jueves, 30 de abril de 2015

Manual para profesores. HOY: Como salir en la tele.

Hace dos dias apareció en diario de Tarragona la siguiente noticia:


La Guardia Civil entra en el Ayuntamiento de Reus i detiene a Teresa Gomis

http://reusdigital.cat/noticies/reus/la-guardia-civil-registra-lajuntament-de-reus-i-preveu-diverses-detencions


Con la siguiente imagen de la Sra. Teresa Gomis detenida y escoltada por miembros de la Guardia Civil:




La Sra. Teresa Gomis es la primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Reus, y presidenta del Grup Salut, y se la vincula a presuntos contratos ilegales y adjudicaciones irregulares, en el entramado empresarial público-privado Innova.

Al dia siguiente mis compañeros de trabajo me comentaron que Teresa Gomis fue profesora de matemáticas en mi instituto, ocupando precisamente la plaza que yo ocupo actualmente. Es decir, que yo entré en el instituto para ocupar precisamente la plaza que esta señora dejó libre hace tres años para dedicarse a la política.

La imagen de Teresa Gomis ha aparecido en toda la prensa y televisión catalana y española.

Una situación muy diferente a la que nos plantea el señor Luis Azcárate en una carta al director aparecida en el Diario de Navarra la semana pasada:


En esta carta se lamenta de la poca (nula) presencia en los medios de comunicación de otro profesor: Abel Martínez, asesinado por un alumno hace apenas diez dias.

Parece ser que este chico hizo coincidir el dia de su delirio con el aniversario de la matanza de Columbine en EEUU  (20 d'abril del 1999). O tal vez sea una coincidencia. Tal vez sea una buena ocasión para ver el documental Bowling for Columbine de Michael Moore








sábado, 25 de abril de 2015

Institut Obert de Catalunya, otro cortijo educativo

El Institut Obert de Catalunya es la institución de la Generalitat de Catalunya para desarrollar la enseñanza preuniversitaria por Internet.

Tendría que ser el referente para todo el profesorado que en mayor o en menor medida estamos implicados en la incorporación del aprendizaje por ordenador.

Tendría que ser un espacio de experimentación y innovación en la integración de la enseñanza presencial y la enseñanza online.

Tendría que ser un espacio fantástico de experimentación para la escuela catalana del siglo XXI.

Y si se llama Institut Obert de Catalunya (Instituto Abierto de Catalunya) dirás que tendría que ser "abierto".

Pero desgraciadamente, leyendo el artículo de La Vanguardia del día 18/3/2015


Vemos que es todo menos abierto. Una caja cerrada y opaca.

Cerrada y opaca en el pago a proveedores.

Cerrada y opaca en la contratación de profesores.

Cerrada y opaca en la gestión de los alumnos

Cerrada y opaca en el "elevado número de altos cargos" sin tarea determinada

Cerrada y opaca en la introducción de notas de los alumnos

Cerrada y opaca en el pago de precios y tasas

Cerrada y opaca en las matrículas de los alumnos...

Y no lo digo yo, que lo dice la "Sindicatura de Comptes" de la propia Generalitat. Millones y millones de euros de dinero público que son utilizados cada año de una manera muy poco "abierta".


Algún día, dentro de muchos años, cuando los historiadores estudien este momento histórico, uno de los enigmas más oscuros que tendrán que analizar será el porqué, con las herramientas tan increíbles que tenemos para difundir y comparir cultura, a un coste prácticamente cero, es aparentemente tan complicado y complejo enseñar y aprender. Y si se hace justícia habrá que hablar mucho y bien de tantísimos profesores que a lo largo de los años introdujeron las "nuevas tecnologías" en las aulas, de forma anónima y sacrificada. Y si se hace justicia se hablará de instituciones como el Institut Obert de Catalunya, pero como un ejemplo más de la mala gestión de fondos públicos, la lacra de este principio de siglo.




lunes, 20 de abril de 2015

Ready Player One

El director Steven Spielberg está actualmente rodando "Ready Player One", una película de ciencia ficción distópica basada en la novela homónima de Ernest Cline.




