domingo, 20 de julio de 2014

Cirax (los propedeuticos)

En los años ochenta fueron lo más. Recibieron muchos nombres: Los Yuppies, la Jet, la "gente guapa"... Joaquin Sabina les escribió la canción "todos menos tú" en la que quedaban retratadas todas aquellas tribus

 

Se reconocían fácilmente por su estética, por como hablaban y como vestían, pues la estética lo era todo.

De aquellos yuppies me acuerdo yo cuando como profesor de matemáticas me llegan emails como el siguiente


Invitando a unas jornadas "especialmente dirigidas al profesorado vinculado con asignaturas propedeuticas de matemáticas". No te rias que tú tampoco sabes qué es "propedeutico", que igual que yo tendrás que buscarlo en la Wikipedia y ni así te quedará claro...

Todo es tan complicado y a la vez tan simple...









viernes, 20 de junio de 2014

Disparateología educativa


Cuando uno abre un diario supuestamente serio como es La Vanguardia y lee un artículo como este "De móviles y profesores" (22/5/2014) de Anna Pagés (Profesora(!) de la facultat de Ciències(!) de l'Educació(!) Blanquerna-URL) que comienza así:

"Los profesores pueden sufrir a veces de una vanidad profesional que les hace creer que tienen algo que decir digno de la atención de sus alumnos. Según esta vanidad, la primera obligación del alumno, lo que debería definirlo, es ser un sujeto que atiende a su profesor.[...]"


Uno se pregunta seriamente si las llamadas "ciencias de la educación" consisten en "a ver quien dice el disparate más grande".

Afortunadamente para nosotros, la disparateología no es algo nuevo, otros antes que nosotros han analizado este fenómeno. Un experimento magnífico realizado a principios de los años 90 es el famoso Caso Sokal.


Josep Font  reflexiona sobre el caso Sokal y su relación con la educación en  ¡Bravísimo! (en el blog nomolestesmiscirculos), una lectura muy recomendable que nos puede ayudar a no dejarnos confundir entre lo que es ciencia de lo que no es ciencia ni lo será nunca.






domingo, 15 de junio de 2014

¿Es la expresión “aprender a aprender” una tautología?

Por fín, ¡aleluya! via Google+ y gracias a Josep Font, podemos acceder a un interesantísimo debate sobre si la quinta competencia básica, la famosa "aprender a aprender" es o no una tautologia.

http://www.ceide-fsm.com/2013/04/es-la-expresion-aprender-a-aprender-una-tautologia/

La cuestión no es baladí, pues es una de las ocho competencias básicas que según la Comunidad Europea han de definir la educación presente y futura, como los diez mandamientos de Moisés.

Este debate se desarrolla dentro del campo de la filología, lo que en mi opinión acentúa aún más la falta de espacios de debate educativos y didácticos sobre temas tan fundamentales como este. Sin debate, sin intercambio de ideas, estamos condenados a contruir un entorno educativo sobre auténticas chorradas, del calibre de "el profesor tiene que ganarse su autoridad", por poner un ejemplo.







sábado, 7 de junio de 2014

Matemáticas para ricos, matemáticas para pobres

Por fin una plataforma para el aprendizaje de las matemáticas realmente moderna, propia del siglo XXI. Varios medios de comunicación hablan maravillas de Smartick, un espacio virtual para que los niños puedan aprender matemáticas a su ritmo, desde su propia casa. Incluso el telediario de TVE hace eco de esta iniciativa


Sus creadores han copiado el espíritu de las fichas en papel Kumon en un entorno online, y el resultado parece fantástico a juzgar por lo que se puede leer en su página web:

"¡Tu hijo ya puede aprender matemáticas desde casa! Smartick, el método de aprendizaje y refuerzo de las matemáticas que usan los alumnos del Siglo XXI. Sólo necesitas un ordenador o una tableta y acceso a Internet."

"El mejor método para estudiar matemáticas según los expertos."

"¡Aprender a pensar... eso son las verdaderas matemáticas!"

"Las matemáticas no son sólo cálculo mental. Smartick va mucho más allá... el alumno aprende a pensar y a razonar. En el Plan de estudios de Smartick los problemas de lógica y razonamiento tienen un peso muy relevante, enseñando al alumno a pensar mientras ejercita y mejora su comprensión lectora."

"¡El programa se adapta al alumno, no al revés... y en tiempo real!"

"Smartick se adapta a cada alumno, dejando atrás el aburrimiento. Ejercicios a medida en función de su ritmo y capacidad individual, manteniéndolo en la frontera de su máximo nivel de competencia. Siempre desde el refuerzo positivo."

"Sólo 15 minutos al día y sin desplazamientos ni horarios. Con Smartick sólo se necesitan 15 minutos al día para que el alumno desarrolle las capacidades hasta su máximo potencial.  Desde cualquier dispositivo con conexión a Internet y a cualquier hora del día."

"El alumno trabaja de forma autónoma... olvídate de corregir los ejercicios cuando llegas a casa del trabajo. No pierdas tiempo en correcciones. El alumno se conectará a Smartick desde donde quiera, hará sus ejercicios, y sabrá de inmediato los fallos que va cometiendo, sin interiorizar errores.  Benefíciate de un aprendizaje más rápido y eficaz."

Pero lo que me deja de piedra es el precio que le han puesto a esta maravilla:


Un mínimo de 19.90€ euros ¡AL MES! ¡POR ALUMNO! (y esto en tarifa de grupo y anual). Vaya, que por menos de 200 euros al año ni te molestes en llamar. ¿Sólo la clase alta podrá disfrutar de entornos de aprendizaje modernos? 

