decía aquel ratón del (¡ay!) siglo pasado, ¡No se vayan todavía, aún hay más!

Algunos profesores de matemáticas en América, los más innovadores,  están dando el salto definitivo , están surfeando este siglo XXI.
Están empezando a divulgar matemáticas... ¡Dentro del Pornhub! ¡A ver por qué no! ¡Aprovechar las inmensa capacidad de este portal para divulgar vídeos de matemáticas! Es lo que se llamaría "Extreme Flipped Class", pero que con el tiempo será de lo más normal, ¡Ya lo verás!



El Siglo XXI es el siglo del vídeo, y también es el siglo de la eliminación sistemática de los libros (primer y obligado paso para la desaparición de las palabras)


¡Rindamos desde aquí un sincero homenaje a estos pioneros de la pedagogía!


Porque de ellos será el reino de la pedagogía en el siglo XXI,



¡Ellos sí han entendido lo que es el siglo XXI! No como yo, que a este paso acabaré en la cárcel, o proscrito en la Serranía de Ronda, como (¡ay!) Curro Jiménez.

martes, 21 de enero de 2020

Supremacismo, cocido y Olimpiadas Matemáticas

Lo reconozco: Soy un supremacista catalán. Sé que esto puede ocasionarme problemas con familiares y amigos, pero es un hecho, una realidad indiscutible. Y hay que decirlo alto y claro.

Cataluña es superior al resto de regiones españolas, existe un hecho diferencial incuestionable, me estoy refiriendo, naturalmente, a la indiscutible superioridad del cocido catalán, la universal "escudella i carn d'olla" por encima del resto de cocidos ibéricos. La majestuosidad de la "pilota", la rotundidad de los "galets", la armonía absoluta de sus cuatro tipos de carne, su presentación en la mesa... ¡Que se aparten los cocidos maragatos, cocidos madrileños o gallegos!

España solo alcanzará la modernidad cuando se instaure un Ministerio Gastronómico que vele por las esencias patrias en cocidos, guisos y pucheros, que automáticamente sea duplicado por una Conselleria Catalana homónima y con las mismas funciones, y las dos en conflicto eterno e insuperable en funciones y rangos por la soberanía y autoridad democrática en el punto de sal.

¿Conflicto? ¡Conflicto eterno entre regiones! ¡Promuevo la caleborraja entre los jóvenes! ¡Que salgan a las calles con navaja en faja por la pureza autóctona de verduras, guisos y pucheros!

Es más: España solo alcanzará la modernidad educativa cuando se instaure una asignatura obligatoria de gastronomía patriótica, (propongo reconvertir para ella el profesorado cesante de religión), que automáticamente generará una asignatura catalana, igual pero en sentido contrario, naturalmente con currículums incompatibles...

¿Pin educativo? ¡Un chip en la oreja de cada escolar, para que en comedores y recreos solo se alimenten de sus respectivos guisos regionales! ¡Que el niño vuelva de la escuela oliendo al puchero de la abuela!

¡Y aprenderíamos, vaya si aprenderíamos cosas! ¡Cuánta cultura adquiriríamos potenciando diferencias gastronómicas!

Pero todo esto son sabores y saberes locales, étnicos, llámalos como quieras,  ¡pero luego están los saberes universales! lo que (se) sabe igual aquí, en Cádiz o en Australia. Intentaré explicarme.

Y entre los saberes universales destacan por encima de todos las matemáticas. Que tú cueces una patata aquí y en Helsinki y no sabe igual, será por el agua. Pero el ángulo recto o la hipotenusa sabe lo mismo en todas partes. Oye, que eliminas un radical racionalizando el denominador y te deja el mismo regusto en la boca a ti aquí que a un vietnamita en su casa.  ¡Esto es así!

A lo que voy: Cada año hay una competición mundial de matemáticas, la llamada Olimpiada Matemática Internacional. En ella participan los mejores alumnos de bachillerato de todo el mundo.

¿Qué conocimientos se exigen para participar en estas Olimpiadas?  Las matemáticas que todo estudiante preuniversitario debería saber. Aquí, en Filipinas y en las Conchimbambas.

