Las redes sociales muestran día a día más y más ejemplos del ridículo al que nos está llevando la (pseudo)ciencia de la didáctica,
Padres que comparten en la red su estupefacción al comprobar que las matemáticas que reciben sus hijos pequeños no soportan el más elemental criterio del sentido común.
El último ejemplo: En un examen de matemáticas, en el ejercicio 1 el profesor penaliza al alumno por resolver 5 x 3 como 3 + 3 + 3 + 3 +3 en vez de 5 + 5 +5
Y en el ejercicio 2 penaliza al mismo alumno por representar la multiplicación 4 x 6 como un rectángulo de seis filas por cuatro columnas, en vez de la respuesta “correcta” que hubiera sido un rectángulo de cuatro filas por seis columnas.
El profesor o profesora que corrigió este examen se defenderá alegando que se limitó a “seguir la didáctica impuesta”. Y en este sentido tendrá razón, porque esto ya no son matemáticas: Cuando en un examen se pide a un niño que use la suma repetida para resolver “5 x 3”, y se considera como única posible respuesta válida “3+3+3+3+3” y no “5+5+5” es que no es un exámen de matemáticas. Es otra cosa diferente. Y muy lamentable. Es que a ese profesor o profesora le importa un rábano el aprendizaje, el conocimiento, las matemáticas, y ha reducido su experiencia docente al patético seguimiento de “una plantilla” creada por un “equipo de pedagogos”.
Hace unos años entré de madrugada a comprar algo de cena en un establecimiento “Abierto 24h”. El responsable de caja, un chaval muy joven, me indicó que no podía venderme cervezas, pues estaba prohibido suministrar alcohol pasada la medianoche. Yo le respondí que (como se podía ver claramente en el envase) aquellas cervezas eran “0.0”, por lo tanto no llevaban alcohol, y se tendrían que poder vender sin ningún problema. El chaval, incapaz de solucionar el problema lógico-filosófico de las cervezas sin alcohol, llamó a su superior, un joven algo mayor que él, que tampoco sabía cómo proceder. De todas las maneras, me dijo, la máquina registradora no aceptaría ese producto. Afortunadamente un “beep” indicó lo contrario, pues los programadores de la caja registradora habían hecho bien su trabajo y no habían marcado como alcohólicas las cervezas sin alcohol. La máquina, muy inteligente, sí sabía que las cervezas “0.0% alcohol” no son bebidas alcohólicas.
Pero el aprendizaje de las matemáticas no es como el programar una caja registradora, por mucho que así lo pretendan la corte de arrogantes expertos en didáctica y pedagogía que medran actualmente.
La explicación didáctica de este caso es casi surrealista: En inglés 5x3 se lee "five times three", es decir, "cinco veces tres", por lo que, si no se aplica la propiedad conmutativa de la multiplicación la respuesta natural es un tres repetido cinco veces. Pero ahora viene lo más grande: ¿Porqué no aplicar la propiedad conmutativa? Los genios didácticos de la NCTM, en su infinita sabiduría aconsejan no aplicar la propiedad conmutativa porque si bien funciona con números no funciona con la multiplicación de ¡matrices! ¡Algo que el niño estudiará diez o doce años después!
¿realmente pretenden que el profesorado puede ser "programado" para seguir como autómatas estas "directrices" didácticas, auténticos disparates del primero al último?
La didáctica nació con el noble fin de ayudar al estudiante en su aprendizaje, pero se ha convertido en algo grave, perverso y muy perjudicial.
Os invito a leer el artículo de La Vanguardia (14/10/2015) sobre la figura de Eugenio d'Ors (1881-1954) y los valores del aprendizaje basado en el esfuerzo:
Hace ahora 100 años Eugeni d'Ors, dentro de la Mancomunitat de Catalunya (el gobierno propio catalán en aquella época), emprendía el ambicioso proyecto de crear una red de bibliotecas públicas populares. El objetivo no era otro que el de culturalizar una población que en aquellos momentos sufría de un altísimo nivel de analfabetismo.
"Una sola cosa, Aprendiz, Estudiante, hijo mío, una sola cosa te será contada, y es tu Obra Bien Hecha.”
La "Obra Bien Hecha": El valor del esfuerzo personal para afrontar cualquier proyecto con el objetivo de realizarlo de la mejor forma posible, un valor transversal que se puede aplicar por igual a las ciencias, las letras, el arte, el deporte, el hacer y el aprender: La condición de calidad y éxito se encuentra en el esfuerzo personal.
Cien años después, la ANC, un de los "thinktank" del partido independentista "Junts pel Si" (ganador de las últimas elecciones), redacta el documento "Las bases de Gramenet"
que recoge los fundamentos de la nueva República Catalana independiente.
Podemos leerlo tantas veces como queramos, que no encontraremos la más mínima mención al esfuerzo del estudiante, ni la más remota apelación al sacrificio personal para aprender. La cultura se entiende aquí como algo "caído del cielo", un derecho sin deberes asociados. Así como el pueblo de Israel se considera escogido por Dios (otra cultura que por cierto también [...]ha resistido durante años los diferentes embates de minorización, ha pervivido a los intentos de aniquilarla[...]), el pueblo catalán "posee" la cultura y la lengua catalana.