Este no es el futuro que yo quiero, ni como profesor de matemáticas ni como ciudadano. Cuando todavía estamos luchando para superar la frontera tecnológica del papel al digital, algunos ya pretenden "colonizar" el mundo digital para mayor gloria de su cuenta corriente. Pretenden hacer del mundo digital un mundo de colonizadores y colonizados, pretenden quedarse con nuestro oro (la cultura) a cambio de sus abalorios digitales. Pretenden, finalmente, que a medida que vayamos saliendo del pasado analógico y entremos en el futuro digital, nos encontremos (ay!) con un peaje que solo deje entrar a una minoria de clase alta.

Como diría el de Xàtiva,

jo dic no,
diguem no.
Nosaltres no som d'eixe món.











jueves, 29 de mayo de 2014

Matar al libro de texto (Enrique Dans)

Enrique Dans reflexiona sobre un tweet que circula sobre el contenido de un libro de texto de la editorial Anaya:

El problema aquí no está en que se relacione piratería de barcos o aviones con "piratería" de películas, sino en la forma tan mezquina de hacerlo, en un libro de texto para niños.






domingo, 25 de mayo de 2014

Quo Vadis Matemática

El curso va acabando y por nuestro departamento no ha pasado ningún comercial de editorial a ofrecernos ningún libro de texto. ¡Bien!  ¿Tal vez las editoriales no tienen ninguna novedad, ninguna nueva idea de cómo mejorar en el aprendizaje de las matemáticas? ¿O tal vez estamos ante el final de esta bizarra forma de distribución de libros mediante la visita de comerciales a los institutos?

El único comercial que ha aparecido por nuestro departamento nos ha dejado una muestra de cuadernos de actividades de matemáticas con el único objetivo de mejorar los resultados en las pruebas de Evaluación diagnóstica y las pruebas PISA.


 Nadie engaña a nadie, la portada lo dice bien claro:



Cuatro cuadernos, de primero a cuarto de ESO que sólo contienen exámenes, exámenes y más exámenes, preguntas y más preguntas de respuesta rápida, numérica o "tipo test" para su corrección automática por parte del propio alumno o del profesor. Nunca había visto nada más triste, nada menos motivador,  cuadernos sin índice, sin estructura, sin vida, sin alma. Mientras, Internet es actualmente un hervidero de ideas y propuestas llenas de color y totalmente gratuitas. ¿Hasta cuando seguiremos subvencionando con el dinero de los padres estos productos decimonónicos? 

No podemos echar las culpas a las editoriales. Sólo son negocios que miran por sus intereses económicos a corto plazo, detectan un nicho de mercado (profesorado agobiado por mejorar en las clasificaciones de las pruebas de final de etapa) y ofrecen un producto. Aquí la corte de expertos educativos universitarios no se pronuncia. ¿Qué opinan los gurús de la didáctica sobre estos "productos" editoriales? No contestan, están muy ocupados buscando en qué piedra esconder su desvergüenza, esclavos de su propia verborrea retórica en la que no cabe nada más que culpabilizar al profesorado.

Conocimiento, cultura, aprendizaje, son conceptos que hay que dejar colgados en la percha antes de entrar en clase cuando lo único que importa es mejorar en la clasificación de resultados en unas pruebas estandarizadas y estandarizantes. Qué futuro más gris nos espera por este camino.

En Internet podemos encontrar iniciativas como Badass (algo así como Profesores Cabreados, nacida en EEUU, donde el superar o no una prueba de evalución diagnóstica puede significar el cierre de una escuela) que defienden una experiencia docente fuera del dictado de las pruebas estandarizadas de evalución 









miércoles, 14 de mayo de 2014

Pequeñas comunidades donde dos y dos no sean cuatro

El diario La Vanguardia del lunes 12/5/2014 nos ofrece un nuevo ejemplo de disparate para mayor gloria de la pseudociencia de la Educación y la didáctica. Como siempre, todo se reduce al iluminado experto en educación que baja de los cielos universitarios a decirnos a nosotros, pobres profesores de secundaria y primaria, que no tenemos ni idea de dar clase de matemáticas.




En este caso el disparate llega al delirio cuando este “experto” en educación matemática afirma que “Es necesario que el alumno dialogue consigo mismo y con sus compañeros creando pequeñas comunidades de aprendizaje, donde dos más dos es mayor que cuatro.”

Afortunadamente hemos de suponer que semejante disparate es fruto de la diarrea intelectual propia de esta pseudociencia de la Educación y la didáctica, en la que puedes decir una cosa, la contraria y el mayor de las estupideces y quedar igual de bien. Suponer lo contrario, nos llevaría al mundo de Orwell y 1984, “La Libertad significa libertad para decir que dos más dos son cuatro. Si eso se admite, todo lo demás se da por añadidura” escribía Winston en su diario...


Afirma este iluminado que “Tenemos que volver a los orígenes, cuando la matemática resolvía problemas concretos de la vida diaria y nos ayudaba en nuestro quehacer”. Oh, sí. Y el arte, en sus orígenes, era pintar en la pared de una cueva con un palo untado en mierda. ¿Y qué? ¿Acaso hemos de volver a las cavernas para reducir el nivel de fracaso escolar? ¿Acaso se resolvería si lo hiciéramos?

Y sigue en su delirio: “Recordemos que la palabra cálculo quiere decir “piedra”, y las piedras fueron las primeras calculadoras que utilizaron nuestros antepasados.”. Oh! Sí, y los primeros coches se movían con los pies, que yo también he visto los Picapiedra. No se pueden decir más tonterías por pulgada de papel.


El remate, después de la obligada apelación a la vía power-flower de la matemática recreativa, llega cuando sentencia: “Nuestros alumnos tienen que comprender lo que enseñan para enseñar a comprender”.