Yo leí la novela hace un tiempo y os la recomiendo, sobre todo a los que como yo pasamos de los cuarenta y vivimos los años ochenta en plena adolescencia, apasionados de los videojuegos (Pacman, Invaders, Ghost'n'Goblins...)

La novela nos presenta un futuro en el que por un lado es tan alta la contaminación y la degradación ambiental, y por otro es tan alto el nivel de computación y realismo en los videojuegos, que se ha llegado al extremo de vivir permanentemente conectados a una realidad virtual las 24 horas del día.

 

El protagonista es un chico joven, y una de las cosas que más me impresionaron de la novela fue su escolaridad. El autor de la novela no duda en presentarnos un escenario en el que las condiciones de convivencia en las escuelas e institutos se han degradado a tal extremo que la escolarización es también estrictamente virtual. Los conflictos en el aula, en los pasillos, en el patio... todo pierde sentido si estás en un entorno puramente virtual como aquel de "Second Life". (además los costes del aprendizaje, al no tener que mantener los edificios, las aulas, las calefacciones... se reducen al mínimo)

Se habla tanto de la virtualización del aprendizaje y tan poco de su otro extremo: la presenciabilidad en los institutos y escuelas.  Porque los institutos y escuelas son los ¿únicos?¿últimos? lugares sociales en los que la convivencia es intensa.

A medida que el centro de gravedad de la enseñanza-aprendizaje se desplaza a Internet nos tendremos que plantear el sentido de tener a todos nuestros jóvenes metidos tantísimas horas en las aulas, sentados en los pupitres, sin la menor distinción por sus condicionamientos o capacidades. ¿es lo único que la sociedad puede ofrecer a nuestros jóvenes?

Hace unas horas un alumno de trece años en un instituto de Barcelona ha matado a un profesor con una ballesta, después de herir con un cuchillo a una compañera y de disparar con una pistola de balines a su profesora.


En estos momentos toda la columna jerárquica, desde el profesor fallecido que abrió la puerta del aula hasta lo más alto, hasta la consellera d'educació Irene Rigau intentarán justificar su puesto, delimitar su parte de responsabilidad, qué falló (en los "otros", claro): aquel papel burocrático no se rellenó, aquella entrevista con el asistente social que se tendría que haber hecho pero que no se hizo, la dirección del centro al no actuar al tener constancia de tal o cual hecho significativo en la conducta del alumno... Y al final las responsabilidades quedarán dispersas, diluidas en una conveniente niebla negra de pequeñas acciones y omisiones sin un responsable claro, que se irá difuminando con el tiempo como el chapapote de los petroleros naufragados. Y un sinfín de estadísticas que dejarán claro que nuestras aulas son seguras. Todo muy aséptico, muy virtual. Igual de virtual que lo que debió vivir el alumno dentro de su cabeza enferma con su pistola, su puñal y su ballesta.

Nada de todo esto importa una mierda. Lo único importante ha fallecido. 

Game Over 
Player One

lunes, 13 de abril de 2015

Rigau mandará a los profesores de ESO a clases de geometría

Ser profesor de matemáticas tiene también sus cosas buenas. Este sábado pasado, sin ir más lejos, estaba yo comiendo mi acostumbrado bocadillo de beicon con queso de los sábados en la cafeteria de L'Avenç d'Esplugues, para mayor gloria de mis más de 90 kg (que ya le he dicho a mi compañera que me tengo que poner a dieta pero que ya, que me estoy poniendo trofollo) cuando en la portada del Periódico de Catalunya me encuentro con el siguiente titular:



Sin perder un segundo dejo el bocadillo y abro el diario por la página 29:




¡Cáspita! los profesores de matemáticas de Catalunya el año que viene haremos un curso de Geometría. Me tendré que preparar el material. Un buen lapicero de dibujo seguro que será necesario, y su correspondiente sacapuntas, y una goma de borrar blanda, y por supuesto un juego de bolígrafos y una buena libreta para tomar apuntes. Y una calculadora, aunque tal vez nos la prohíben, no me quiero precipitar. Y una escuadra y un cartabón. Y un compás, de esos que tienen un tornillo fijador.