Pero lo que más me llama la atención es el apartado octavo:
Pocas veces tendremos como ahora la oportunidad de ser testimonios del nacimiento de un nuevo Estado independiente en el seno de Europa, y llama poderosamente la atención como en su misma concepción ya incluye una mención a la OCDE, ya "hincamos la rodilla" ante los mandatos de la economía global capitalista, ya aceptamos orientar la educación a la competición internacional de la mejor y más barata mano de obra.
Aquí la OCDE es entendida como una agrupación neutra de paises, pero la OCDE es una institución activa en la orientación educativa de los paises miembros. Y tiene una especial obsesión por las matemáticas. Por "renovar" el aprendizaje de las matemáticas. Por ejemplo, recientemente ha publicado el libro "Critical Maths for Innovative Societies"
Para enseñarnos a los profesores cómo enseñar las matemáticas. Se basa en las "metacognitives pedagogies". Por pedagogía metacognitiva se entiende que el alumno no sólo aprende, así, ya está, ¡no!, sino que es consciente de que está aprendiendo, es consciente de sí mismo en el proceso de aprendizaje y por tanto, no sólo aprende, sino que optimiza su aprendizaje, aprende mucho más y lo que aprende es mucho más rico y profundo. ¡Qué tristeza me ha embargado, pobre de mí! pobre de mí haber nacido demasiado pronto, antes del advenimiento de esta buena nueva, ¡que me metí toda una licenciatura de matemáticas entre pecho y espalda, así, a lo loco, sin conocer las metacognitives pedagogies. ¡Qué cargo de conciencia llevar más de 15 años dando clases de matemáticas sin participar de las metacognitives pedagogies! En fin, ahora en serio, ¡qué falta de respeto al estudiante! Estos gurús de la didáctica observan los estudiantes como ratoncitos de laboratorio en un laberinto de metacrilato.
Puestos a ir de gurú de la didáctica, yo personalmente propongo la metametacognitives, que es ser consciente de que estás siendo consciente de que estás aprendiendo, llegar a la conclusión de que todo junto es una soberana gilipollez (una metagilipollation) , mandar a todos estos didáctivos al cuerno, y disfrutar aprendiendo, como se ha hecho siempre, como hace cien años.
Es curioso que toda esta corte de gurús de la didáctica (de la OCDE y los de casa), que se llenan la boca con el "critical thinking", no se aplican para ellos mismos su misma doctrina, pues no contemplan el más mínimo "critical thinking" sobre sus propias ideas, es decir, exponen sus ideas sin contemplar la más mínima posibilidad de crítica, los profesores también somos para ellos ratoncitos de laboratorio en un laberinto de metacrilato.
El próximo martes se cumplirá el centenario del inicio de las clases de la "Escuela de
Bibliotecarias", la institución catalana encargada de formar las promociones de bibliotecarias responsables de llevar la cultura a la población, mediante una red de bibliotecas públicas... y el valor del esfuerzo, la cultura y la Obra bien hecha.
Este blog es un ejercicio de reflexión
sobre el aprendizaje y la cultura. En concreto sobre el enigma más
importante de nuestro tiempo: El porqué, en el momento histórico en
el que vivimos, en el cual disponemos de las mayores posibilidades
técnicas para compartir conocimientos y cultura, a un coste
económico tan bajo que podemos decir nulo, nuestros jóvenes son
significativamente más incultos.
De hecho mi propia generación, los
que ahora tenemos alrededor de cuarenta años, somos
significativamente más incultos de los que tienen sesenta años o
más.
Obviamente podemos negar este hecho y
creer que no, que nuestros jóvenes no saben menos, es que “saben
de forma diferente”. Por ejemplo, de que aunque desconocen por
completo quien fue Goethe, son “nativos digitales” y poseen las
“competencias básicas” para adquirir ràpidamente ese y
cualquier otro conocimiento que precisen.
También tenemos la libertad de
aceptar esta premisa y darnos cuenta de que toda la verborrea
educativa, pedagógica y didáctica actual (“competencias básicas”,
“aprender a aprender”...) es una cortina de humo de chorradas sin
fundamento y sin otro objetivo que negar la cruda realidad de la
decadencia del valor del aprendizaje y de la acumulación de
conocimientos, de lo que antaño se llamaba “sabiduría”.
Desde mi punto de vista, el elemento
clave de la crisis de la enseñanza está en la progresiva pérdida
de protagonismo del profesor en la experiencia docente. La figura del
profesor está sistemáticamente puesta en entredicho, se cuestiona
su capacidad docente, mientras que las mismas autoridades educativas
ponen toda su confianza en una pequeña élite de gurús de la
educación que no dejan de repetir el mantra de lo mal que enseñan
los profesores.
Y dentro de la pérdida de
protagonismo del profesorado en el aprendizaje, considero que la
creación y utilización de materiales didácticos propios es para mí
donde podemos ver de forma más manifiesta y cruda las
contradicciones y absurdos del sistema educativo actual.
Antes de nada, dejar claro que cuando
reivindico el protagonismo del profesor, también incluyo, no podría
ser de otra manera, el absoluto respeto si su decisión es escoger y
hacer comprar a sus alumnos un determinado libro editorial para el
seguimiento de sus clases. El dejar de (hacer) comprar libros de
texto a las editoriales no es ninguna garantía de calidad didáctica.