Déjame que insista: Existe un corpus de conocimientos matemáticos universalmente aceptado para todos los jóvenes de bachillerato. Independientemente del lugar en el que estudien.

Cualquier estudiante de matemáticas interesado en las IMO conoce el proceso de selección de Estados Unidos. Es un proceso de selección abierto, público, centralizado en una única institución (MAA, Mathematical Association of America), consta de sucesivas pruebas eliminatorias (AMC8, AMC10/12 , AIME, USAMO y USAJMO) con sistemas de puntuación objetivos y uniformes. Los conocimientos matemáticos involucrados en cada nivel están claros, y se relacionan directamente con las etapas educativas de los estudiantes (Middle School y  High school).

Alrededor de todas estas competiciones se editan anualmente estupendos libros de preparación, pues son competiciones que promueven el conocimiento



Se desarrollan páginas web que son auténticos paraísos para los amantes de los problemas matemáticos, como  artofproblemsolving.com... son páginas web dedicadas a contenidos universales, y por lo tanto son consultadas continuamente por estudiantes de todo el mundo, con foros activos en los que se discuten las diferentes soluciones propuestas...

¿Y en España? ¡Ay, madre! Entra tú en la página web de la OME ("Olimpiada matemática Española"), entra y verás. Bueno, verás poco, la verdad. Lo que verás es que está todo descentralizado, eso sí. Verás un listado de links: Si eres gallego, entra aquí. Si eres catalán, entra allá. ¡Hasta la Ciudad autónoma de Ceuta tiene su propio portal independiente del resto! ¿Pero y los contenidos? Poco, más bien poco. Casi nada. ¡Qué web más triste! ¡Qué pobreza de contenidos! La mayoría de webs de institutos de secundaria tienen secciones de matemáticas en las que se comparten más documentos y materiales de preparación.

Y es que, claro, son contenidos comunes a todos (y cuando digo a todos digo a todos los habitantes del planeta), porque qué se yo, si hubiera una integral autóctona catalana, o los andaluces factorizaran de alguna forma singular, pues no digo yo que se divulgara el hecho, no, que habría hasta carreras universitarias específicas para su estudio y promoción. Pero no, son contenidos comunes, y por ello importan bien poco, la verdad es que no importan nada.

Que ya Platón lo dejó bien claro en República 525d y Filebo 56d, cuando diferenciaba entre el número y el arithmós, pues para las personas comunes algo como el arithmós cinco (πέντε) solo podía ser un grupo de cinco cosas que se podían ver y tocar, como cinco vacas ¡Y evitar así las inevitables discusiones de ganado entre gallegos y asturianos!

La Olimpiada Matemática es una perfecta desconocida en el sistema educativo. Y es que, claro, a ver quién es el guapo o guapa que habla en España de currículum de matemáticas común. ¡Uy lo que ha dicho! Le llamarán centralista, fascista, heteropatriarcal, qué se yo.
España tiene 17 currículums de matemáticas diferentes ¿No me crees? Compitiendo en innovación, es decir, en lentejuelas pedagógicas (en Cataluña, mediante las "competències bàsiques", estamos llegando a un nivel superior: Son tan innovadoras que ni siquiera nosotros los profesores las entendemos. ¡Supera eso!)

Para muestra un botón. La prueba de "competencias básicas" de matemáticas de este año pasado para 4o ESO (16 años), empieza con el siguiente problema. Si doblamos un papel por la mitad, la superficie obtenida es (a) La mitad (b) La misma (c) La cuarta parte (d) las tres cuartas partes. ¿Que no te lo crees?