Sin embargo, me asaltan algunas dudas:

Si son los alumnos los que han sido examinados de geometría, y son los alumnos los que flojean, tendrían que ser éstos y no nosotros los profesores los que se beneficiaran de este curso.

O que si somos nosotros los profesores los necesitados de algún tipo de curso, tendríamos que ser nosotros los examinados, para determinar qué profesores lo necesitan o los que no, o en qué grado. (Es lo que se denomina "evaluación inicial") ¿Habrá en este curso un grupo de "profesores con necesidades educativas especiales"? Mira que si me toca ir al grupo "C" con los chungos... que por otro lado son los que más molan...

Tambien es posible que los lectores de este diario, uno de los principales diarios de Catalunya, se planteen que los profesores de matemáticas de Catalunya ya tendríamos que saber la geometría de un curso para alumnos de 15 años de edad  (¡con la cantidad de magníficos expertos en pedagogía que tenemos!)

Incluso cabe la posibilidad de que nos lleguemos a plantear que en la UOC (la Universidad que impartirá este curso), hay unos señores i señoras estos sí, poseedores de conocimientos geométricos que nos van a enseñar al común del profesorado actualmente ignorantes de ellos, una vez sean convenientemente empaquetados en un cómodo curso online.

También es de recibo puntualizar que este curso por lo que parece no será de geometría, sino de como enseñar geometria, pues de la misma forma que existe el llamado "aprender a aprender", también (¡por geometría!) existe el "enseñar a enseñar", es decir, que estos señores y señoras de la UOC, ungidos en el espíritu santo de la didáctica y la pedagogía, nos enseñarán a nosotros a enseñar la geometría, por lo es de suponer que habrán antes aprendido a enseñar a enseñar la geometría. Tal vez sea rizar el rizo el creer en la existencia de una supercasta de didácticos que enseñen a los que enseñan a enseñar la geometría, a los que como el Dios de la Divina Comedia de Dante sea ya imposible mirar directamente sin cegarse.

En fin, acabo mi bocadillo de beicon bien pringoso con queso. Creo que viendo como estoy engordando, al volver al instituto les exhorte a mis alumnos que tengan (ellos!) una alimentación más sana.

sábado, 4 de abril de 2015

El profesorado recomienda ¡Unas narices!

Las editoriales producen los mismos libros de texto del siglo pasado, un producto educativo que absolutamente todo el mundo no duda en declarar desfasado y obsoleto.  Incluso las mismas editoriales lo reconocen, pero se justifican diciendo que somos nosotros los profesores los que demandamos estos libros, se defienden diciendo que somos nosotros, no ellos, los que no hemos hecho aún el salto a la modernidad.

Mientras nuestros alumnos disponen en sus móviles de una potencia de cálculo muy superior a la de cualquier ordenador de sobremesa de hace pocos años, en nuestras clases de matemáticas seguimos utilizando las mismas calculadoras Casio que usábamos hace más de veinte años. ¿Adivinan quién tiene la culpa? El profesorado, cómo no.

La semana pasada encuentro en el  muestrario de calculadoras Casio del Corte Inglés este modelo:


De entre todas las calculadoras, más baratas o más caras, ésta es según Casio, la "recomendada por el profesorado". Porque (ay!) "visualiza las fórmulas como en los libros de texto de matemáticas".



Un producto totalmente desfasado como es la calculadora científica se vende porque se adapta a otro producto igualmente desfasado como es el libro de texto, y todo a costa de la figura del profesorado, que queda como un mero transmisor de las "fórmulas", del libro a la calculadora.



lunes, 23 de marzo de 2015

"Una buena parte del desastre educativo ha sido dejar de hablar de los profesores" (eldiario.es)

  ♩♬♪ Ahora que vamos despacio  ♩♬♪
  ♩♬♪ ahora que vamos despacio  ♩♬♪
  ♩♬♪ vamos a contar verdades  ♩♬♪
¡tra-la-rá!
  ♩♬♪ vamos a contar verdades  ♩♬♪
¡tra-la-rá!
  ♩♬♪ vamos a contar verdades  ♩♬♪
  ♩♬♪ por el mar no corren las liebres  ♩♬♪
¡tra-la-rá!
  ♩♬♪ ni por el monte las sardinas  ♩♬♪
¡tra-la-rá!