Hace unos días recibo como profesor
en Catalunya un email de Ensenyament invitando a todos los profesores
a acceder y leer una nueva sección del portal oficial Xtec dedicado
a la utilización de materiales didácticos por parte del profesorado
y la propiedad intelectual.
Páginas y más páginas en las que se
nos informa detalladamente de los límites legales que tenemos los
profesores para “coger” materiales didácticos de internet. Que
muchas de las cosas que circulan por Internet tienen dueño, y no las
podemos utilizar libremente.
Es de suponer que este inesperado
interés de Ensenyament por los derechos de autor viene dado por la
presión del lobby empresarial de editores de libros de texto para
proteger sus valuosísimos materiales didácticos.
Para la industria editorial sólo hay
dos tipos de profesores: Los que mansamente año tras año perpetuan
la tradición de hacer comprar a sus alumnos sus lotes de libros, y
los malvados profesores piratas que roban impunemente los contenidos
de sus libros.
Para la industria editorial la
posibilidad de que el profesor cree y utilice su propio material
didáctico sencillamente no existe: O compras o robas.
¿Y para la Administración educativa?
¿Existe la figura del profesor que crea y desarrolla sus propios
materiales didácticos?
Sí. Después de mucho mirar en las
páginas anteriores al final y como de “esquinilla” encontramos
la única mención que hace Ensenyament a los profesores que creamos
nuestros propios materiales didácticos
[...]el Departament d'Ensenyament
és el titular dels drets d'explotació dels materials elaborats pel
seu personal docent[...]
El Departamento de Ensenyament es el
titular de los derechos de explotación de los materiales elaborados
por su personal docente.
El mensaje está claro y no puede ser
más terrible: Ojito con lo que coges de Internet, que si no es tuyo
te la cargas. Por cierto, todo lo tuyo me lo quedo yo.
[...]tot i que no existeixi un acord formal de cessió de drets.
Aquesta regla és independent del format en què estiguin els
materials[...]
Aunque no exista un acuerdo formal de
cesión de derechos. Esta regla es independiente del formato en el
que estén los materiales.
Para un profesor los materiales
didácticos que ha creado son algo muy especial, algo muy personal.
Incluso la ficha de ejercicios más sencilla es para él algo
emocionalmente muy valioso. Algo que cuesta dejar incluso entre
compañeros del propio instituto. Y sentencias como la anterior
demuestran la más absoluta falta de sensibilidad del sistema
educativo respecto a la figura del profesor.
La justificación de esta
macro-expropiación tampoco tiene desperdicio:
[...]El contracte de treball implica la cessió de drets
d'explotació a favor de l'empresa que contracta l'autor/a, sense que
sigui necessari l'acord exprés entre l'empresa i el/la
treballador/a[...]
El contrato de trabajo implica la
cesión de derechos de explotación a favor de la empresa que
contrata el autor, sin que sea necesario el acuerdo explícito entre
la empresa y el/la trabajador/a.
Aquí tenemos claramente un nuevo
ejemplo de cómo la equiparación “Empresa pública-Empresa
privada” se toma de la peor manera posible: el “esto se hace en
la empresa privada y no pasa nada” siempre esconde una segunda
parte que no se dice (y que normalmente tiene que ver con el dinero). Si en una empresa privada un trabajador realiza
un determinado producto que beneficia a la colectividad de dicha
empresa, es obvio que la propiedad de dicho producto sea para la
empresa, pero ¡a cambio de un reconocimiento y remuneración justa
para dicho trabajador!. O dicho de otra manera, la empresa se
encargará de ofrecer buenos incentivos a los trabajadores para que
tengan la motivación de producir dichos materiales para la empresa.
¿Existe algún tipo de incentivo para
que los profesores produzcan sus propios materiales didácticos? No.
[...]Aquest és el cas del professorat que crea materials
educatius en exercici de les seves funcions en organismes
administratius o en centres educatius del Departament d'Ensenyament,
en virtut d'una relació funcionarial[...]
Este es el caso del profesor que crea
materiales didácticos en ejercicio de sus funciones en organismos
administrativos o en centros educativos del Departament
d’Ensenyament, en virtud de una relación funcionarial.
Pero la realidad es que dentro del
ejercicio de las funciones del profesorado en centros educativos NO
existe la creación de materiales educativos: Cualquier profesor
puede desarrollar toda su carrera profesional hasta la jubilación
SIN haber creado jamás ni un solo material educativo.
Es más, en la inmensa mayoría de los
casos, los materiales didácticos los crea el profesor en su tiempo
libre, en casa, en fines de semana o vacaciones. ¿De qué narices
estamos hablando?
Además es bochornoso equiparar los
materiales didácticos de los profesores con cualquier producto
“industrial”. No es lo mismo hacer un croquis de una mesa de Ikea
que crear un PowerPoint de un profesor de filosofía. No es lo mismo
redactar una receta de un laxante que preparar un listado de
ejercicios para tus alumnos de lengua. No es lo mismo escribir un
albarán que un texto motivador para la próxima clase de ética.
Es realmente curiosa la interpretación que tiene la Administración Pública de los derechos intelectuales.
"Cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada;cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes sino con favores;cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por su trabajo, y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra tí;cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada." AYN RAND (1950)
El último anuncio de la multinacional
Nestlé es alucinante: Utilizar y reivindicar la imagen de la madre
“mala” que hace comer a su hijo la verdura... para vender un
potingue químico azucarado que es la pura antítesis de una sana
alimentación.
“Si algún día tu hijo te dice que
eres una madre mala es que eres muy buena, porque alimentarles bien
no siempre es fácil” se oye mientras vemos a una madre obligando a comer
un plato de verduras a su hijo. Igual que hizo su madre con ella
cuando era pequeña, y la madre de su madre, generación tras
generación. Unas verduras que aunque no tienen el sabor de un batido
azucarado industrial, alimentan, son sanas y muy baratas.
El niño,con la boca llena de verdura, diciéndole "mala" a su madre. Hace años, al niño le hubiera caído un buen "batido"...
Y todo esto para vender un producto
“Meritel Junior” que es exactamente la antítesis de todo esto:
Un batido hiperazucarado, carísimo, totalmente artificial pero de
intenso sabor para “compensar” precisamente las carencias
vitamínicas que tengan los niños que no comen las verduras.
Por un lado tenemos una alimentación
“tradicional”:
Obligación, disciplina de comer
verduras (poco sabor, o sabor desagradable al niño).
Producto barato no industrial
basado en el mercado de proximidad.
Cultura alimenticia basada en los
padres y los valores familiares.
Recetas “de toda la vida”
sencillas (cocidas, salteadas, crudas)
Contenido rico en vitaminas
naturales.
Por otro lado tenemos el batido “Meritel”:
No se necesita obligar, no se
requiere disciplina de “sentarse a la mesa” (Sabor intensísimo
hiperazucarado)
Producto carísimo industrial de
una multinacional.
Cultura alimenticia basada en
expertos nutricionales.
Sin preparación: solo hay que
echar agua.
Contenido en vitaminas
artificiales.
Dos formas de entender la alimentación
diametralmente opuestas, pero que gracias a la “magia” de la
publicidad se mezclan y justaponen frenéticamente hasta generar el
mensaje deseado por la empresa: “Si quieres alimentación sana...
compra potingues industriales”.
En la educación actual pasa lo mismo
con las “competencias básicas”.
Por un lado tenemos el aprendizaje
“tradicional”:
Obligación, disciplina por parte
del alumno en aprender conceptos, contenidos.
Materiales didácticos baratos, de
hecho actualmente a un coste cero, totalmente amortizados después
de años y años.
Formas de enseñar “de toda la
vida”, la lección magistral, con participación activa de los padres.
Asignaturas llenas de contenidos
culturales
Por otro lado tenemos el substituto del
“aprendizaje competencial”:
Los contenidos se aprenden "sin
esfuerzo", “entran solos” (alumnos “hipermotivados”)
Materiales didácticos carísimos,
en manos de multinacionales editoriales que sólo ellas saben qué
hay que explicar y que cambian constantemente.
Formas de enseñar
“revolucionarias” que sólo los "expertos" parecen conocer.
Destrucción total de la división
en asignaturas: Los contenidos se aprenden en un batido informe:
“aprendo cualquier cosa en cualquier momento en cualquier
asignatura”...
Y sobre todo una campaña mediática
brutal para imponer la idea de que la enseñanza basada en
competencias es la única posible, sin la más mínima posibilidad de
la más mínima posición crítica: El aprendizaje tiene que ser para el
niño como el darle un batido hipervitaminado e hiperazucarado
industrial. Todo lo demás es la tortura infantil de comer verduras.
La Vanguardia del 23/9/2015 lleva un
editorial sobre educación:
[...] La OCDE define las
competencias (o habilidades) como el conjunto de conocimientos,
capacidades y atributos que toda persona puede adquirir y que le
permiten desempeñar de forma adecuada y consistente una determinada
actividad o tarea, susceptibles de desarrollarse y ampliarse
posteriormente a través del aprendizaje[...]
Es la OCDE, una institución
internacional de carácter marcadamente neoliberal, la que define las
competencias. En realidad no es una definición, puesto que
habilidades, conocimientos, capacidades y atributos que toda persona
puede adquirir y que le permiten desempeñar de forma adecuada y
consistente una determinada actividad o tarea, susceptibles de
desarrollarse y ampliarse posteriormente a través del aprendizaje...
Es cualquier cosa, es todo. A ver quien es el guapo que es capaz de
decir qué no es un conocimiento, capacidad o atributo que toda
persona puede adquirir y que le puede permitir en algún momento
desempeñar de forma adecuada... bla, bla, bla...
Es decir, hasta aquí estaríamos
hablando de un ejemplo más de retórica pedagógica tan pomposa como
vacía, típica de la didáctica, nada más.
Pero el editorial continua:[...] Las
competencias, en un mundo tan acelerado tecnológicamente como el
actual, se han convertido en el elemento impulsor clave del éxito
económico y del bienestar personal en el siglo XXI, en la medida que
impulsan la productividad y el empleo de calidad[..]
Un mensaje que serviría igual para vender un producto educativo, un complemento vitamínico o una bebida energética.
Hasta ahora, “el elemento impulsor
clave del éxito económico y del bienestar personal en la medida que
impulsan la productividad y el empleo de calidad” tenía un nombre:
se llamaba Cultura. Y las personas se dividían en cultas e incultas.