España tiene 17 pruebas de matemáticas de Selectividad diferentes, compitiendo entre ellas en mediocridad, y la más mediocre, sin duda, la catalana, un monumento a la anorexia matemática (que no incluye probabilidad y estadística, un "fet diferencial català" digno de estudio)

La mala noticia: Que actualmente, para aprender matemáticas, nuestros jóvenes tienen que salir al extranjero. La buena noticia, que todo se puede hacer cibernéticamente, desde casa, accediendo a páginas web "made in USA" maravillosas como "artofproblemsolving.com".

domingo, 29 de diciembre de 2019

Los seres queridos

La última entrada de este blog la dediqué al caso del instituto IES Clara Campoamor, cuyo claustro prohibió el uso de libros en papel, obligando al uso de los nefastos materiales digitales que ofrecen las editoriales,  y de la rebeldía de uno de sus profesores, Fernando de la Cueva, obligado a reciclar y acumular antiguos libros de la EGB para repartirlos entre sus alumnos y poder seguir impartiendo sus clases con calidad y dignidad.

Días después recibí un email del propio Fernando de la Cueva, en el que me exponía las razones por las que un libro en papel siempre será mejor que un formato digital.

Desgraciadamente para mí, no las pude compartir en este blog en su momento porque un accidente de moto me ha tenido recluido durante siete semanas. Nada del otro mundo: tobillos y mano izquierda rotas, pero en momentos así uno comprende que vale lo que valen las personas que te rodean: La pareja, la familia, los amigos... tus seres queridos. Y yo, en la categoría de "seres queridos", también  incluyo los libros. Conservo libros que leí en mi infancia, mis libros llenan las cuatro paredes de mi despacho. Me hacen compañía, abiertos y cerrados. Me hacen sentir libre, incluso escayolado.

La "nueva educación" denigra la figura del profesor, pretende invalidarlo como contenedor y transmisor de conocimientos ahogándolo en cien mil burocracias y tareas estúpidas, y pretende también (viene a ser lo mismo) erradicar los libros como contenedores y transmisores de conocimiento, obteniendo así generaciones culturalmente más pobres: Inválidos para leer un libro, serán (lo son ya) incapaces de aprender por sí mismos (que era la razón fundamental de la etapa escolar preuniversitaria), consiguiendo así una sociedad de esclavos del consumismo.

Las aberrantes “licencias digitales” de las editoriales son fundamentales en este sentido: Pagar, pagar y pagar, una y otra vez, por poder acceder a las páginas sueltas de un material de pésima calidad. Partículas de conocimiento solo disponibles para aquellos que dispongan de conexión a internet. Y todo delante de las narices mismas de la Administración, sometida a los dictados del lobby editorial.
Conseguir una sociedad sin libros (y por tanto una sociedad de borregos analfabetos) no es ninguna distopía de la ciencia ficción, es uno de los objetivos actuales de las Administraciones educativas, un objetivo que se está alcanzando.  (Ver, por ejemplo, en el Heraldo de Aragón, “Instituto Fahrenheit 451” )

Comparto con vosotros el email que me envió Fernando de la Cueva. Un homenaje al sentido común y la defensa de la calidad docente, en defensa de los libros (Me resisto a llamarle, a llamarme a mí mismo, Quijote, pero me temo ¡ay! que en eso nos han convertido)

Algunas de las razones que me impulsan a solicitar la supresión de la prohibición de textos de papel.

- En un libro de papel se puede subrayar, anotar, acotar, modificar, resaltar con facilidad por escrito.
Se pueden añadir rápidamente, sin más que usar un lápiz, las observaciones que se estimen convenientes.

Algún ejemplo concreto: nos encontramos en el libro de papel un gráfico que carecía de datos numéricos y sus escalas eran engañosas. Rápidamente añadimos a lápiz todos los números que fueron necesarios, así como las correspondientes magnitudes y observaciones.
Otro muy reciente: una definición matemáticamente errónea. Al momento los alumnos la rectificaron y han añadieron la referencia donde consultar la modificación introducida en el libro de texto del curso anterior.

Más ejemplos: multitud de errores en datos numéricos y resultados en ejercicios desarrollados en el libro. Se rectifican a lápiz y asunto resuelto.

Tratar de modificar un texto digital con las herramientas de edición de que disponen algunos libros digitales (NO TODOS disponen de dichas herramientas) es tarea SUICIDA para un profesor con 25 alumnos de 13 años en clase. Además de que la mayoría no sabe, se añade la dificultad de las notaciones matemáticas. ¿Cómo se puede anotar en un libro digital algo del estilo de estos ejemplos?