Una buena parte del desastre educativo ha sido dejar de hablar de los profesores (eldiario.es)


http://www.eldiario.es/sociedad/pedagogia-dedicado-profesor-ensenaba-concreto_0_368513618.html


lunes, 16 de marzo de 2015

Jesuitas en su laberinto y un señor de Barcelona



Los que somos de Barcelona sabemos mucho de turismo. De lo que significa vivir en una ciudad volcada en el turismo como es Barcelona, de ser tratado como un turista en tu propia ciudad, de pagar precios de turista en tu propia ciudad, de que tu escalera se llene de apartamentos turísticos que no te dejen dormir de lunes a domingo y que al ayuntamiento le importe un rábano...

Al final o te hartas y te vas a vivir lejos de Barcelona, como hicimos mi pareja y yo hace más de tres años (la mejor decisión que hemos tomado en nuestra vida), o lo aceptas y convives con ello.

Si convives con el turismo lo peor de todo es que te conviertes tú mismo en un elemento turístico más, en un objeto del paisaje turístico, algo que a su vez refuerza más aún si cabe el carácter turístico del entorno, en una espiral sin límite. Al final todo es turístico. Un ejemplo de esto lo tenemos en la siguiente carta publicada en el diario La Vanguardia (11/12/2014), el principal periódico de Barcelona:



Un ciudadano de Barcelona protesta enérgicamente porque considera que al estar mal señalizado, los turistas se pierden buscando... el laberinto de Barcelona.

Leyendo su carta no podemos dejar de compartir la consternación de este ciudadano que ha visto a tantos turistas perdidos por las laberínticas calles del barrio de Horta intentando encontrar el Laberinto, malgastando su precioso tiempo turístico, sin llegar nunca a su destino que es también un laberinto, sin poder experimentar la sensación de entrar en el segundo laberinto, el de pasillos de tupido seto de ciprés, para poner a prueba su capacidad de orientación y paciencia, para encontrar la salida de este segundo laberinto, pero (oh!) su salida es la entrada al primer laberinto, el de calles colindantes, por lo que estamos ante el fenómeno de la laberinticidad absoluta: Un laberinto cuya salida es la entrada de otro laberinto que a su vez tiene como salida la entrada al laberinto inicial. Una especie de cinta de Moebius de la que es imposible escapar


Desde aquí hago un solemne llamamiento al Ayuntamiento de Barcelona para que declare de interés general semejante fenómeno metafísico, y lejos de poner indicaciones, lo convierta en una atracción turística más.

Los laberintos son la única construcción urbanística que está pensada y diseñada con el fin de provocar la ansiedad de sentirse perdido, pero también son, por ésta misma razón, oportunidades de experimentar satisfacción personal, son desafíos, retos que ponen a prueba nuestra inteligencia, nuestra paciencia, y nuestra capacidad de esfuerzo personal.  En este sentido los laberintos son como las matemáticas.

Los didácticos, pedagogos y demás expertos en educación son como el señor de la carta: se dedican a poner y exigir más y más señales orientativas en el aprendizaje, convertir la cultura en algo esencialmente “turístico”, es decir, algo de recorrido fácil, cómodo, sin la necesidad del menor esfuerzo por parte del estudiante. Cualquier señal de turbación en el alumno es considerada automáticamente como una falta profesional de su profesor. Pero el resultado de todo es un laberinto más, el de la didáctica, que a su vez necesita de su propia explicación, de su propia didáctica: 

el fraude tautológico del “aprender a aprender”, 
que necesita un “aprender a “aprender a aprender””, 
que necesita un “aprender a “aprender a “aprender a aprender””” 
en un bucle infinito, del que sólo puedes salir diciendo “Vale, ¿pero aprender qué?”.

Nos estamos convirtiendo cada día más en turistas culturales. Nos movemos culturalmente (es decir aprendemos y enseñamos) en la más absoluta banalidad y superficialidad, por los estímulos visuales más inmediatos.

Un caso digno de estudio en este sentido es el  proyecto “Horitzó 2020” de las escuelas jesuitas catalanas. Una campaña mediática sencillamente impresionante, que seguro conseguirá un significativo aumento de la matriculación.