Y la cultura es adquirir conocimientos, con estudios, con
asignaturas, mediante esfuerzo y disciplina personal.
Pero ahora no, ahora hay que vender el
nuevo producto “competencial” basado en la negación absoluta del
esfuerzo del alumno (productos didácticos motivadores,
“hiperazucarados”). Y para venderlo hay que mezclarlo bien
mezclado con un montón de conceptos que más bien son deseos,
resortes emocionales: “bienestar personal”, “éxito económico”,
“productividad”, “empleo de calidad”... ¿Quién puede
rechazar todo esto? Como diría Groucho Marx, yo quiero todo esto...
¡y dos huevos duros!
Me pregunto cuales son los referentes
educativos para este nuevo escenario de “bienestar personal”
basado en el “éxito económico” y la “productividad”. Ya no
serán, esto está claro, las personas cultas, los sabios, no. Serán
individuos como los ingenieros y directivos de la multinacional
Volkswagen, que manipularon durante años los motores de los
automóviles que fabricaban para engañar los sistemas de medición
de humos contaminantes, para mayor gloria del “éxito económico”
y la “productividad” de la compañía. Propongo traer a estos
ingenieros y directivos a nuestras escuelas e institutos para que
compartan con todos nosotros, profesores y alumnos, sus "competencias
y habilidades", para que nos hablen de su altísimo nivel de
competencia y sobre todo de su sin duda altísimo nivel de “bienestar
personal” alcanzado. Todo un ejemplo para nuestros jóvenes.Un mal ejemplo.
El domingo pasado entré en una pequeña escuela rural de Lleida, habilitada como centro electorial del 27S, la cita electoral más importante para los catalanes, pues se han puesto sobre la mesa cuestiones que hasta este momento habían sido incuestionables. La posibilidad de una independencia de Catalunya respecto de España ha sido sin duda la principal, pero un amplio abanico de partidos minoritarios han ofrecido propuestas políticas alternativas. El resultado es que, en estos momentos, la presidencia de la Generalitat está en manos de un partido político (CUP) de la izquierda radical, caracterizado por su marcado carácter anticapitalista y contrario a los principios neoliberales incuestinables para los partidos políticos tradicionales (recortes, privatizaciones, desaucios, protección de la banca...)
En la puerta de la escuela un folio informa a los padres y madres de los niños de los precios a pagar por los libros de texto de este curso:
Entre P3 (3 años) y sexto de primaria (11 años), el precio del lote de libros de texto se mueve alrededor de los 150-200 euros, llegando a la escandalosa cifra de 298.50 euros para los niños y niñas de 1r de básica (6 años de edad).
Este cartel nos dice muy claramente que aunque políticamente "las cosas se mueven" y la sociedad se cuestiona sobre tantos y tantos temas, educativamente vivimos en el más absoluto inmovilismo.
¿Realmente un niño de 6 años necesitará casi 300 euros en libros? No.
¿Realmente una familia necesita comprar todos estos libros a la vez, en septiembre? No.
¿Porqué no se compran estos libros en las librerias de barrio, como cualquier otro libro?
Políticamente no hay el menor interés en cambiar algo que beneficia a todos (todos los editores de libros de texto se entiende, mientras cierran las librerías de barrio).
Que quede claro: Actualmente cada día más y más padres ven con preocupación como los niños están dominados por las pantallas. Televisiones, tabletas, móviles... ocupan de forma excesiva el tiempo y la atención de los niños, incluso los más pequeños. Y los libros son una alternativa fantástica contra la tiranía audiovisual de Internet. En este sentido es estupendo ver, por ejemplo, en las bibliotecas públicas espacios para que los niños y sus padres puedan leer libros juntos, en el suelo, entre cómodos cojines. Entrar en una librería es una experiencia maravillosa que ninguna pantalla podrá nunca sustituir.
Pero los pedidos de libros de texto anuales son otra cosa muy distinta: Es una inyección de dinero a la moribunda industria editorial a costa de la buena voluntad de los padres, padres que jamás dejarán de sacrificarse económicamente por la educación de sus hijos, editoriales que jamás dejarán de exprimir la vaca de los pedidos anuales escolares.
es esclarecedor en este sentido, pues nos muestra a las claras cómo la industria editoral española (principalmente tres empresas: Santillana, Anaya y SM) sobrevive por los libros de texto escolares, y que no sólo no está perjudicada por los contínuos cambios legislativos, sino que se precisamente es la gran beneficiada de la endémica inestabilidad curricular española, gracias a la vergonzosa obligación (el invento ignominioso) de "nueva ley educativa, nuevos libros de texto", y una administración educativa sospechosamente pasiva [...]No hay que olvidar que el exministro y principal impulsor de esta ley, José Ignacio Wert, trabajó durante años en el grupo PRISA al cual pertenece la edición del material escolar de la editorial Santillana, que con este nuevo despliegue de libros en el mercado es una de las grandes beneficiadas[...]
Lo peor de todo es que esta tremenda sangría que suponen los libros de texto escolares agota educativamente la escuela, impidiendo tantas y tantas experiencias educativas no comerciales.
Mientras que llevamos años desayunando, comiendo y cenando discutiendo si la Constitución española permita o no la independencia de Catalunya, ¿A quién le importa que la misma Constitución declare la enseñanza básica GRATUITA?