Es IMPOSIBLE.

Estamos hablando de símbolos matemáticos. De dibujos. De notación técnica.

A mano cuesta medio minuto.

- Para trabajar con un libro de papel no hace falta estar conectado permanentemente a Internet. Con un libro digital que no permita su descarga es necesario trabajar "on line". Pongamos por ejemplo un alumno que pasa una tarde en casa de sus abuelos y estos no disponen de conexión a Internet. Tenemos un problema. Otro alumno se va un fin de semana al pueblo de sus padres y allí no tiene conexión a Internet. Los deberes estaban puestos “en la nube” o en la “classroom”. ¿Cómo accede?
Tenemos otro problema.

- Tener que disponer en casa de conexión a Internet por obligación para que los hijos puedan estudiar puede llegar a ser una exigencia socialmente discriminatoria, y más tratándose como en mi caso de un centro público. ¿Todo el mundo se puede pagar mes tras mes una línea ADSL de calidad para que sus hijos estén permanentemente conectados y puedan estudiar? Para esto no hay becas.

- ¿Todos los adolescentes de 12, 13 ó 14 años tienen la suficiente formación y madurez como para encerrarse a estudiar o trabajar en su habitación conectados por necesidad y obligación permanentemente a Internet? ¿Todos lo harán de modo responsable?

- Cuando en un aula un profesor tiene delante a 25 alumnos de 13 años con un dispositivo electrónico abierto, del que solo ve la tapa por detrás y no su pantalla, cualquiera de ellos puede estar conectado a innumerables páginas de Internet que no tengan NADA QUE VER con lo que se está desarrollando en clase en ese momento. El profesor es incapaz de controlar dónde anda metido cada alumno.

- Con los dispositivos electrónicos digitales siempre viene incorporada una calculadora. ¿Cómo puedo pretender afianzar en mis alumnos las operaciones básicas (suma, resta, multiplicación y división), si se lo da todo hecho la calculadora? Y es que con 12, 13 y 14 años, MUCHOS alumnos no saben multiplicar o dividir si no es con calculadora.

- Las licencias de los libros digitales también cuestan dinero, y no poco. Habitualmente caducan al año, por lo que los libros digitales no se pueden revender de segunda mano. Ni comprar de segunda mano. A diferencia de los textos de papel, que son revendibles (recuperando parte de lo que costaron) y recomprables (pagando por ellos un precio más económico).

- Si un alumno que usa libro digital necesita repasar conceptos o ejercicios de años anteriores, NO dispone de su texto, cuya licencia habrá caducado. Misma situación (peor aún) si hay que repasar temas de cursos anteriores por obligación, por tener la asignatura pendiente.
Un ejemplo concreto: en 2º ESO acabo de necesitar hoy en clase que los alumnos recordasen lo que es el baricentro de un triángulo y una de sus propiedades. Les he remitido a lo que vieron el curso pasado en 1º ESO y les he dicho que lo vuelvan a repasar en las páginas “tal y cual” del libro de 1º, haciendo “tal y cual” ejercicios de dicho texto del año pasado. Con un libro digital no podrían… porque no lo tendrían. La licencia habría caducado. Y este tipo de situaciones se presenta muy frecuentemente en Matemáticas. Constantemente nos tenemos que remitir a cursos pasados, y sin los libros… la cosa cambia.

- En el libro de papel de Matemáticas se puede medir físicamente con regla la escala de las imágenes, el valor de un ángulo con un transportador de ángulos, el tamaño de un segmento con un compás,... Si se usa una pantalla no se puede medir sobre ella porque ésta se modifica al tocarla y los bordes pueden impedir colocar el instrumento de medición. Por supuesto descartado el uso del compás, que a nadie se le ocurre clavar pinchando físicamente una pantalla.