Por poner un ejemplo, el diario ABC ofrecía la siguiente noticia:


[...]Proponen un cambio radical en la forma de enseñar: sin exámenes, ni deberes para casa[...]

[...]En las aulas hay sofás para leer; los estudiantes deciden cuándo salir al patio; no existen los exámenes tradicionales, ni deberes para casa[...]

[...]No hay asignaturas compartimentadas. Tampoco hay notas. Luego con unos algoritmos realizamos una calificación al final de curso que entregamos en un boletín como exige la ley[...]

¿Sofás en las aulas? ¿A qué nos suena esto? Efectivamente, a Google y los “bean bags” de su sede GooglePlex.

Porque para campaña de imagen impresionante de verdad, la de la multinacional Google al hacernos creer a todos que ellos, la mayor multinacional del mundo, con un poder  económico y social jamás imaginado anteriormente... son un grupo de jóvenes alegres, desenfadados i dicharacheros que  se pasan el dia en la sede “GooglePlex” imaginando cosas y comiendo golosinas.

Sí amigos, los trabajadores de Google, modelo mundial de éxito empresarial, tienen a su disposición enormes “bean bags” de alegres colores corporativos donde charlar y compartir ideas, sin horarios rígidos:


 En Google hay piscinas de bolas de colores en las que trabajar con el ordenador:


En Google trabajan los profesionales más valorados y mejor pagados del mundo, y van al trabajo en bicicletas de colores:

Por dentro de las instalaciones van en patinete:



Y si se sienten cansados echan un sueñecito en mullidos cojines:


Y todo esto nos lo hemos creído. Y como nos lo hemos creído las escuelas se tienen que parecer a Google, porque queremos que nuestros hijos algún día trabajen en Google, o en algo parecido a Google, en todo caso sean tan felices como los trabajadores de Google, o al menos ganen tanto dinero como ellos.

Los Jesuitas de Catalunya se han puesto las pilas en este sentido. Veamos algunas de las fotografías que aparecen en su publicidad:

Aquí divertidos sofás donde los niños estén en posiciones inverosímiles( qué lejos queda aquello de "niño bájate del sofá" de nuestras madres), y si se aburren pues escriben en las paredes


Allí niños que deciden si recibir la lección en los pupitres o leer plácidamente:


 

Escuelas en las que los chavales suban y bajen escaleras en un entorno colorido y agradable:


Todo es muy mullido y blandito, sin apenas paredes, nada laberíntico


En el artículo de ABC se hace una única referencia a los contenidos de aprendizaje en este nuevo entorno educativo:

[...]Claro que cuando es necesario también hay clases magistrales. Pueden ser de 20 minutos, y a través de internet, para explicar una raíz cuadrada o el Teorema de Pitágoras[...]

¿Contenidos? En 20 minutos y por internet, no se necesita más en esta educación en calcetines.

La Vanguardia del martes 12 de julio del 1983 publicó una página con este bonito texto dedicado precisamente al Laberinto de Horta:


¿Perderse en un laberinto? ¿Extraviarse en el intrincado bosque de los caminos que no conducen a ninguna parte? ¿O, como narró Borges, morir de hambre en el horizonte sin fin del desierto? Juego de niños, figura clásica de la mitología de los mayores, los laberintos siguen encantando y confundiendo a una sociedad cuya estructura cada vez se les parece más. Muchos, de pequeños, jugamos a perdernos en el laberinto del Tibidabo, buscando aquella salida que parecía ser promesa de mil conquistas: ya no existe. Sólo queda un laberinto en la ciudad: el magnífico laberinto de cipreses —al que corresponden estas imágenes— de los Jardines del Laberinto de Horta, en el paseo del Valle de Hebrón. Unos jardines creados a finales del siglo XVIII —a partir de 1793— por Joan Antoni Desvalls, destacado matemático y científico, con la colaboración del maestro de obras Andreu Valls, según planos del ingeniero italiano Domenico Bagatti. Es el último reducto para el extravío del cuento, por lo demás perdernos cada día en el laberinto de la gran ciudad.

Cada día hay menos laberintos. Y cada día hay más Google.