Irene Rigau (Consellera de
Ensenyament): “Los nobres de las asignaturas son casi los mismos y
apenas cambian los horarios y los temarios. Lo realmente nuevo en
este decreto es el cambio de modelo metodológico que plantea[...]
que se rige por el principio competencial que recomienda la
OCDE[...]”.
Es curioso que una nación
como Catalunya, que en estos momentos se encuentra en pleno debate
de reivindicación soberanista, supedite su modelo educativo a una institución
internacional como es la OCDE, de la que, por cierto, sabemos tan
poco.
En esta “adaptación a
la OCDE” el concepto clave es “competencias básicas”. Todo el
nuevo currículum gira entorno a las “competencias básicas”. Ya
no se estudian contenidos, sino competencias. Se aborrece de forma
radical el objetivo clásico de la educación, la acumulación de
saberes, para formar individuos “competentes”, aceptando el dogma
neoliberal de que en el futuro “los individuos ya no serán
remunerados por lo que saben, sino por lo que saben hacer”.
Las “recomendaciones de
la OCDE” giran entorno a su producto educativo estrella: Las
pruebas PISA. Estas pruebas, que la OCDE desarrolla cada tres años
desde el 2000 en más de 65 países de todo el mundo se han
convertido en el referente mundial de evaluación y comparación
internacional de sistemas educativos.
El libro de Julio Carabaña
“La inutilidad de Pisa para las escuelas” es un estudio crítico
de estas pruebas y a las políticas educativas que pretenden utilizar
PISA como instrumento de mejora de sus sistemas educativos.En el capítulo 4 de este
libro el autor analiza el concepto clave de las pruebas PISA: la
palabra inglesa “Literacy”.
Literacy sería lo que en
español entendemos por Alfabetización.Ahora bien, la palabra
“literacy” permite estar acompañada por una serie de
complementos que su equivalente español “alfabetización” no
permite: Podemos hablar de literacy (lo que entendemos por
alfabetización, es decir, la capacidad de un individuo para entender
un texto), pero también permite la
“numerical literacy” que sería la capacidad de un individuo para
entender mensajes numéricos, que en español se podría traducir por
“alfabetismo numérico”. Así podríamos hablar de “analfabetos
numéricos”, que serían aquellas personas que son incapaces de
entender documentos con gráficos, fórmulas, tablas numéricas,
etc...
Las posibilidades del
concepto inglés “literacy” son infinitas, permitiendo por
ejemplo hablar de “digital literacy”, es decir, de las
capacidades de las personas para poder entender mensajes dentro de
canales informáticos.
Es el concepto inglés
“literacy” el que se traduce en español por “competencias”.
La OCDE declara desde el
primer momento que su objetivo no son los saberes, todo aquello que
se ha aprendido, sino la capacidad de los estudiantes para poder
aplicar estos aprendizajes a situaciones de la “vida real”:
La evaluación directa del
conocimiento y destrezas al final del periodo de educación básica
permite al proyecto OCDE/PISA examinar el grado de preparación de
los jóvenes para la vida como adultos y, hasta cierto punto,
analizar la efectividad de los sistemas educativos. La meta del
proyecto consiste en la evaluación del rendimiento de los sistemas
educativos en relación con sus objetivos subyacentes (tal y como los
define la sociedad) y no en relación con la enseñanza y aprendizaje
de un cuerpo de conocimientos. Esta medición de los resultados
auténticos es necesaria si se pretende animar a los centros y a los
sistemas educativos a centrarse en los retos actuales (OCDE, 2000:24)
A la OCDE le importa un
rábano lo que saben o dejan de saber los ciudadanos, y así lo
manifiesta sin ningún tipo de pudor. Lo que analiza es el grado de
capacidad de aplicación de estos aprendizajes a la “vida real”.
Y aquí llegamos al
“corazón de la bestia”: ¿qué entiende la OCDE por “vida
real", por "retos actuales"?
No podemos dejar de tener
en cuenta que en la OCDE la “C” no es de “cultural”, ni la
“E” es de educativa, ni la “D” es de democrática. Estamos
hablando de una organización de un marcadísimo carácter económico,
capitalista, neoliberal, cuyo objetivo es buscar la máxima
competitividad laboral en un contexto de globalización
internacional.
Llegados a este punto es
imposible permanecer “neutros”. Cualquier paso en el estudio de
las pruebas PISA nos lleva inexorablemente a aceptar que para la OCDE
el aprendizaje, entendido en su forma “clásica” de acumulación
de saberes es no solo inutil, sino ya manifiestamente perjudicial
para el futuro laboral de nuestros jóvenes, que la escuela debe
abandonar su pretensión de llegar la cabeza de los jóvenes de
contenidos y saberes, pues estos son considerados auténticos
“lastres” mentales.
Un sistema empresarial que pretende trabajadores "alfabetizados" pero incultos. ¡Pero si esto es más viejo que el cagar sentado! ¿Acaso no era el sentido del sistema educativo precisamente luchar CONTRA semejante pretensión?
Hay que remarcar que no
estamos hablando en ningún momento del clásico debate sobre
contenidos teóricos vs. contenidos prácticos. En un gag de la serie
“Big Band Theory” encontramos a un ingeniero, dos físicos y un
astrónomo que van en un coche. El coche se para. Todos conocen
perfectamente como funciona un motor de explosión de un automóvil,
pero ninguno tiene la menor idea de como arreglarlo.