...Y muchas otras razones que dejo de exponer por no aburrir a quien lea estos argumentos.

sábado, 5 de octubre de 2019

Conocimiento y aprendizaje en el siglo XXI

En el Heraldo de Aragón encontramos la noticia (link) de un rebelde de la docencia. Un rebelde con canas (porque actualmente los rebeldes educativos peinamos canas):



El profesor Fernando de la Cueva, con más de 30 años de experiencia, se rebela contra la imposición digital de las tabletas y recopila para sus alumnos 120 libros de texto "antiguos", del 2008, con la ayuda de las familias y compañeros, que reparte entre sus alumnos. Lo hace en contra del criterio de la dirección de su instituto, el IES Clara Campoamor de Zaragoza, en su pretensión de imponer la compra por parte de las familias de ordenadores Chrome Book de 400 euros y el uso exclusivo de materiales digitales, materiales cuyo uso implica el pago de "licencias digitales".

Este profesor no quiere imponer nada a nadie. Él solo pide que le dejen hacer su trabajo, con las herramientas didácticas que él considera convenientes:

[...]"Vaya por delante que soy un defensor de que cada profesor trabaje con los medios que estima más oportunos. Me revuelvo ante las prohibiciones y las imposiciones. Trabajo siempre combinando los medios analógicos y digitales. Pero soy yo el que decide cuándo y cómo se han de emplear", deja claro este profesional para evitar malentendidos. Recuerda que fue "pionero" en el empleo de medios informáticos desde su primer año en las aulas, en 1988.[...]


Un detalle muy importante: Este profesor recupera libros de texto "antiguos" en papel, comprados hace años por las familias, propiedad por tanto de las familias, libros que no caducan, libros que se pueden usar años y años. Por el contrario, para usar los libros de texto "modernos" digitales hay que pagar anualmente las llamadas "licencias digitales", nunca son tuyos, tuyo solo es el derecho temporal para acceder a ellos mediante conexiones ADSL que también tienen que pagar las familias. Insisto: El libro de texto digital hay que pagarlo cada año, el mismo libro.

Las editoriales dejan de ser por tanto de ser productores de materiales didácticos para convertirse en gestores del acceso a "sus" materiales didácticos. En vez de ofrecer cultura, su objectivo ahora es impedir el acceso a la misma a aquellos que no pueden pagar la cuota impuesta. Esta aberración moral ya la vivimos hace diez años en Catalunya con el nefasto proyecto "Educat1x1", que afortunadamente se llevó por delante la crisis del 2009.

¿Quién se acuerda de los inicios de Internet? Hace veinte años empezó como una red no comercial que aprovechaba la línea de teléfono convencional para comunicar ordenadores mediante rudimentarios modems, y ahora es un monstruo comercial, que exige a los hogares el pago mensual de 50 o 60 euros, y todo para mayor gloria del peor embrutecimiento consumista.

Pero volvamos a la noticia. Otro detalle muy importante es que el criterio de este profesor, con sus treinta años de experiencia docente, importa un pimiento a las autoridades educativas. Me importa a mí que escribo sobre él. Te importa a ti que lees este y tantos otros blogs alternativos. Importa a la mayoría de la comunidad de docentes, que vemos con preocupación el evidentísimo proceso de degradación de la educación. Pero para las autoridades educativas, sencillamente es invisible. En general, el profesor tradicional, con criterio propio, con personalidad, es molesto, incómodo, hostil, es muy poco "siglo XXI".

¿Qué es el aprendizaje en el siglo XXI? ¿Qué es el conocimiento en el siglo XXI? ¿A quién escuchan los dirigentes educativos? Sin salirnos de las matemáticas, la clave la encontramos en el diario El País hace dos años, en una entrevista a Conrad Wolfram (link), uno de los gurús de la matemática moderna.


[...]Demasiadas horas de clase invertidas en aprender a calcular grandes divisiones y ecuaciones a mano. Ese es el gran fallo, según Wolfram, que apuesta por introducir la computación en las clases y dejar que sean las máquinas las que se encarguen del cálculo.[...]

Esto dice Conrad Wolfram, y las autoridades educativas le escuchan. Al profesor Fernando de la Cueva, con sus treinta años de experiencia docente, ni puñetero caso. Pero a Conrad Wolfram sí. ¿Y qué tiene Conrad Wolfram que no tenga Fernando de la Cueva? Que Conrad Wolfram entiende qué significa el conocimiento (y por tanto el aprendizaje) en el siglo XXI.

Conrad Wolfram es siglo XXI. Fernando de la Cueva no.

¿Quién es Conrad Wolfram? El hijo de Stephen Wolfram. Cuando se escriba la historia del siglo XXI, este personaje merecerá un capítulo entero.

Stephen Wolfram nació en Londres en 1959, aunque se educó en Eton, Oxford y Caltech. Publicó su primer trabajo científico a la edad de quince años, y alcanzó el doctorado en física teórica con tan solo veinte. Estamos hablando, pues, de una de las mentes más brillantes del siglo pasado, un genio de las matemáticas y la física, llamado a ocupar cátedra en cualquiera de las más prestigiosas universidades del mundo.

Pero resulta que Stephen está obsesionado con una idea propia, llamada "autómata celular" (link), un concepto tan rupturista, tan rompedor con la física y matemática oficial, que ninguna universidad aceptará jamás como línea de trabajo. Ni siquiera para un genio como Stephen.

Stephen Wolfram solo quiere investigar "Autómatas celulares" y sabe perfectamente que ninguna universidad le permitirá hacerlo. Decide que su futuro no está en la universidad, que él quiere ser libre para poder investigar lo que desee, y que para ser libre necesita ser millonario. Y que para ser millonario necesita fundar una empresa, producir algo que dé mucho, muchísimo dinero.

¿Y qué puede producir un genio de las matemáticas? Stephen Wolfram, como profesor universitario, tiene acceso a multitud de programas para resolver los más variados problemas matemáticos: Los algoritmos más potentes para resolver las ecuaciones más complicadas, los programas más avanzados para gestionar los modelos matemáticos más complejos. Stephen Wolfram se encierra en su casa en 1986 y durante dos largos años integra en un único programa comercial todos los algoritmos matemáticos más potentes conocidos hasta el momento en un único programa al que llama "Mathematica".

Mathematica es el programa más potente y ambicioso jamás creado para resolver y gestionar cualquier tipo de problema en matemáticas, física e ingeniería. Resuelve hasta las más complicadas ecuaciones, gestiona con solvencia las más retorcidas expresiones matemáticas. Es una maravilla. Una maravilla que cuesta más de 3000 euros.


Una maravilla que (¡Aquí está la clave!) nadie sabe cómo funciona. Porque aquellos algoritmos que circulaban libremente ahora están encapsulados, ocultos en las tripas de un programa cerrado, absolutamente opaco. Stephen tuvo que litigar judicialmente con alguna universidad que reivindicó la propiedad intelectual de algunos de los algoritmos que incorporó en Mathematica, pero finalmente, en 1988, el programa Mathematica era ya una realidad.

Insisto: Mathematica te resuelve las ecuaciones, pero no te dice cómo te las resuelve. Por lo tanto, siempre necesitarás tener instalado Mathematica. Siempre tendrás que pagar la licencia de uso de Mathematica. Paga, paga, paga y sigue pagando.

Y gracias a Mathematica, Stephen se hizo millonario. Y Conrad Wolfram, su hijo, es el director actual de la empresa, mientras el padre se dedica a sus "autómatas celulares". En la foto superior, la flor roja que sostiene en la mano es el logo de Mathematica.

Y ahora sí, esvolvamos a escuchar a Conrad Wolfram, como gurú educativo, cuando dice a las autoridades educativas del mundo, (que a él sí escuchan):

[...]Demasiadas horas de clase invertidas en aprender a calcular grandes divisiones y ecuaciones a mano. Ese es el gran fallo, según Wolfram, que apuesta por introducir la computación en las clases y dejar que sean las máquinas las que se encarguen del cálculo.[...]