Es obvio que una de las
decisiones más importantes que una persona debe asumir en su vida es
qué estudiar, y si sus futuros aprendizajes serán teóricos o
culturales (y mal remunerados), o más bien prácticos, aplicados (y
bien remunerados). ¿Un buen nivel cultural o una buena nómina a fin
de mes?
Pero este no es el debate que plantea la OCDE. La OCDE da por muerta cualquier posibilidad de alternativa, de reivindicación de la cultura por la cultura. Se puede aprender una cosa
u otra, pero dejar de aprender, aprender menos, ser más ignorante, es
un camino que no lleva a ningún lado. Axiomas educativos como el
“aprender a aprender” son puras tautologías lógicas: no te
puedes comer tu propio hambre.
Pero pongámonos en el
"mejor" de los escenarios: aceptemos por un momento las pretensiones de
la OCDE y todas sus “recomendaciones”, y lancemos todas nuestras
pretensiones culturales a la hoguera de las vanidades de la
productividad empresarial. Convirtámonos en el “capital humano”
que pretenden los empresarios. ¿Realmente la OCDE va a garantizar
una buena posición económica para nuestros jóvenes? ¿No son acaso
estos mismos expertos los que han sido incapaces de preveer ninguna
de las crisis económicas que han sucedido en los últimos años?
Si estos pretenciosos
gurús de la OCDE no aciertan en sus pomposas “recomendaciones”,
nos encontraremos en el futuro con una sociedad con tanto paro y
precariedad laboral como ahora... y con un nivel cultural penoso. ¿a
quién exigiremos responsabilidades? A ellos seguro que no.
Por increíble que
parezca, al mismo tiempo que el empobrecimiento cultural de nuestra
juventud es cada vez más notorio, los currículums se van reduciendo
más y más, se eliminan de la enseñanza más y más asignaturas
“humanísticas”, y las asignaturas que permanecen están
sometidas a una terrible presión para adaptarlas sólo a
“situaciones reales”, es decir, desproveerlas de todo contenido
propio
Finalmente, el experto en educación E. D. Hirsch desarrolló en los años 50 el concepto de "cultural literacy", para reivindicar el conjunto de saberes que todo individuo ha de atesorar para poder ser un ciudadano de pleno derecho. El círculo se cierra y volvemos a la necesidad de atesorar conocimientos, y la escuela como el mejor sitio para recibirlos.
Estos días circula por la red un vídeo promocional de la plataforma Descartes invitando al profesorado a utilizar sus materiales educativos.
Una de las características de esta red es que sus materiales pueden ser utilizados de forma “online” pero también pueden ser descargados en el disco duro para su utilización sin necesidad de conexión a internet:
Esto es una muy buena señal, pues significa que para los desarrolladores de esta plataforma la prioridad es la difusión del conocimiento y no la protección de los contenidos contra posibles usos ilegítimos. Pensemos que uno de los motivos del fracaso de la plataforma digital catalana Educat1x1 fue la exigencia de las editoriales para que sus contenidos fueran en todo momento accesibles únicamente on-line, en “streaming” (para evitar el riesgo de copias no autorizadas), lo que implicó la instalación de redes ADSL en cada aula escolar para poder soportar el absurdamente inmenso flujo de datos que semejante medida implicaba. Al final, resultó que para poder enseñar a los niños catalanes de 12 años las fracciones, se necesitaba un volumen de datos mayor que el necesitado por el acelerador de partículas del CERN en Ginebra para encontrar el bosón de Higgs.
Lo que no todo el mundo sabe es que esta encomiable iniciativa “Descartes” se desarrolla de forma altruista por un equipo de voluntarios, sin ánimo de lucro, utilizando los materiales de la antigua plataforma “Descartes” desarrollada por el Ministerio de Educación español desde 1998 hasta el 2013.
En las redes sociales apenas he podido encontrar la siguiente información al respecto:
EL PROYECTO DESCARTES EN PUNTO MUERTO El proyecto Descartes promovido por el Ministerio de Educación y que se inició en el año 1998, contribuyó y ayudó a los alumnos la comprensión de las matemáticas y que tuvieron gran éxito gracias al empleo de recursos educativos interactivos elaborados por el profesorado, Actualmente este proyecto se encuentra en punto muerto desde el 2013 porque el Ministerio dejó de apoyar este proyecto. Sin embargo, muchos de sus colaboradores constituyeron una asociación no gubernamental, llamada Red Educativa Descartes. Esta red ha actualizado los materiales para que puedan ser educados en los nuevos dispositivos. Para ello han adaptado los materiales a html5 y Javascript, llamada DescartesJS, UN100. Colaboran países como México, Colombia.
No he podido encontrar ninguna información sobre los motivos que llevaron al Ministerio de Educación a abandonar el mantenimiento y desarrollo de esta plataforma de materiales educativos gratuitos.
La primera lección de todo manual de detectives nos enseña que para encontrar el asesino, tenemos que buscar el móvil. Así pues, preguntémonos:
¿A quien beneficiaba la muerte de Descartes?