Ya... Dejad que sean las máquinas las que calculen las ecuaciones. Dejad que sea mi programa, por el que pagaréis 3000€ la licencia. Que necesitaréis comprar hoy, mañana, siempre. Pagad, pagad y seguid pagando, capullos.(lo de "capullos" es cosa mía, me imagino que él dirá "fuckers", "losers" o algo así)

Volvamos, finalmente, a nuestro humilde profesor Fernando de la Cueva, con sus libros en papel, ya pagados. Que no pide nada. Que enseña a resolver ecuaciones. Que enseña conocimiento para que los estudiantes puedan ser libres, para que no tengan que pagar 3000 euros. ¡Qué osadía! ¡Qué atrevimiento! ¡Cuánta grandeza!

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Un pequeño homenaje

Ayer murió Antonio Romo, mi padre.
Con su vida ¡Se podría escribir una novela!
Con veinte años, la mili le sacó de la pobreza de un pueblo malagueño,
En la mili se sacó el carné de conducir, y entró de chófer de un coronel
El coronel le recomendó a un amigo suyo, un ricachón catalán, y así
llegó mi padre a Cataluña, hace más de cincuenta años.
Antonio Romo, el chofer particular de Fernando Coll Picard,
el dueño de la cervecera Damm, su chófer, su mayordomo, su hombre de
confianza, jamás  hubo servidor más leal,
jamás hidalgo catalán tuvo escudero más fiel que él contigo.
Y él  fue para tí tu señor, tu jefe, tu Dios. Lo fue todo para ti ¡Más que tus hijos!
Te llevó por todo el mundo, siempre en los mejores hoteles, los más lujosos
restaurantes, siempre juntos...
¡Nadie escribirá vuesta novela!
La de aquel burgués catalán y de su fiel servidor hasta el último  día,
aquel día que no te renovaron el carné de conducir, aquel día que tus hijos
nos enteramos de tu secreto, el Alzeimer que te comía por dentro.
Aquél día murió tu alma, ayer murió tu cuerpo.

Qué afortunados hemos sido los catalanes por
haber tenido escritores como Vázquez Montalbán, Eduardo Mendoza o Juan Marśe,que tan buena literatura hicieron con toda aquella maravillosa materia humana. Que han dejado testimonio de vuestras vidas, del alma de los charnegos.

Una cosa tenían en común los dos, el burgués catalán y el charnego andaluz:
Ambos despreciaban la lengua catalana.
Mi padre jamás aprendió una sola palabra de catalán.
¡Pero si apenas sabía leer el periódico sin mover los labios!
Pero que sí, que no le dió la gana. El siempre decía
«mientras en la Junquera haya un letrero bien grande que diga «España»...»
De tí, y solo por eso dijo nuestro president Torra aquello de

«Carroñeros, víboras, hienas. Bestias con forma humana, sin embargo, que destilan odio. Un odio perturbado, nauseabundo, como de dentadura postiza con moho, contra todo lo que representa la lengua. Están aquí, entre nosotros. Los repugna cualquier expresión de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiana en estas bestias. O un pequeño bache en su cadena de ADN. Pobres individuos! Viven en un país del que lo desconocen todo: su cultura, sus tradiciones, su historia. Se pasean impermeables a cualquier evento que represente el hecho catalán. Los crea urticaria. Los rebota todo lo que no sea español y en castellano»

Pero ¡Fíjate tú! Tu jefe, tu Dios, el Sr.Coll Picard, catalán, pero catalán catalán, perteneciente a una de las familias burguesas catalanas de rancio abolengo catalán, ese, ese tampoco habló jamás  una palabra de catalán. Español sí, y inglés, y francés, pero catalán... Decía que el catalán era una lengua de pueblerinos, de payeses, de catetos, que con el catalán no se iba a ninguna parte. A él nunca le llamaron hiena ni nada de eso...

Y por el mundo fueron aquel catalán y su fiel escudero andaluz, riéndose de todos esos políticos miserables y mediocres, sabedores ambos de esas y todas las mentiras del mundo.  ¡Cuánta literatura!

¿Pero qué literatura habrá de nosotros, los hijos? ¿Quién escribirá una novela sobre nuestras vidas? los que nacimos ya catalanes, fuimos educados en Cataluña, nos hemos casado con catalanas... ¡Qué poca literatura la nuestra!