Señores miembros del jurado ☺, permítanme ahora presentar el siguiente documento:
que es la sentencia judicial que recoge la demanda de paralización de la sociedad ANELE de empresas editoras de libros de texto escolares contra el gobierno de la Xunta de Galicia para la paralización de su plataforma digital de contenidos públicos. Un recurso que finalmente perdió ANELE, y que no tiene desperdicio. Invito a su atenta lectura, aquí dejo algunas perlas:
Sostiene ANELE:
[...]La creación de una plataforma o entorno virtual de aprendizaje (EVA) en Galicia de contenidos digitales educativos, de uso gratuito, elaborado por la propia Administración al efecto, constituye un acto contrario a la Ley de Defensa de la Competencia que distorsiona gravemente el mercado editorial, contraviene el principio general de pluralismo educativo y la libertad de empresa, toda vez que la función de la Administración no es desarrollar plataforma de aprendizaje ni elaborar textos y contenidos educativos digitales[..]
[...]La introducción de materiales gratuitos por la Administración frente a los libros digitales editoriales que hay que pagar para adquirir implica, a juicio de la recurrente, una práctica contraria al artículo 1 de la Ley 15/2007, de Defensa de la Competencia, que prohíbe toda decisión que pueda impedir, restringir o falsear la libre competencia en todo o parte del territorio nacional.[...]
[...]La introducción de materiales gratuitos por la Administración frente a los libros digitales editoriales que hay que pagar para adquirir implica, a juicio de la recurrente, una práctica contraria al artículo 1 de la Ley 15/2007, de Defensa de la Competencia, que prohíbe toda decisión que pueda impedir, restringir o falsear la libre competencia en todo o parte del territorio nacional.[...]
[...]Los Tribunales de Justicia han anulado iniciativas similares de creación de plataformas o entornos virtuales de aprendizaje que incurrían en similares defectos a los que denuncia en su recurso, citando la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de 20 de septiembre de 2012, que anuló la creación de una plataforma digital para la enseñanza de Cataluña[...]
El tribunal sostiene en contra que:
[...]La actividad que se pretende desarrollar es de un indudable interés público (facilitar la incorporación de las TIC al sistema educativo, garantizando el acceso al EVA y a los contenidos curriculares de determinados cursos, sin coste para las familias), y no altera en modo alguno las reglas de la libre concurrencia[...]
[...] el contrato licitado por AMTEGA no impide a los docentes usar libros digitales distintos de los que la plataforma ofrecerá de forma gratuita a las familias, ni a éstas comprar a sus hijos otro material digital, pudiendo usarse: los contenidos suministrados por la junta en la plataforma de aprendizaje (gratuitos para las familias), los elaborados por los propios docentes en los centros educativos (también gratuitos) o los de empresas productoras de contenidos. No hay vulneración alguna del derecho a la libertad de cátedra porque el temario seguirá siendo competencia de los respectivos departamentos y la inclusión en el proyecto Educación Digital es voluntaria para los centros.[...]
Y mi párrafo favorito:
[...]Añade que la Asociación recurrente viene impugnando sistemáticamente todas las actuaciones administrativas relativas a la regulación de los sistemas de gratuidad, préstamo, reutilización o adquisición de libros de texto, con argumentos semejantes a los aquí empleados, en recursos que han sido desestimados por sendas sentencias del Tribunal Supremo[...]
Yo no tengo nada en contra de la protección de la competencia. Pero esto no es protección de la competencia. Esto es algo muy diferente. De hecho es justo lo contrario.
Todos los profesores recordamos los viejos tiempos de la guerra Microsoft vs. Linux, cuando la administración impulsó la digitalización escolar. Todos recordamos las mil perrerías que la otrora omnipotente Microsoft caviló para imponer su sistema operativo Windows (de pago) en contra de la instalación del sistema operativo Linux (gratuito). El David del desarrollo cooperativo y altruista de Linux contra el Goliath empresarial y multinacional de Microsoft. Pero jamás llegó Microsoft a la desfachatez de llevar a ninguna administración pública a los tribunales por instalar una plataforma gratuita. El final es de todos conocido: Actualmente el sistema operativo gratuito Android (basado en Linux) circula en miles de millones de dispositivos mientras que Microsoft intenta (¡y sin éxito!) regalar su Windows 10. ¿Es que los encorbatados ejecutivos de ANELE no han aprendido nada del pasado? ¿Acaso hacían novillos en ESADE el día en que el profe explicaba este caso?
El artículo 27 de la Constitución española declara explícitamente que “la enseñanza básica es obligatoria y gratuita”. Letra a letra: G.R.A.T.U.I.T.A. Es decir que la enseñanza es un bien común que tiene que protegerse de toda dinámica mercantilista empresarial. Enseñanza gratuita no es sólo el poder entrar cada día en el edificio del colegio durante seis horas diarias sin pagar entrada. Enseñanza gratuita es también el acceso a los materiales educativos necesarios para el aprendizaje. Y implica por parte de las autoridades del desarrollo y mantenimiento de plataformas públicas de contenidos como Descartes, sin necesidad de la dedicación altruista de tantos voluntarios por la cultura, una dedicación absolutamente encomiable.
La plataforma Descartes murió por la pasividad y complacencia de la Administración pública con las presiones neoliberales y su renuncia a defender lo que es público, y afortunadamente renació en la voluntad altruista de cooperación.